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jueves, 13 de abril de 2023

El tostao y la pulpera

(Dibujo: Tito Saubidet)

 







Llegó en un pingo tostao,

pampa, muy bien definido,

y dicen que había venido

de los pagos del Calfiao.

Prolijamente ataviao

al estilo bien surero:

de botas, poncho, sombrero,

de carpincho el tirador

y aunque era pión domador

lucía como un estanciero.


 Y al ver la ocasión propicia

se apió en el “Rincón de Lera”

a donde hay una pulpera

más linda que una caricia,

que ha sido y es la codicia

de los criollos lugareños

y por más que han puesto empeño

en robarle una atención,

dicen que su corazón

no ha reconocido dueño.


 Después que manió el tostao

debajo de un sauce chico,

lo acarició en el hocico

y lo alivió del bocao,

y una vez que hubo dentrao

saludó con cortesía

y aunque mucha sed traía

al ver una flor tan bella,

ni reparó en las botellas

que había en las estanterías.


 Era además el paisano

guitarrero y buen cantor

y había sobre el mostrador

siempre una guitarra a mano.

La pulsó y derecho al grano

le cantó en forma precisa,

y al notarla escurridiza

le buscaba en notas suaves

para encontrarle la llave

del cofre de su sonrisa.


 Y como haciendo la armada

pa’ pialarle esos ojazos

siguió juntando retazos

de canciones olvidadas.

Y cuando en la madrugada

le relinchaba al lucero

aquel criollo forastero

que tan lindo había cantao,

se despidió y al tostao

le entro a acomodar los cueros.


Y antes que la cerrazón

viniera a opacar la luna

salió bordeando unas dunas

que escoltan a un cañadón.

Y quedó triste el patrón

de la “Pulpería de Lera”

al ver que allá campo afuera

se va achicando su estampa

que ancas de un tostao pampa

lleva una hermosa pulpera.



sábado, 14 de diciembre de 2019

Gaucho cielo


        (Pintura: Enrique Castro)


                                            A mi overo “El Llamador”


Deseguro en “trapalanda”
mi gaucho “rosiyo overo”
se haberá güelto matrero
pues la libertá ayí manda.
Naides te’nsiya ni te anda,
solo el viento sabe cómo,
se apila sobre tu lomo
y te sacude las porras
aprontándote a que corras
libre y señor de tu aplomo.

¡Tierra gaucha si la hay:
el cielo de los cabayos!
ande overos, zainos, bayos
retozan libres, velay!
tuitos los pelo’están áhi
en una inmensa manda.
A veces, a las chuequiadas
se acercan gauchos parejos
como a pispiarlos de lejos
pa’ evitar la desbandada.

Ojalá de que haya un cielo
tal cual, pa’l que’s güen paisano
ande se traten de hermanos
hombres gauchos de este suelo,
esos machazos agüelos
que son como libro abierto
y ande se mezcle, por cierto
aquel que joven marchó…
Ese cielo quiero yo
¡si hasta lo sueño dispierto!

“Trapalanda”, cielo puro
ande retoza el cabayo
que me yevó sin desmayo
sobre su lomo, seguro;
en mi compuesto procuro
con el ricuerdo mejor
la milonga superior,
homenaje al pingo mío,
canto crioyo al que confío
sepa yegar cumplidor.

                          (12/12/2019)

lunes, 30 de septiembre de 2019

Por la ley de mi facón



Dame indio el “pangaré”
que tan fiero me robaste
y que al robarlo dejaste
toda mi vida de a pie,
dámeló; yo te daré
lo que tu ambición me pida,
la prenda más preferida,
mi apero, todo el chapeao,
y si es poco lo ofertao
también te doy mi querida.

Ya ves que hasta mi querida
te ofrezco cacique fiero,
que es más linda que un lucero
de una mañana encendida.
Por ella expuse mi vida
mil veces con decisión,
por ella está mi facón
de sangre todo empañao,
ya ves si la habré apretao
con fuerza en mi corazón.

Herido a tu toldería
buscando asilo llegué
porque mucho imaginé
que en ella lo encontraría.
Pero pampa, al otro día
del pingo te apoderaste,
de mi estao te aprovechaste
cobarde como un traidor,
y hasta en tu lanza el clamor
de mis heridas buscaste.

Lo que tu orgullo me pida
todo, todo te daré;
más dame mi “pangaré”
que él era toda mi vida.
Dámeló que a la partida
voy mi vida apeligrando
todo te estoy ofertando
en cambio del pingo mío
y vos pampa, crudo y frío
de gozo te estás babiando.

Ya ves que nunca le frente
de gaucho rudo bajé
y que ante tuyo incliné
mi orgullo prudentemente.
Más vos, indio, indiferente
a mi ruego te mostraste,
que me chusiaran mandaste
y todo, te lo aguanté,
pensando en el “pangaré”
que tan fiero me robaste.

Si al inferir este ultraje
de mi estao te aprovechás
cuenta, indio pampa, darás
de tu sobrado coraje.
Voy a matarte, salvaje,
para imponer mi razón
y si a triunfar del malón
llego en esta arremetida
¡tendré el pingo de mi vida
por la ley de mi facón!

Jineteada


(Foto del Archivo General de la Nación)

Un bagual, que es reservado,
y un domador de los buenos.
Campo abierto… y unos cardos,
mudos testigos del cielo.
El criollo se ha puesto vincha
sujetando el negro pelo
y en su brazo se prolonga
el ancho y rudo talero.

