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lunes, 9 de octubre de 2017

Gaucho!!



Gaucho!! Tropero de luz
que viviste arriando estrellas.
Y en los cerriles senderos
dando al aire tu melena,
con fulgores de inquietú
que dabas a tu vigüela,
supiste tornasolar
el barro de tu materia.

Gaucho!! - Mamón de la aurora
de tu libertá señera.
Jueron tus nervios cordaje,
jué tu orgullo la bandera
que desplegaste a los vientos
con Güemes a la cabeza,
pa regar con sangre macha
la entraña de nuestra tierra.

Jué requinto en tu ansiedá
que elevó el tono a sus cuerdas,
la vincha que colocabas
ciñéndote la melena.
Jué tu mezcla de Hombre-Dios
que se templó en la contienda,
alarido que anidó
entre la verde arboleda.

Se hizo sangre entre la sangre
que alimentaba la tierra
el grito de libertá
que apuntalando tu esencia,
cruzaba por los caminos
de la pampa o de la selva.

Salve!! Gaucho!! Sombra y luz.
Mezcla de niño y pantera.
Gorjeo de ave. Alarido.
Montaña, llanura y selva.
Mamón de auroras. Quijote
que robaste dos estrellas
pa'poderlas colocar
al eje de tus espuelas.

Así yo te evoco, ¡gaucho!
dende esta ciudá inmensa
(que se está echando a perder
por extrañas influencias),
como el único arquetipo
que nos dió vida y esencia
jineteando una inquietú
que hizo tangible una idea.

De pie yo te reverencio
titán de lacia melena
y aún me parece escuchar
de la entraña de la tierra,
tu grito de libertá,
tu alarido en la contienda,
cuando hilvanabas los cerros
con Güemes a la cabeza.

jueves, 29 de septiembre de 2016

El cantor de los caminos


(Pintura: Bernabé Demaría)


Tiemplo aquí para cantar
Mi diapasón de quebracho
Con el espíritu macho
Del gaucho tradicional,
Del paisano de mi tierra,
Del labriego, del arriero,
Del valiente ganadero
Y el poblador ancestral.

Es áspero como el tala
El cantor de los caminos
De los patios argentinos
Y del pampeano fogón;
Donde pulsa la guitarra
Se desagringa el ambiente,
Se argentiniza la gente,
se hace gaucha una reunión.

El gaucho es la patria misma,
El gaucho es la misma pampa
Erguida en la estoica estampa
Del paisano patriarcal;
Del hombre de la llanura
surgió el soldao de guerra
que expulso de nuestra tierra
al invasor colonial.

El Gaucho es nuestra bandera
Vestida de granadero,
Mano que empuñó el acero
Como otro no empuñara,
Que calzó bota de potro,
Chambergo y vincha genuina,
Una blusa de lustrina
Y arrogante chiripá.

El gaucho es la libertad
y en su argentina figura
cruzó toda la llanura
la cordillera y el mar;
en donde clavó la insignia
donde esgrimió la tacuara,
en donde clavo la insignia,
donde esgrimió la tacuara
en donde el corvo empuña
los uso para librar.

En la efigie del paisano
cruzó el alma de la raza
la guapeza sin coraza
y la nobleza rural;
el gaucho ha dao la sangre,
el gaucho ha dao una herida,
el gaucho ha dao la vida
por el honor nacional.

Para él heredó los chumbos,
Los chuzazos del acero,
Cicatrices en el cuero
Sin retaceos ni fin;
Para él heredo los cepos,
El apodo de cuatrero,
La fama de bandolero
Y el destierro en un fortín.

Sobre la tierra argentina
El gaucho es como el chingolo
Nace solo, muere solo
Y naides lo oye quejar;
Y naides lo oye por que
Está de más que lo diga
Que el mesmo que lo castiga
Es quien lo obliga a callar.

El Gaucho en la reconquista,
Con Belgrano en Tucumán,
El gaucho con el Titán,
De los Andes al través
El gaucho en la montonera
De las vanguardias del Chacho,
De Lavalle en el Quebracho,
De Urquiza el cincuentaytrés.

Por la guapeza del gaucho
La patria escribió su historia
Y cantan himnos de gloria
Al sagrado pabellón;
Pero su gaucho no tiene
Desde Ushuaia a La Quiaca
Donde clavar una estaca
Para atar su mancarrón.

domingo, 29 de mayo de 2016

La Macacha (Serenata)



Macacha Güemes tus ojos,
Son dos luceros en guerra;
Por eso hasta las guitarras
Te copiaron las caderas.

