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domingo, 8 de mayo de 2016

Buscando conchabo




Buenas y santas patrón
como el año viene bravo
ando buscando conchabo
y bastante pobretón
desde ya he visto un montón,
en la entrada, de baguales
que aunque me han dicho que salen
 mas malos que el alacrán
en poco tiempo estarán
pa´ la silla e´los mensuales.

Si conoce a los Perales
de la estancia La Querencia
pueden darle referencias
 muy concretas y formales,
allí dome unos baguales
y unas yeguas cimarronas
que jamás en otras zonas
me han hecho comer mas charques
y hoy en ellas por los parques
se pasean las patronas.

Por buscar cosas mejores
 como ya estoy medio viejo
se llevaron del consejo
quien sabe de que señores
trayendo otros domadores,
jinetones los muchachos
por creer que eran muy machos
a todos los espueliaron
y de esos pingos marcharon
casi todos a los tachos.

Al principio ha de reírse
cuando me vea galopearlos
peleando por sujetarlos
hasta que entren a rendirse
pero al fin podrá lucirse
entre la gente campera
que estaban en la matera
muertos de risa recién
al verme encima se creen
que me asustan esas fieras.

También vi de una majada
que anda allí de lana entera
si tiene buenas tijeras
 podrá verlas esquiladas
o para revolear la armada,
si hay rodeo para errar,
que si suele acostumbrar
a rodear en los rincones
entraré en sus redomones
para hacerlos de enlazar.

O si tiene que sacar
pa´ otro pago alguna hacienda
en redomones de rienda,
soy capaz de reseriar
y le puedo asegurar
que aunque diga algún uraño
que andar en pagos extraños
arriando, es un sacrificio,
para mi es un oficio
que disfruté muchos años.

Por las sogas de domar
solo déme algunos cueros
que también como guasquero
me suelo desempeñar
por las sogas de pasear
no seré un gran artesano
pero cuentan los paisanos
que andan por estos lugares
que hay trabajos regulares
fabricados por mis manos.

Y si una noche de farra
o después de algún churrasco
aparceriao por un frasco
 quiere oír una guitarra
suelo ser como chicharra
de bullicioso mi amigo
y perdone que le digo
respetando a los mejores
me han enfrentao payadores
 que se han chasqueado conmigo.

Eso si como campero
 pa´no rebajar mi orgullo
no me mande a cortar yuyos
 ni a barrer los gallineros;
tíreme en cualquier chiquero
solito y medio cortao
que el gaucho que anda tirao
mezclao entre tantos peones
no le faltan encontrones
para verse desgraciao.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Consejos del abuelo

Vea mozo, si ansí quiere probarme
dende ya le vi'a decir que tiene tiempo
si es que aguarda y me escucha un momentito
yo prefiero más bien, hacerle un cuento.

Sucedió una ocasión que me encontraba
amargueando en un fogón, junto al agüelo
cuando de repente oservé que más que el humo,
le hacían lagrimear viejos recuerdos.

Y al tratar en mi afán de interrogarlo
me repuso con dolor: "Mire mi nieto,
vale más hacerse el maula y andar libre
que por ser demasiao hombre verse preso".

Y le voy a decir cuál es la causa,
que hoy le ñublan los ojos a este viejo,
por mi culpa su Tata se crió guacho
y mi gaucha de dolor, rumbió pal cielo.

"Soy un gaucho que gozaba de buena fama,
cuando cae a estos pagos un forastero,
que alardeando solía decir que a él
ni mandinga se animaba a toparlo fierro a fierro.

Una tarde que el hombre se encontraba,
alardeando de valor que daba miedo,
enriedao en la cola de Mandinga
fui a pagarle unos pesos al pulpero.

Al dentrar estaba el hombre junto a una mesa
con el pucho aprietao entre los dedos,
y entre dientes decía: -"Acá no hay toros,
puede que haiga solamente algún ternero".

Al oirlo, apuré pa retirarme
y cuando diba a desmaniar el azulejo,
suelto una mano que me toca y alquien que dice:
-"Ey, cuñao, ¿ya se va?, ¿Me tiene miedo?"-

-"No mi amigo", le repuse temeroso,
no es ansí! Usted sabe que yo tengo
una china querendona que me espera
y un cachorro que toavía, toma el pecho".

Y no pude continuar, porque su daga
me pasó rozando el ala del sombrero
y yo casi sin pensar en lo que hacía,
indignao por esa acción, lo alcé en el fierro.

Ese fue el principio e mi desgracia
al dejar a su Tata, tan pequeño,
y mi hogar y mi pobre mujer, que era una santa,
se enfermó del corazón al verme preso.

Ahora m'hijo, a usted voy a decirle,
de ese mal cuídese siempre mi nieto
que esos males al gaucho le entran muy fácil
y pa eso no hay doctor ni curandero.

Desde entonces a su lao me fui haciendo hombre
compartiendo el sufrimiento del abuelo,
que camine siempre libre y amparado
en las sabias palabras de aquél viejo.

Así fue que un safao en un boliche
me apuró en una trenzada con el fierro,
y cuando iba a levantarlo en mi "arbolito"
me chirliaron las palabras del agüelo.

Y alcancé a retrocederle varios pasos,
y abichao de que aquél hombre era más lerdo,
terminé a puro poncho aquél asunto
procurando hacerle creer que tenía miedo.

Es por eso de que ansina pueda verme
casi siempre como el zorro miando al perro,
pues no quiero que sufran mis gurises
lo que el Tata sufrió por el agüelo.

"Así mozo, aprovecho pa decirle
nunca olvide las palabras de aquél viejo,
vale más hacerse el maula y andar libre
que por ser demasiao hombre verse preso.