De un salto queda montado
en el potro, que al momento
de afirmarle las espuelas
arranca en el bellaqueo.
Y en el aire las lloronas
-que al bruto le sacan fuego-
parecen chispas salidas
de dos estrellas de fierro.

Baja implacable la lonja
-cuero dando contra el cuero-
floreciendo en el arisco
los corcovos como flecos.
Se vuelve un arco en el aire;
pega tieso contra el suelo…
luego gira en remolinos
y se abalanza de nuevo!...

Después, bañado en espuma,
poco a poco va cediendo
al rigor con que lo abrazan
las dos estrellas de fierro.
El criollo ni se ha movido.
Parece cosido al cuero
del potro que, ya entregado,
toma un trote desparejo.

¡Rigor de espuela y de lonja,
fuerza y baquía en cotejo!...
Campo abierto… y unos cardos
mudos testigos del duelo!

miércoles, 18 de septiembre de 2019

"El Chingolo"

(Pintura: Fernando Romero Carranza)



Cuando anduve por la pampa
rodando por mis azares
vi caballos a millares
por donde la indiada acampa,
pero de tan linda estampa
francamente, vi uno solo,
que le dicen “El Chingolo”
y es como caña tacuara,
doradillo mala cara
¡cómo pa’ correrse un bolo!

Gracias a su patroncito
que lo cuida como alhaja
y de en tanto, lo rebaja
dándole algún galopito
no lo descuida “El Criollito”
como le llama el gauchaje
teniendo pingo y coraje
es muy lindo hacer pata ancha
y rotarla en cualquier cancha
del más peludo paraje.

Yo creo que no hay caballo
que lo basureé al “Chingolo”
porque peinándolo solo
es más ligero que un rayo,
pueden venir de’sos pagos
carreras a concertar,
se van a desengañar
con éste caña tacuara
doradillo mala cara
¿con qué, le van a ganar?

No se forjen ilusiones
porque llegado el momento
mirando a los cuatro vientos
quedarán los chapetones,
entre tantos mancarrones
siempre sale, alguno, luz
parejito hasta la cruz
juguetón, mansito y guapo,
¡perdonen si lo destapo
para palmearle el testuz!

Yo le aconsejo al “Criollito”
que siempre lo cuide ansina
pa’ que la yerba dañina
no se gane en su pastito
si muere su caballito
se quedará triste y solo
aunque recorra hasta el Polo
no hallará otro, garanto
que corra, y lo quiera tanto
como a su lindo “Chingolo”.

miércoles, 29 de mayo de 2019

El cuatro 'e copa



1
En este tiempo paisano,
perdone que me resbale,
hay un reservao que vale
aunque es medio veterano.
Hablándole mano a mano
le han ofertao más de un real,
al dueño, hombre formal
ninguna suma lo arrasa
diciendo: "estará en mi casa
hasta el momento final".

2
Es sin duda lo mejor
que he visto en mi correría
como en los tiempos que había
baguales que era un primor.
Por culpa de un susto flor
quedó clavada su suerte
y desde entonces se advierte
que no es un pingo de tropa:
hoy p'andar 'el cuatro'e copa'
hay que pitar más que juerte.

3
Al salir embozalao
cuando deja las maromas,
se ve que no está pa'bromas
cabresteando encocorao.
Como pampa desconfiao
que oserva una rastrillada,
sin achicarse pa'nada
aunque anda medio cillón
pone a prueba al más gauchón
y al que cope la parada.

4
Cuando lo largan del palo
con el cuero, o la encimera,
ahí muestra su verdadera
tremenda fama de malo.
Son pocos los que señalo
que puedan contar su hazaña,
y que tuvieron la maña
de haberlo podido andar,
porque es difícil hallar
otro de tanta campaña.

5
También entrás en la cuenta
del 'Tiburón' de Bustillo,
de Campomar 'el Tordillo'
y el bayo overo de Menta.
Pa'qué hablarles del 'Pimienta'
de don Rolando Melón
pero estás firme en acción
porque los otros se han ido
y al jinete más curtido
le hacés temblar el garrón.

6
Por eso don Lavallén
no crea que he fantasiao
si le canté a un reservao
de los que poco se ven.
Se que ha elegido muy bien,
verlo es una maravilla,
tuvo a muchos en capilla
y fue de andar un pingazo,
media res del lao del lazo
¡qué lujo pa'una tropilla!


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Agradezco muy especialmente al amigo  don Alfredo Adolfo Filippini el envío de este verso largamente buscado y a su hijo por colaborar con la logística tecnológica. Vaya un abrazo bien campero y el reconocimiento a un hombre que promueve los asados, las milongas y la hospitalidad gaucha a la vera de la Ruta 7, llegando a San Andrés de Giles, en su criolla parrilla.

miércoles, 15 de mayo de 2019

¡Zoncera de flete!


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Aunque no soy fantasioso
ni me gusta ponderiar,
de mi flete quiero hablar
raza criolla y muy vistoso.
Perdonen… si de goloso
me estiro en este versiao,
pero si me han convidao
no viá gastarme en amagos…
porque pa’ mi es un halago
conversar de mi tostao.

Dije tostao… sin pensar,
más bien… alazán tostao
y pa’ más datos… calzao
justo del lao de montar.
Dios le quiso colocar
mesmo en la frente una estrella
como fijándole en ella
lo que le ha dado el destino:
¡no hacerle asco al camino
aunque sea larga la huella!

Luce en el cuarto la marca
que supo ser de mi agüelo…
y esa quemada entre el pelo
lo distingue en la comarca;
hijo de una yegua zarca,
madrina de la tropilla,
que del tuse a la ranilla
era alazana, de un viaje.
¡Si parecía su pelaje
un fuego entre la gramilla…!