En tiempo de serenatas,
La oscuridad de tus trenzas;
Brillaban como las lanzas
A flor de la montonera.

Mamita del pobrerío,
Palomita mensajera;
Que entre el gauchaje lucía
Lo mismo que una bandera.

Macacha Güemes, muchacha,
Fibra de miel y azucena;
Tus ojos negros mojaron
De amor la noche salteña.

sábado, 9 de abril de 2016

Relincho


Redonda e inoportuna
por la tormenta cerrada,
al oír la relinchada,
rompe un nubarrón la luna.
Todo duerme pero una
inesperada invasión
de gauchos en dispersión
que a la campaña estremece,
emerge como si fuese
la vanguardia de un malón.

Anda gente misteriosa
rejuntando caballada,
se comenta en las ranchadas
y en la solitaria choza;
todo duerme y reposa
sobre la llanura yerta
desgrana el chajá su alerta
chapaleando luna y lodo
entonces sí, todo...todo...
lo que dormía...despierta.

Relincha un potro salvaje,
por el rumor conmovido,
como un clavideño erguido
sobre un pezón del paisaje;
aurio su fino pelaje,
marfileña su clinera,
desparrama la carrera
en la sonora llanada
donde inquieta una manada
ebrio el relincho de espera.

Y como una marejada,
la correntada clinuda,
se incrusta la noche muda
por el tropel desvelada.
La detiene una lomada,
imperativo resuello,
y al hincharse cada cuello
parece cada pescuezo
un clarín de carne y hueso
que está tocando a degüello.

Y de cuchilla en cuchilla
se oye el agreste mensaje,
va de paraje a paraje
de pago, de orilla a orilla.
Lo transporta una tropilla
de piquetes al corral,
va de caballo al bagual,
de la pulpería al quincho:
el cristalino relincho
flota en el aire oriental.

¡Ojo! No es el mismo que al compás
del cencerro y de badajo
se oyó en horas de trabajo
en plena aurora de paz.
Es mal agüero además,
marchita niña esperanza;
toma el joven, vieja lanza
y sin saber dónde va
en busca de libertad:
estriba, monta y avanza.

Clarín de llano y colina
presagio de mal agüero,
eco inquietante agorero
y anuncia desgracia y ruina...
Pinta el sol cuando declina
rojo horizonte otra vez,
niega orfandad, desnudez,
resurgiendo del olvido;
el luto desvanecido
cosió la ropa al revés.

Por las madres llora el río
y en las campiñas sombrías
¡Salvanos Virgen María,
ayudanos Señor mío!
Resurge el grito bravío
en busca de igualdad,
justicia, paz, libertad,
venganza, sangre y desquite;
una voz nueva repite:
"¡retrógrada humanidad!"

Manda ensillar el caudillo,
ensilla el chasque el baqueano
y el pacífico paisano
junta su apero sencillo.
Se encuentran sable y cuchillo
remora heroica bandera,
desciende el rancho a tapera,
le abre la fraterna mano
y en el desolado llano
duerme el arao a mancera.


jueves, 30 de abril de 2015

Juan Moreira (Milonga)



Recuerdo que fue una vez
A mi padre regalado,
Por un tal Pancho Mercao,
Que aún recuerda en su vejez,
Así llegó a mi niñez,
Como algo más del pasao,
Que yo curioso, intrigao,
Despacio dentré a leer,
Tal vez por querer saber,
De quien tanto había escuchao.

Entre sus hojas dormidas,
Que aún recuerdo en mi memoria,
Descansaban mil historias,
Y fotos descoloridas,
De un paisano al que la vida,
Según algunos dijeron,
Lo hizo malo y pendenciero,
Pero algún otro decía:
Que con él la policía
Se habían ensañado primero.

Y la verdad que era cierto,
Que había sido maltratao,
Perseguido, acorralao,
Y con un destino incierto,
Dicen que hasta p’al desierto,
Habrían querido arriarlo,
Y de tanto castigarlo,
Consiguieron que se hiciera,
De un hombre bueno, una fiera,
Capaz de al diablo pelearlo.