Según el frío o el calor bien
tiene costumbres marcadas,
si lo ensillo con la helada
se me güelve escarceador.
Llegando el tiempo mejor
más bien digo, el tiempo bueno
mientras me espera sereno
pa’ empezar la galopiada,
me alborota la enramada
con la coscoja del freno.

La cola se la he dejao
que le caiga hasta el garrón
y un tuse bien parejón
de arco bajo, le he cortao.
Al verme con el recao
un relincho ha de soltar,
porque su vicio es andar
y ande lo chiflo… se viene.
¡Y cuando arriba me tiene
ya entra a caracolear…!

Y esto que le juí mentando:
pelaje, formas, manías…
son cosa que notaría
si usté se larga observando.
Pero sé que ni soñando
por más que ponga cuidao
le veré el mejor legao…
por eso es que se lo digo:
Y es... que no existe un amigo
como mi alazán tostao.


sábado, 26 de enero de 2019

Si precisa una tropilla...



Aquí vengo don René
porque me doy de canejo
y aunque usted cree que estoy viejo
no me va a encontrar de a pie,
mas como me tengo fe
y es pa'mi cosa sencilla,
si precisa una tropilla
sus puesteros, sus mensuales,
deme un lote de baguales
pa'domarle una tropilla.

Ahí veo un lot'e gateaos
donde andan varios lobunos,
entre ellos creo que a ninguno
les quede mal mi recao,
y un bagual bayo encerao,
liviano de buena cría
de aquellos que bien diría
el paisano Belisario:
"pa torearlo al comisario
frente a la comisería".

Dígale a su mayordomo
que aparte nomás un lote,
que ande aflojan el cogote
yo me le voy a ir al lomo
y ahí usted podrá ver cómo,
si es un lote parejito,
van a andar los pobrecitos
por detrás de la madrina,
lo mismo que una gallina
con un montón de pollitos.

Y verá que los corrales
se van a entender conmigo,
sin padrino, sin testigo,
sin ayuda de sus mensuales;
no me asustan si me salen,
beyacos o pateadores,
duro'e boca o boleadores,
yo pa'peliar sus patrañas
tengo cancha, astucia y maña
como pocos domadores.

Y aunque he bandeao los sesenta,
no se aflija por mi edad
que ya voy por la mitad
pa'llegar a los setenta;
como me sobra pimienta
y no les tengo recelo
por si me toman el pelo
y quieren pegar un brinco,
le echo al lomo veinticinco
y el resto dejo en el suelo.

Y verá después de rienda,
si usted es hombre delicao,
baguales bien enriendaos
pa'trabajar en la hacienda;
y pa'aquél que de ésto entienda
pa'que se la vea ganada
me verá echarle la armada
a campo a cualquier ternero,
o cueriar y echarle el cuero
sin tirar una patada.

Es un lujo pa'l paisano
que todavía no ha muerto,
a rodeo a campo abierto
que sepan parar a mano,
y ahí verá tarde o temprano
lo que en mi saber encierro,
cuanto agarren el cencerro
se lo saco a mi manera:
paradores donde quiera
seguidores como perro.

Y para aquél que de éste oficio
algo entiende entre el gauchaje,
no me interesa el pelaje,
la marca ni el sacrificio;
y sin ningún desperdicio
como hombre conocedor
siempre ha dicho el domador
que del saber hace gala:
"con las caballadas malas
se luce el entablador".

Y le digo don René
que me sabrá disculpar
si un día me ve llegar
cruzar el campo de a pie,
pero también le diré,
hablando así entre nosotros,
que así como tantos otros
andan echo una maleta
yo aunque sea con las muleta
andaré arriba'e sus potros.

Eso si, al bayo encerao,
si usted no lo toma a mal,
le eché el ojo a ese bagual
pa'lucirme en él montao;
pues va a ser como mandao
pa'una carga a deguello
y como va a ser de aquellos
que andan en pocas tropillas,
me lo deja pa'mi silla
por la doma'e varios d'ellos.

Y verá si no le fallo
ni se los echo a perder,
en su estancia va'tener
pa'lucirse de a caballo;
y cuando me vea en el bayo
en un rodeo apartando,
podrá usted decir gozando
con la mayor alegría
que en la tierra entuavía
algo criollo va quedando


lunes, 13 de agosto de 2018

Tropilla de sueños (Todos de un mismo pelo)

(Foto: Fabián Muñoz)



De mi tropiya de sueños
aparté un escarciador
y a lo pampa, enhorquetao,
enfilé pa´la ilusión...

De sí, la ignoré a la güeya
porque siendo rumbiador
creí de balde trajinarla,
teniendo ¡fe y corazón!

-Y como de "eso" me sobra_:
encaré a la imcomprensión,
salvé guadales de olvidos,
del mentir, la cerrazón,

aguaceros de promesas
y vientos de sin razón...
...es que iba muy bien montao,
porque era mi flete: ¡flor!

Y vea, sin apamparme
anticipé un arrastrón
(es potro nuevito el sueño
y justo en un cañadón,
se levantó la injusticia
y medió me lo espantó...).
..............................................
Anque pese a estas cuestiones,
mis años, y mi condición,
sigo al tranco o al galope
por esos campos de Dios,
con mi tropilla de sueños
entablada de ilusión...

miércoles, 6 de junio de 2018

Marcha del caballo criollo



Pequeño gigante de América
sumiso trotante, legüero sin hiel
herencia de noble y estirpe valiente
de brío escondido y morir de pié.