Juan Moreira se llamaba,
Dicen nacido en matanzas,
Y con tesón y esperanza,
De sol a sol trabajaba,
Algunas tropas arriaba,
Rancho y hectáreas tenia,
Con tranquilidad vivía,
Junto a una esposa que amaba,
Y ni por gusto pisaba,
Jamás una pulpería.

Fue un alcalde enamorado,
De una mujer ya con dueño,
El disparador pequeño,
De un gran mundo desgraciado,
Perseguido y acosado,
Cambia el rumbo de su vida,
Y en forma muy decidida,
Se arrastra solo al abismo,
Al comenzar por sí mismo,
A pelear con la partida.

Pelea y mata a destajo,
Herido en lo mas profundo,
Pues ya no existe en su mundo
Rancho, familia y trabajo,
Su ira pronto le trajo,
Mas desgracias a su vida
Y no encontró otra salida,
Que dormir a campo abierto,
Ocultarse en el despierto,
O de guardia en guardia.

Su coraje era temido,
Su valor muy respetao,
Su nombre muy mencionao,
Por la gente del partido,
Políticos han querido,
Pa’ tenerlo de su lao,
Borrar su oscuro pasao,
Y el prontuario que tuviera,
Pagando de esta manera,
Tantos servicios prestaos.

El miedo ante su valor,
Y su daga tan mentada,
Lo llevó hasta una emboscada,
Que le hicieron por temor.
De todo ese alrededor,
Llegaron varias partidas
Que cercando su salida,
En la pulpería "La Estrella",
Consiguen la tarde aquella,
De a traición cortar su vida.

Donde su daga cayó,
Al mes, sin razón alguna,
Una plantita de tuna,
Junto al paredón se halló,
Ahí sigue, la he visto yo,
Inmensa, histórica, erguida,
Un siglo y medio de vida,
Se enredan entre sus gajos,
Tal vez brotó de aquel tajo,
Que hizo el arma en su caída.

Juan Moreira, hombre cabal,
Que bien pudiera haber sido,
En vez de un ser perseguido,
Un gran héroe nacional,
La historia lo trata mal,
Y lo muestra injustamente,
Como un gaucho delincuente,
Vago y mal entretenido,
Yo seguiré convencido,
Que con él la historia miente.

miércoles, 3 de julio de 2013

Cielito Federal


 Recopilación de Atilio Reynoso:

Cielito, cielo nublado
Por la muerte de Dorrego,
Enlútense las Provincias,
Lloren cantando este cielo...
Lloren cantando este cielo.

Cielo Cielito Argentino
Cielito del buen Soldado
Por ahí anda un asesino
Que quiere verlo enlutado...
Que quiere verlo enlutado.

Cielo cielito celeste
Cielito del Coronel
Mejor cuídate paisano
Si estabas del lado de él...
Si estabas del lado de él.

Cielo mi cielito triste
A Dorrego lo mataron
Ya estamos viendo su poncho
Teñirse de Colorado...
Teñirse de Colorado.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Recopilación de Lic.Prof. Carlos Pachá:

 Este es el cielo'e los cielos
que hemos todos de cantar
porque ya los unitarios
nos quieren esclavizar.

Cielito, cielo que sí,
Cielo de Carlos de Alvear,
Que con Lavalle a Dorrego
Se han propuesto fusilar.

Ellos con baja traición
del puesto lo derribaron,
sin mirar que las provincias
su poder delegaron.

Cielito, cielo y mas cielo,
cielo de honor ultrajado
mas ellas se han de vengar
su derecho al ver violado.

Si generosas obraron
con la facción abatida,
prueba es de su dignidad
el no haber sido homicida.

Cielito y gloria del cielo,
cielito de federales,
que han de triunfar animosos
como en todas las edades.

El trece lo ejecutaron
al gobierno nacional,
temiendo que a las provincias
él se fuese a refugiar.

Cielito, cielo de Rosas,
el general de campaña,
que en venirse a Santa Fe
hizo una gallarda hazaña.

Si Lavalle ha fusilado
a Dorrego en Navarro,
campo infausto, la Nación
castigará tal desbarro.

Cielito de los civiles,
cielo de vías legales,
que siempre secta unitaria
reclama de Federales.

En el siglo de las luces
que tanto han vociferado
vemos atentados bruscos
de un pueblo incivilizado.

Cielito, cielo de plata,
cielo de la montonera,
aunque no tienen cultura
no harán acción tan grosera.

La sangre que derramó
Lavalle, sin miramiento,
en Navarro de Dorrego
despide un fatal aliento.

Cielito, cielo de errores,
cielo de los levantados,
renacen, como el pelícano,
de ellas miles de soldados.

Vive López, vive Bustos,
Corvalán, Ortiz, Quiroga,
solo Ibarra y Ferrè
sobra para aquella droga.

Cielito, cielo y mas cielo,
cielito del delegado,
Almirante que lo han hecho
creyendo haberle ganado.

Vente, pues, vano Lavalle,
si quieres medir tu espada,
que con Dorrego indefenso
acción fue muy degradada.

Cielito, cielo nublado
por la muerte de Dorrego,
enlútense las Provincias,
lloren cantando este cielo.

Es verdad que en el Empíreo
debe hallarse este pimpollo
de valor, que honrará siempre
su alma grande, el fiel criollo.

Cielito, cielo de "acasos"
que en este mundo suceden,
pues vemos cosas tan raras
que esperarse no se pueden.

viernes, 31 de agosto de 2012

La vuelta del Montonero (Recitado)

(Monumento a Pancho Ramirez en el Paraje La Esquina,un lugar cercano a la localidad de San Francisco del Chañar en la prov. de Córdoba)


Güenas noches, Pedro Argüello,
un escapao... no sé cómo,
qu'estando cuasi de lomo
no lo han pasao a degüello;
de un galope sin resuello
me trujo mi doradillo,
soy soldao de mi caudillo
y a fe de güen entrerriano,
pa los amigos, la mano,
pa los otros, el cuchillo.

Si hay gente de otro partido
artiguistas o porteños
que quieran hacerse dueños
d'este suelo en qu'he nacido,
como de encargo he venido
pa'que dentren a servirse:
campo tendrán pa lucirse
ande empiece la junción
y si tienen corazón
no se irán sin divertirse.

Si he cáido al ruedo, cavilo,
no será pa que me asusten,
he tráido pa los que gusten
recién asentao el filo,
una luz de rejucilo
me alumbra el paso apurao
y anque ando juido y cortao
y desconozco la cancha,
el que quiera hacer pat'ancha
que se ponga pa un costao.

No crean que los provoca
un zafao de nacimiento:
ande más peligro siento
menos me gasto de boca;
nadie sabe a quién le toca
si hay "quintada" ser el quinto: (*)
soy pintor y cuando pinto
pinto flor en pinta brava:
¡el que me pise la taba
tendrá que tantiarse el ciento!

Dejuro no es de Entre Ríos
el que suponga que abuso:
Dios o Mandinga me puso
como un tapial, pa los míos:
ranchos y campos vacíos
va dejando el invasor
ande me tope un traidor
áhi comienza mi venganza:
con uno que háiga, me alcanza
pero si son más, mejor.

El que a lonja nos tratara
igual tratamiento espere.
Pancho Ramirez lo quiere
y lo afirma mi tacuara"
Quien tenga sangre en la cara
sabrá qué cosas lo obligan;
es la ocasión pa que digan
lo que son, y lo que pueden:
los resinaos, que se queden,
y los dimás, que me sigan.

Ansí soy y pa esto llego,
si rodiao y presidario
me le hice humo al alversario
como una rama en el "juego",
que se confíen les ruego
en mi ley de rumbiador,
juro qu'en el caso pior
lanza en mano y Dios mediante
el que no salga triunfante
podrá morir con honor.

No han de blanquiarme las canas
sin que a esos contrario vea
cuando el jefe, los arrea
como a güeyes, con picanas:
ya me güelve gusto a ganas
de otro Cepeda, cualquiera;
pa que sientan, lo quisiera
and'entren a dispersarse,
la vergüenza de Balcarce
juyendo en la polvadera.

Sepan que ha llegao el caso
de ser todo o no ser nada
y hay que ganar la cinchada
anque se reviente el lazo:
pa eso pide nuestro brazo
la tierra que nos acuna:
Entre Ríos no hay más que una
y aunqu'ella no es la nación
mientras no haiga lial unión
ella es la patria, o denguna!

Juró el Supremo Entrerriano
el federal compromiso
porque el pueblo ansí lo quiso
y ansí lo cumplió su mano.
Me apena, que a un orejano,
le haiga confiao la "escuadrilla";
no es de los nuestros, Mansilla,
y más que aliao, prefiriera,
qu'el Supremo lo tuviera
de enemigo, en la otra orilla.