Pequeño gigante de América
galopes heroicos hicieron la luz
librando banderas en el continente
Argentina, Chile y el Alto Perú.

Caballo de peón,
caballo de soldado,
sublime en Chancay
con el abanderado.

Sufrido y tenaz,
olfato de venado,
relincho triunfal,
clarín americano.

La fragua de sus hollares
y sus músculos martillos,
templaron huesos de acero
en cuatro yunques bruñidos.

Grabaron sus iniciales
donde abrieron los caminos
con la "V" de la victoria
los candados esculpidos.


martes, 8 de mayo de 2018

La tropilla de mis sueños

(Pintura: Malena Berrueta)


Me chifla el viento al oído
murmurando sus pesares;
los campos parecen mares
donde el pastizal se mece.
La pucha si me parece
¡que nada hay más hermoso,
de un paisaje majestuoso
donde la madre natura,
se siente tan fresca y pura
desde el vientre silencioso!

Soy la prienda enamorada
de las cosas de mi tierra,
es por todo lo que encierra.
Me relincha el corazón,
corcoveando la emoción
en el pecho se hace astilla,
los fletes de mi tropilla
van pintando el pensamiento,
dejandomé sin aliento
ante tanta maravilla.

Hay un zaino, un overo,
un gateao livianito...
tengo un lobuno mansito;
el tostao mala cara,
el picazo que se para;
un oscuro, un doradillo,
el alazán y un tordillo
si me parece pintado,
está el tobiano tusado,
un moro, un bayo, un rosillo.

La tropilla de mis sueños
bajo este cielo estrellado
es un canto iluminado
de ilusión y de esperanza.
Es como punta de lanza
que va a mi pecho cimbrando,
mientras estoy galopando
por las sombras de la noche,
poniendo mi voz un broche
a lo que voy recitando.

Tengo un potrero en mi alma
donde descansan las penas,
donde corren por mis venas
emociones y quebrantos,
echandolé el lazo a un llanto
que retobao se asoma,
disparando hacia la loma
de mis azules pasiones,
donde pastan ilusiones
y se juntan los aromas.

Ha visto, suy dura'e boca,
ningún freno me acobarda;
si el pensamiento se tarda
para entregarme una copla,
soy como el viento que sopla:
me sobra la inspiración,
siempre tengo en un rincón
algún verso reservao,
y soy para los mandaos
como comadre en reunión.

El campo es la madriguera
de todos mis pensamientos.
En él encontré momentos
que me marcaron la vida,
siendo mujer con heridas
que la nostalgia me causó
y que el tiempo se llevó
entre largas cebaduras,
al piño de la amargura
que mi corazón juntó.

Muy lindo es amanecer
bajo la luz de un lucero
sin más pilcha que un apero
calentando la osamenta,
no te asusta la tormenta
ni oscuros nubarrones;
es que te sobran garrones
para aguantar lo que venga,
aunque es bueno se prevenga
toditas las situaciones.

Se me anuda la garganta
cuando voy desembuchando,
poco a poco voy soltando
del corral de la memoria
una tajada de historia
que van mis versos tejiendo.
Todo lo que estoy  sintiendo
en estas décimas canto
y en ellas mi voz levanto
para que vayan sabiendo.

Esta sabia que Dios me dio
pa'entretener los oídos,
en un silencio que pido
y entregando el corazón;
yo, tan solo soy un montón
de palabras reservadas,
para robar las miradas
del oyente silencioso,
con este verso precioso
de rimas emocionadas.

viernes, 2 de marzo de 2018

Al tañido del cencerro


(Pinturas: Aldo Chiappe)



1
De sol a sol galopando,
en mis camperas andanzas
aprendí las enseñanzas
que la huella me jué dando
y a medida que juí ahondando
el alma de mis baguales
vide que hay muchos más males
en la humana condición
al comprender la lección
que nos dan los animales.
2
El ser humano se cree
el animal superior
y puede qu’esté en error
tenerse tamaña fe
los misterios del por qué?
naides lo sabe a concencia
ni jamás podrá la cencia
decifrar el laberinto
si es mejor vivir a instinto
o vivir a inteligencia.
3
Cuando salgo a tropillar
con mis overos y bayos
como chicos mis caballos
se largan a retozar
mas si se empieza’alejar
la querencia preferida
como a señal convenida
s’entablan como hermanitos
y ansí marchan serenitos
por la huella de la vida.
4
La nobleza es condición
esencial del yeguarizo
es amoroso y sumiso
con el humano patrón
asustado es un ciclón
que no respeta barrera
y el que dominarlo quiera
con pasensia y suavidad
tuito lo conseguirá
si usa este modo y manera.
5
“Pena” se llama la “oscura”
madrina de mi tropilla
andariega como ardilla
y donosa en su figura
en la huella no se apura
ni se deja aventajar
como fiera entra a mojar
sus oreja’a los intrusos
hasta desfilar los chuzos
como cuentas de un collar.
6
Mi chiflido es como rienda
que la endilga y la sujeta
con un solo silbo se aquieta
como una mimosa prenda
y aunque la manea desprenda
nunca atina a disparar
dándome tiempo a montar
el más pronto aligerao
que ha de quedar sosegao
como santo en un altar.
7
Se celan por disputarse
el amor de la madrina
y para el lao que camina
porfían por atracarse
y no hacen más qu’estorbarse
por aparearse a la par
mas después de largo andar
amagando tarascones
establecen posiciones
que no han de modificar.
8
Mesmo entre los animales
domina el más prepotente
y el más bravo para el diente
se impone por sus cabales
si alguno de los baguales
intenta a otros vandear
ve dos patas levantar
como diciéndole el gesto:
“Camina a ocupar tu puesto
y dejate de embromar”.
9
Al llegar a un arroyito
entran recelando el barro
mientras que pito un cigarro
para dar un resuellito
me apeo y como un perrito
se viene el más regalón
como diciendo: “Patrón,
vengo buscando cariño
para que mi alma de niño
cobre guapeza de león”.
10
El que’s gaucho cuando arrea
va con atención prolija
y en los detalles se fija
por más mezquino que sea
no es raro que sepa y vea
al flete que se ha enfermau
si al trote despatarrau
va a los pujos y mosquiadas
con las orejas volcadas
en la cola rezagau.
11
A un charquito hay que arrimarlo
o echarlo a un corral de oveja
y hasta que orine lo deja
que’s cencia para curarlo
de la puntita del marlo
la cerda le arrancará
sus riñones palmeará
después de buena sangría
y verá con alegría
que su pingo sanará.
12
Hay que sujetar tranqueando
a las tranqueras que llega
para arrocinar la yegua
a no salir disparando
tranquilo podrá ir cinchando
sin andar con apurones
que siempre los mancarrones
se enloquecen de impacencia
cuando rumbo a la querencia
divisan las poblaciones.