Es de sentir que un valiente,
como Arau de Lamadrí
se venga a nadar aquí
contra la propia corriente.
Entre Ríos, le hará frente,
pues si nos ataca, es justo,
que dispués de hacerse el gusto,
por meterse a comedido,
se lleve su merecido
y a López le deje el susto.

Se le'acabao la pacencia
al que con tropa a caballo
llegó a Plaza de Mayo
vencedor, pero a concencia,
su generosa prudencia
rispetó pueblo y cuarteles
y pa ejemplo de sus fieles
noble, honrao y justiciero
pensó en la patria, primero,
que en agravios y laureles.

Ni el pan qu'entonces comimos
jué a cuenta de la vitoria;
pagamos con sangre... y gloria,
el gasto que les hicimos:
la libertá que les dimos
sirvió pa que al día siguiente
proclamando falsamente
sus embrollos de escribanos
nos palmiaron como a hermanos
pa engañarnos nuevamente.

Esa es la esperencia triste
que dende Pilar sacamos
por eso al servicio estamos
del hombre que los resiste:
pa vestirse ella, desviste
Gúeno Saire a los dimás,
su gobierno lenguaraz,
nada ofrece y tuito pide
y al pobre que se descuide
le hund'el fierro por atrás.

Y es puro humillarse al cuete
dir sacándose el sombrero;
será una mano de acero
la que le baja el copete,
tenaza que cuando apriete
no le afloje, ni con rezo,
garra que l'entre hasta el güeso
pa que sepa de una vez
que ha risuelto hacerse juez
cansao de abusos, el preso.

Si llega a salirnos güena
la torta qu'el jefe amasa,
dispués de limpiar la casa
vamos a barrer l'ajena:
esto lo digo con pena
pero en familia nutrida
juerza es pa tenerla unida
que alguien maneje el cencerro,
y reparta a cara e perro
deber, trabajo y comida.

No saben mis pocas luces
si dejaremos en esta
de andar con la pal'a cuesta
sembrando el suelo de cruces,
semos medios avestruces
los gauchos, pa compriender,
mas he comenzao a crer
que si tanto padecemos
es porque al final tenemos
algo muy grande que hacer.

En nuestro más pobre rancho
ande la raza se cría
tal vez empolle algún día
güevos de águila el carancho:
la güella que abre Don Pancho
tiene albores de destino
y ese ha de ser el camino
que un entrerriano, siñuelo,
le señale, rumbo al cielo
a tuito el pueblo argentino.

.......................................
(*)Cuando se ejecutaba prisioneros para no hacer a veces un exterminio total se "quintaba". Contándolos en filas improvisadas se fusilaba al quinto.

jueves, 30 de agosto de 2012

La vuelta del Montonero (Milonga)



Lucilo Ramón Argüello,
prisionero echao de lomo,
a juerza de ni sé como,
no me pasan a degüello.
Di un galope, y sin resuello,
me trujo mi doradillo,
soy soldao de mi caudillo,
y como buen entrerriano,
pa’ los amigos la mano,
pa’ los otros, el cuchillo.

Estando entre hombres, cavilo:
no ha de ser pa’que se asusten,
he tráido, pa’lo que gusten,
recién asentao el filo,
en sangre de rejusilo,
tengo el pecho envenenao,
y aunque ando solo,cortao
y desconozco la cancha,
el que quiera hacer pata ancha,
que se vaya haciendo a un lao.

No crean que los provoca
un zafao de nacimiento,
es que amor y sufrimiento,
me han puesto hiel en la boca.
Al que le toca, le toca,
si hay quintadas en el quinto,
soy pintor, y cuando pinto,
pinto flor en pinta brava,
y el que me pise la taba,
tendrá que tantearse el cinto.

De juro, no es de Entre Ríos
quién considere que abuso.
Dios o Mandinga me puso
como un tapial pa’ los míos.
Ranchos y campos vacidos,
va dejando el invasor
Y envenenao de dolor,
sangre pido pa’ mi lanza:
con uno que haiga, me alcanza,
pero si son más, mejor.

Se ha de quebrar mi tacuara,
antes que mi empeño ceje,
Pancho Ramírez, el jefe,
mi palabra lo declara.
Quien tenga sangre en la cara,
sabrán que cosas le obligan.
Aquí estoy pa’ que me digan,
cuántos son, y los que jueren,
los asustaos, que se queden,
y los otros, que me sigan.