13
En campo abierto o camino
el que ha resereao lo sabe
que la madrina es la llave
para llegar a un destino
hay que confiar en el tino
que’lla tiene pa’ rumbear
y el que se llegue a extraviar
en noche oscura o nieblina
siga el rumbo’e la madrina
que a las casas irá a dar.
14
Entre cerros o llanura
suelte su pingo confiao
que caballo amadrinao
con otro no se mistura
y en la noche más escura
a la tropilla sin yerro
la rastreará como perro
sin que lo engañe el oído
descubriendo en el tañido
el sonar de su cencerro.
15
Póngalo de cara al viento
si resuello quiere dar
la cincha debe aflojar
y con más brío y aliento
verá su pingo contento
pero en los días ventosos
cuidado con los nerviosos
y extreme las precauciones
que hasta los mesmos sobones
se embravecen de fogozos.
16
El manso hay que atar primero
y el arisco atar después,
pero aplíquelo al revés
este consejo campero
para desatar certero
no olvidando la lección
qu’esta falta’e precaución
puede tenerlo apurao
deje el mansito enganchau
y desate el ariscón.
17
Observándola tranquear
a una yegua con su cría
hasta el sexo se podría
del potrillo adivinar
la hembrita marcha a la par
o prendida a los garrones
los machos más cimarrones
encabritan su postura
como un grito de bravura:
de adelante los varones.
18
Ningún gaucho que se estime
anda en caballos matau
porque se esmera en cuidau
para que no se lastime
la cincha suave le oprime
si desvastado no está
y aguza prolijidad
con las jergas por blanduras
que sentarse en mataduras
es una infame crueldad.
19
Dende al alba tuito el día
sin el caballo mudar
muchos pingos vi guapiar
trabajados con maestría
y ansí el gaucho se lucía
demostrando su proeza
sin cometer la torpeza
de los tantos chapetones
que hoy matan los mancarrones
a golpes por la cabeza.
20
Basta mirarle el montau
la vestimenta, el apero
para que el juicio certero
de un hombre quede formau
si es mugriento y si es dejau
nada espere de su ruina
es un muerto que camina
y al ver su alma despreciada
como no halla amor en nada
solo maldades maquina.
21
El maturrango y chambón
dende lejo’es conocido
siempre el caballo exigido
lo acosa a lonja y talón
no le da alce una ocasión
aunque lo vea reventar
ignora que maltratar
a un pingo con el rebenque
es convertir en palenque
el chuzo más ejemplar.
22
El animal garroteau
ve en el hombre un enemigo
y jamás ya, se hace amigo
porque queda resabiau
el potro que’s amansau
a palos de redomón
será maniero y cansón
y el día que apurao esté
lo habrá de dejar d’apie
aunque lo clave a talón.
23
Hay que embromarse aparcero
y dar las extraordinarias
pa’ tratar con maquinarias
no hay como el hombre extranjero
mas no lo meta a resero
que al ñudo son los candiales
será para peor de males
que usté le dé el mejor pingo
no hay ser más torpe que el gringo
pa’ lidiar con animales.
24
Bajo el gran templo pampeano
que se extiende al infinito
moría el eco del grito
con mi oración de baquiano
sumido en profundo arcano
pensaba en la humanidad
que alardea su falsedad
de estarnos civilizando
mientras al mundo sangrando
lo enluta con su impiedad.
25
Y entre el polvo del camino
que envolvía mi existencia
rumiaba amarga experiencia
de nuestro humano destino
leyendo el libro divino
de la natura sagrada
vi más Dios en la mirada
de las bestias con el don
de saber por intuición
qu’en la vida ‘somos nada’.
26
Salí como a recorrer
el campo, y la vista extiendo
queda mucho lo comprendo
que investigar y aprender
d’un tirón no puede ser
qu’explaye mi observación
voy atracarme a un jogón
para liar otro embuchao
y aquí sofreno el montao
de mi gaucha inspiración.


-----------------------------------

*Tomamos las 26 décimas de este verso del ejemplar N° 289 de la Revista "La Carreta" (Avellaneda).
Es fácil de verificar que carece de puntuación, como también de unificación de criterio en determinadas expresiones (de pronto se dice 'sosegao', y por ahí nomás 'rezagau').
Valga lo transcripto hasta que encontremos una versión más prolija.
Creemos que es un verso que vale conocer, sobre todo por quien fue su autor, "El Patriarca de los Gauchos".