No es pa’cantar la milonga,
que los convido a la fiesta.
En las patriadas como éstas,
el baile es de meta y ponga.
Si la bala nos rezonga,
duebla el valiente sus bríos,
naides sienta escalofríos,
cuando chifle la coruja,
frente al clarín, que rempuja,
gritemos: ¡Viva Entre Ríos!

miércoles, 29 de agosto de 2012

Caudillo

(Pintura: Hugo Diez)

Alzó la espuela en la bota
blandió en el aire su lanza
atrás, su gente en derrota
y al frente el grupo que avanza.

-"Floro Luna no dispara
-rugió mordiendo el barbijo-
me v'a servir la tacuara
pa salvarle el nombre a m'hijo".

Todo el campo se estremece,
cierra la tropa el camino
y ante ella un gaucho parece
el hombre frente al destino.

El choque es breve y sangriento
mil chuzas contra una chuza
se ahoga en polvo un lamento
y el grupo triunfante cruza.

Después, el silencio, nada,
un valiente que agoniza
y una mano casi helada
que aún aprieta la divisa.

domingo, 5 de agosto de 2012

El loco sublime

(Pintura: Eledoro Marenco)

Quién sería el loco sublime
que atropelló en "Don Gonzalo"
al Diez de Linea porteño
rayando con su caballo
los bordes de la cordura
los extremos del cansancio
lo más alto de la audacia
de la rabia... lo más ancho
expresando con su gesto
el grito del suelo amado.

Se fue a puro golpe'e boca
a estrellarse contra el rayo
que lo bajara de un saque
de arriba de su montado
o pa'cáir hecho un ovillo
hombre y flete... fusilados.

Y era un lindo pingo moro
d'esos bien criollos y guapos
que mordía la pata'el freno
y largaba espumarajos...
como pa'entrar en la Historia
haciendo el mayor estrago
en contra'e los nacionales
o tupiendo al mismo diablo.

Y era un mozo... solo un mozo
de una pieza... uno de tantos
florecido entre los montes
vaya a saber de que pago
que se le metió el impulso
de todos los entrerrianos
pa'atacarlos él solito
al verse ya derrotado...
porque no siendo posible
torcer la suerte aguantando
se le estrujó el corazón
en latido sublevado...
hasta lanzarse de golpe
contra el escuadrón formado.

Atropelló y ya no pudo
ninguna razón frenarlo
media rienda de impotencia
que lo fueron agrandando
hasta no sentirse solo
porque se le había enancado
todo un mundo de conciencia
de convicción y de halago
qu'el reventar por la causa
estaba hecho pa'los guapos.

Llevaba sobre su pecho
del paisano postergado
las "quichicientas" verdades
que le negaron al gaucho
pa'repetirlo por siempre
como un sonoro guascazo
en los cachetes de piedra
de los que nos masacraron.

Don Ignacio Fotheringham
que lo estaba contemplando
aunque al servicio del puerto
este militar prusiano...
no era un "coronel" de Mitre
ni de Sarmiento un esclavo
respetaba el corajudo
proceder del buen soldado
por eso no permitió
que le dieran un balazo
al mozo que en su insolencia
descargó un pistoletazo
se volvió a golpiar la boca
para marcharse rajando
de vuelta hacia donde vino
pa tomar de un solo trago
aquel torrente rojizo
del arroyo ensangrentado.

Quien sería ese paisanito
que atropelló en "Don Gonzalo"
en qué rancho vió la luz
en el rincón de qué pago
fue templau como el jaguar
para enfrentar el espanto
con la alta dignidad...
suicida... del arrojado.

Ya no importa... si ha de estar
en las guitarras y el canto
más jordanista que nunca
más argentino y cristiano
y aunque se perdió en el tiempo
ya sabemos que ha dejado
viajando por las arterias
del bien nacido entrerriano
una herencia incalculable
del más puro valor gaucho
porque aquí no habrá invasor
que ensucie este suelo patrio
sin que otros del mismo corte
salgamos atropellando...
como aquél LOCO SUBLIME
que atropelló en "Don Gonzalo"!!!

miércoles, 20 de junio de 2012

Bicentenario de nuestra Bandera Argentina

Me dicen el panza verde



La provincia de Entre Ríos
es jardín del litoral,
pa mi que no hay otro igual
como ese pago querido.
Dentro'e mi pecho metido
su nombre es una divisa
y muy poco se precisa
pa saber que éste cantor
luce su orgullo mayor:
ser de las tierras de Urquiza.