*Anotación de don Carlos Raúl Risso.

sábado, 13 de enero de 2018

El rincón de "La Blanqueada"


(Pintura: Jorge Campos)



En un rincón del potrero
ya por los años vencido
de oreja y labios caídos
se está muriendo el overo.
Ya tiene azulejo el cuero
por lo avanzado de su edad
Aunque allá en su mocedad
fue muy útil y  manso
anda buscando un descanso
pa toda la eternidad.

En un tostao redomón,
el hijo de Juan Sirilo,
al tranco manso y tranquilo
viene llegando al rincón.
Aunque el tostao correntón
de lejos viene orejiando
Se queda parao mirando
por saber lo que allí pasa,
solo ve uno de su raza
que esta en el suelo boqueando.

Se desmontó del tostao
Y al verlo flaco y sumido,
se arrimó sin hacer ruido
y se le paró a un costado.
Tal vez cuenta se habrá dado
el pingo en ese segundo,
pegó un resuello profundo
cual si conociera al dueño
y se fue como en un sueño
a tranquear al otro mundo.

A él le brotó una emoción
y pensó con entereza:
hoy se cumplió la promesa
que me había hecho el patrón.
Lo enterró en ese rincón,
del cielo calló una gota
El chingolo dio la nota
en la mañana campera;
murió el dia'e la bandera
pa sentirse mas patriota.

Y al pasar por el rincón
de la estancia "La Blanqueada"
Hay una cruz alambrada
que me llena de emoción.
Pienso en el mensual gauchón,
el que escribió en el letrero:
"Acá descansa el overo
que domó Fermín Videla,
el que me llevo a la escuela
casi seis años entero".

Macaquiando


(Pintura: Tony O´Connor)




Han dicho con mucho aplomo
que soy un " bagual beyaco"
y es por eso; lo destaco
qué no estoy" matao" del lomo.
Mañero?, ni por asomo,
sólo arisco y chucarón,
soy de cogote durón
por no conocer palenque,
y no soporto el rebenque
pa'no terminar "sobón".

Cuando quieren agarrarme
no dejo que me arrinconen
aunque muchos me proponen
buena ración pa' encerrarme...
Otros prefieren hambriarme..
tampoco es buena la idea
porque aunque efetiva sea
el que's por hambre domao
ni bien hecha algún bocao
y se engorda... corcobea!.

No dejé emponchar mis ojos
ni conozco la tijera,
prefiero la crin entera
aunque alce algunos abrojos.
Que sufrís algún despojo
cuando te voltean, es fija,
y esto hace que yo elija
no caer en la voltiada
pa' no sufrir la cerdiada
donde hay tanta sabandija.

Es cierto... nunca he lucido
emprendaos de plata y oro,
pero luzco con decoro
qué no me hayan sometido.
Tampoco nunca ha tenido
mi pelaje mucho briyo
y hoy que ya cruzó el colmiyo
como ha sido, siempre igual
mi pelaje es natural,
sin rasqueta, ni cepiyo.

No seguí ningún cencerro
tampoco me dejo arriar
porque me gusta rumbiar
y no me gusta el encierro.
Pa' mis garrones no hay perros
y aqueyos que me han echao
me han vuelto tan desconfiao
qué ando de orejas paradas
pa' pegarle la espantada
a tanto "cuzco" agrandao.

Y si pego la asentada
es pa' no dentrar al brete,
quien a la manga se mete
lo espera la embozalada;
no nací pa' boca " atada"
aunque sea de hilo el bocao
pues no soporto el recao,
ni el apretón de la cincha,
soy un bagual qué relincha,
la liberta' que ha heredao!!

martes, 2 de enero de 2018

El Rosillo Malacara





Ya que me han dado un barato
y estando entre gente criolla
vi'hacer correr por la argolla
el lazo de mi relato,
aunque a veces me abatato
como novio el primer día,
cuando siente el alma mía
que el recuerdo me acollara
al Rosillo Malacara
que ensillé en mis correrías.

Para ese tiempo ya ido
por mi oficio de resero,
a los viejos Mataderos
caia con tropa tupido;
por guapo y por decidido
lucía el Rosillo un cartel
y aunque una tropilla fiel
tenía de Moros, iguales,
siempre entraba a los corrales
capatazeando con él.

Aunque era una obligación
al pisar el empedrao,
andar siempre bien montao
para evitar un papelón
por si algún toro malón
de lomo color cotorra,
como buscando camorra
se le volvía sobre el pucho,
capaz de hayarlo el matucho
y hacele apretar la gorra.

Yo jamás me vi en apuro
mientras ensillé esa prienda
y eso que anduve entre haciendas
de cuidao ¡se lo aseguro!
Mestizos criollos oscuros
de los sitios más lejanos,
algunos tan orejano
que podría decir sin yerro
que hasta el día del encierro
no habáan visto un cristiano.

Desde el Río Colorao
traje una vez en un lote:
un toro bayo grandote
más malo que indio mamao;
tal vez de puro cansao
se entró a enojar el sanguanga
y casi arruina la changa
porque entre gente campera
no había 'cristo' quien pudiera
hacerlo entrar a la manga.

Al sentir mi orgullo herido,
como ensayando un desquite,
le hice al Rosillo un convite
y el aceptó mi pedido;
le solté como un bramido
-"¡Guarda Toro!" pa´que escuche !
Y cuanto movió el mapuche,
y lo calcé en las costillas
lo hice juntar las varillas
contra los palos del buche.

Había que verlos al matrero
con ínfulas de capanga
entrar dobao a la manga
balando como un ternero;
aplaudían los corraleros
del pingo las acrobacias
y el Rosillo con audacia
teniendo al toro quietito
que estornudaba bajito
como dándole las gracias.

Como ésta que aquí recuerdo
tengo cientos que olvidé
porque el tiempo se me fue
en su lomo al tranco lerdo,
en ocasiones me pierdo
rondando en la lejanía
cuando siente el alma mía
que un recuerdo me acollara
al Rosillo Malacara
que ensillé en mis correrías !

lunes, 1 de enero de 2018

El Oscuro mentao


Como el “overo rosao”
aquel del gaucho Laguna
más gallo!, sin tanta pluma
es este oscuro tapao.
Es un pingazo mentao
brillador como el lucero;
es un orgullo, aparcero
verlo empilchao, pa’ pasear
y cuñao… pa’ trabajar
hay que sacarle el sombrero.
 
Si anda en viaje, es seguidor,
ligerón pa’un tiro’e lazo,
buena boca, y como hondazo
si un novillo es volvedor.
De coraje y de valor
pa’agarrar a la cruzada,
y si en una disparada
alguno a un campo ha dentrao,
salta limpio el alambrao
sin peligro a la pialada.
 
Baquiano en una domada
pa’apadrinar a un bagual,
o pa’agarrar del bozal
al potro, en la disparada.
De aguante en la galopiada
si fue pa’afuera el patrón,
y si en una población
se topó con una cancha,
el hombre hizo pata ancha
porque el flete es ligerón.

Lo he visto bien ensillao
con un chapeao soberano,
que al oscuro hacía tobiano
todito en plata chapeao.
Y lo sabe andar montao
un amigo de mi flor,
que luce un buen tirador
el sombrero requintao
y un pañuelo colorao
de seda, de la mejor.

Es Pedro Risso, quien luce
ese flete codiciao,
escarciador, bien domao,
buena estampa, lindo tuze.
Tal vez haya quien me acuse
de mucha ponderación,
mas me ha de dar la razón
el que entienda, porque en fija
cuando corren la sortija
sobresale entre el montón.
 
Ya el “oscuro” no es el de antes
porque está medio maceta
pero entuavía no hay sotreta
que lo eche por delante.
tuavía le sobra aguante
pa’ un rodeo a campo abierto
y está sobre sí, dispierto
por si se corta algún toro.
Pa’ mí, es mejor que el “moro”
que llevó Fierro al desierto!




 
(Revista "La Carreta" N° 168 - 04/1946 //Versos de Pedro Risso firmado como "El Zurdo Nicasio")

Que pa'eso era autoridá


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Como por casualidá
y por diversas rasones
tuve en varias ocasiones
que bajar a una ciudá.
En donde es autoridá
según dije una ocasión
nada menos que Rendón
aquel negro “liendre” y piyo
que se recostó al caudiyo
que áhi manda la situación.

Creo no habrán olvidao
que yendo de mal en peor
el moreno Nicanor
tuvo que juir del Bragao.
Yo lo créiba ya curao
de su audasia y osadía
pero con tal picardía
al caudiyo lo envolvió
que al final nombrao salió
“comisario’e polisía”.

Y un domingo a las cuadreras
cayó un gentío al poblao
pues se había depositao
plata pa’ varias carreras.
Y yo, como “juan de ajuera”
traté de hacerme informar
pues no me gusta jugar
si no la creo rumbiada
y así entregar mi mascada
pa’ perder, o pa’ ganar.

La carrera más mentada
que se corría ese día:
“El Moro” ‘e la polisía
con un “saino” ‘e la Tablada,
propiedá de un tal Almada,
paisano muy ricachón,
de muy güena condisión
y más derecho que un palo.
¡Como peludo’e regalo
le cayó al negro Rendón!

Y cada uno convenía
que’l “saino” era lijeraso
pero que no habría caso
pa’ que ganase ese día,
pues ya la vos se corría
de que había mala intensión,
porque Nicanor Rendón
mucha plata había jugao
y tendría asegurao
el triunfo en esa ocasión.

Tuito el poblao se volcó
en la cancha aquella tarde
y jué sin hacer alarde
que la plata se jugó.
A correr se comensó
en la más corta distancia,
carreras sin importancia
de algún común alversario
¡y al fin cayó el comisario
emponchao con arrogansia!

Si parecía de hoyín…
relusía el condenao
cual si lo hubiesen lustrao
de las motas al botín.
Tras él, en un mal rosín
flaco pero diligente,
avansaba su asistente
dentro’un uniforme holgao:
“¡Pero era grande el finao…!”,
decía al verlo la gente.

¡Y llegó lo prometido…!
“El Moro” era una pintura,
la del “saino” una figura
de estao perfeto y señido.
Y cada cual alvertido
ya “rumbió” pa’ la largada;
de la gente alborotada
el ¡pago! ¡pago! se oía,
y cada uno pretendía
defender bien su parada.

Varias partidas erraron…
Un “¡vamos!”, se oyó y ligero
los dos fletes, aparsero
como cuerdas se estiraron.
Los jueces se prepararon
pa’ fallar en la ocasión
y el tercero, un mocetón
que había cáido del Bragao
ya nos había demostrao
ser más “liendre” que Rendón.

“El Saino” del forastero
sostenido se acercaba
y el de Nicano pegaba
y taloneaba lijero.
Llegaron: pasó primero
“El Saino” casi cortao,
se juntaron a un costao
los rayeros… y el tercero
gritó: “-¡Puesta cabayeros
pa’ todos ha resultao!”

A nadie nos conformó
como se había fayao
y Almada ya calentao
en vos alta protestó.
Pero Rendón ordenó
a un sargento muy corsario:
“¡Páselo a este perdulario!
pa’ que aprenda esta verdá:
¡Qué ande soy autoridá
no pierde el del comisario…!


(Pintura: Carlos Montefusco)

martes, 26 de diciembre de 2017

Mi caballo oscuro

(Pintura: Rodolfo Ramos)



Como he sido aficionao
a domadas de jinete
yo también conseguí un flete
que llegó a ser muy mentao.
De potrillo fue comprao
en la estancia de un tal Luro,
hijo de un padrillo puro
y de una yegua petisa,
era de raza mestiza
mi lindo caballo oscuro.

Para pasear lo ensillaba
cuando llegaba el domingo,
daba gusto ver mi pingo
cuando a escarcear empezaba.
Mi prenda, cuando cruzaba
decía "allá va mi futuro"
y cuando ya de maduro
nuestro amor ya se pasaba
en ancas me la llevaba
de mi buen caballo oscuro.

Una vez que me largué
pa'una pulpería de afuera,
habían hecho una carrera
y a mirarle me paré.
El dueño de un pangaré
se me vino a lo seguro
y me dijo: "de aquél muro
y hasta donde usted disponga
y por la plata que ponga
le corro al caballo oscuro".

Yo no me le hice el rogao
y le acepté la partida,
le dije que le corría
pero que iba a descansar.
Me puse a desensillar
en un limpión medio duro
y monté aunque inseguro
de ganarle al pangaré,
pero ni carrera fue
pa'mi buen caballo oscuro.

A otras carreras cayó
un indio en un pingo moro,
emprendao en plata y oro
y a correr me desafió.
Le acepté, desensilló,
vide que el moro era puro...
Amigazo! en qué apuro
el pampa jugó su prenda;
yo plata, recao y rienda
y a gatas ganó mi oscuro.

Como no había tercero
le gané al fiador sin trampa
y muy enojao el pampa
ahí peló su caronero.
Le hice un tiro tan certero
que en la trompa lo perjuro
y, mi amigo, sino procuro
de cortalo de revés
me mata el pampa tal vez
por ganarle con mi oscuro.

Rienda, rebenque, bozal,
bastos, cincha, cojinillo,
tirador, rastra, cuchillo,
espuelas, fiador, pretal,
lazos, manea, pegual;
son prendas que yo procuro
y sin proceder impuro
al pangaré y al tostao
y al moro los he ganao
con un buen caballo oscuro.
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Autor: lo estamos averiguando.

martes, 28 de noviembre de 2017

El Nochero


(Foto: Patricia Gutierrez)


En la estancia "La Enramada",
después que murió el patrón,
un día llegó un camión
a cargar la caballada
del viejo Zenón Almada
que fue antiguo domador.
De los domaos, lo mejor
lo mandan al sacrificio
y a tantos años de oficio
ya nadie le da valor.

Bayos, zainos, azulejos,
tobianos y gargantillas,
orgullo de esa tropilla:
todos domaos por el viejo.
Fueron al tacho, ¡canejo!
mejor dicho al matadero...
¡La pucha! los herederos
fueron vendiendo de a poco
lo que no hacía ni loco
el finao Juan Cruz Lucero.

Como añorando el pasao,
después que se fue el camión,
en la puerta del galpón
quedó un cencerro colgao;
por allá dentro un recao,
entre bosales y cueros,
tan solo quedó "el Nochero"
que por descarnao y viejo
dijo el comprador: "Lo dejo...
no sirve pa'l matadero".

"El Nochero" bichoqueando
se llegó hasta la alambrada
y de cabeza levantada
quedó a lo lejos mirando.
Relinchó un poco, escarbando
en un rincón del potrero
y al no ver sus compañeros
en su instinto de animal,
volvió de nuevo al corral
entre un griterío de teros.

Divisó la polvadera
que a lo lejos se veía,
llevando  los de su cría
quizás a tierra extranjera.
Parao junto a la tranquera
quedó un instante sumiso
y cuando la noche se hizo
en aquél corral a oscuras
quedó quieta su figura
como clavao en el piso.

Al otro día temprano
está de nuevo ensillao
y aunque anda un poco desviao
de las manos y de las patas,
hasta que viejo y tobiano
se muera allá donde acampa
y al ver caída su estampa
entre caranchos y teros
quizás yo, como "el Nochero",
muera solito en la pampa.


domingo, 29 de octubre de 2017

El guapo patas blancas (Huella)


(Pintura: Ricardo Bossié)


Amarrao al palenque
hace retranca,
no lo domina naides
al patas blancas.

Se acomodó el paisano,
rodilla en tierra,
ciniéndose las botas
con las espuelas.

Y ya salen prendidos
buscando el llano,
¡arriba patas blancas!
¡vamos paisano!

Bien firme en los estribos
pegao al lomo
pa'cualquiera es la suerte
los dos son criollos.

Laralaralaraila
volvió cantando...
No lo volteó el salvaje,
ese es un gaucho.

Y aunque triunfante al criollo
traiga en el anca,
seguirá siendo guapo
el patas blancas.

Cuando sienta el chuzazo
de las espuelas,
habrá un gaucho en peligro
de verse en tierra.

Y ya salen prendidos
buscando el llano,
¡arriba patas blancas!
¡vamos paisano!

Bien firme en los estribos
pegao al lomo
pa'cualquiera es la suerte
los dos son criollos.

Laralaralaraila
pa'cualquiera es la suerte
los dos son criollos.