Como no se de aflojadas
pa defender lo Argentino,
me ha señalao el destino
que no me asuste por nada.
Es herencia muy sagrada
que dentro'e mi sangre vive
condición que se consigue
sólo naciendo entrerriano,
porque fue macho el legado
del gran supremo Ramirez.

Si me entrevero cantando
cuando hay que soltar la voz,
no pregunto qué cantor
me quiere dentrar probando.
Siempre me andará ayudando
el verso que más agrade,
copla sobre copla invade
mi sentimiento trovero
tal vez por ser de ese suelo
que fuera Olegario Andrade.

Y ahura mi canto se pierde
porque el camino me llama
y aunque nunca tenga fama
quisiera que me recuerden.
Me dicen "el panza verde"
dende el día que he nacido,
tengo marca de Argentino,
no creo que haiga otra igual
pa mejor del litoral,
casi nada de Entre Ríos.
..................................

"Panza verde":

Así le decían a los soldados del General Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos, cuyo uniforme del color rojo era similar al de los federales del Brigadier don Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires. Sólo lo diferenciaba una pechera blanca prendida al uniforme desde la cintura hasta el cuello, que al arrastrarse entre los yuyos y pastos se teñía de verde, de ahí que los soldados del bando contrario solían llamarlos "panza verde".

domingo, 6 de mayo de 2012

Arremetida gaucha

(Pintura: "El Señor de las Pampas" por Francisco Madero Marenco)


Una noche desmentida
por los faroles del alba.

Montados en su coraje
-sed y sudor en las caras-
con un flamear de divisas
y un añorar de guitarras,
Don Juan Manuel y los suyos
rumbo del Fuerte marchaban.

Milicias del sur que llevan
en ristre su sangre brava
y el corazón desflecado
por aires de amor y pampa;
a combatir se venían
en calles arrinconadas,
llenos de campo los ojos
y las espuelas de patria.

A fuego abierto lucharon,
bajo un bautismo de balas,
el peligro desbocado
con la tesonera audacia:
jugaba el sol resbalando
sobre la sangre volcada.
¡Ah, qué bandera la gaucha
bravura que enarbolaban!
Todos los porteños vieron
cómo, a la luz meridiana,
las tropas del sur quedaron
en posesión de la Plaza.

Brillo de lanza en los ojos,
sed y sudor en las caras
y un corazón desflecado
por aires de gloria y pampa.
A don Juan Manuel de Rosas
siguen las tropas honradas,
ansiosas de campos propios
y rebosantes de patria.
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Revista "Caras y Caretas" Nº1971- Año xxxix
11 de Julio de 1936

sábado, 22 de enero de 2011

El moro de Quiroga


Quiroga tenía un moro,
animal de linda estampa,
fortachón, de pecho abierto
y de sangre vivaracha.

Era de buenos ollares
y altazo de riñonada.
De justa luz bajo el cuerpo
y de vista como brasa.

Siete cuartas generosas
levantaría de alzada.
(Pongamos tres dedos más,
proporción de buena casta).

Coscojero y braceador
y de ley acreditada,
a cien leguas de La Rioja
no admitía comparancia.

Puro músculo la cruz
y medio fino de cañas,
de tan blandito de boca
la intención adivinaba.

Tenía los morros negros
como de noche cerrada.
Las ranillas y los vasos,
ya de negros relumbraban.

La cara era pura sombra,
y una negrura tamaña
como hasta el segundo nudo
de los remos le alcanzaba.

¡Y qué decir de la cola,
si ni el cuervo tendrá el ala
con ese fulgor retinto
de moro de tanta estampa!

En un manto gris parejo
el pelaje le brillaba,
más al filo del verano,
cuando iba entrando en mudanza.

De puro voraceador,
el general lo aperaba
un poco al uso llanista
y otro al que se le antojaba.

Un par de estribos chilenos
iba luciendo con ganas.
Eran de los de baúl,
con labraduras bizarras.

Más fiestero que un domingo,
empezando por las matras,
un recado de mi flor
calidad le acreditaba.

El sobrepuesto, del lujo
ya era cosa temeraria.
Le reventaban claveles
en las esquinas bordadas.

Flete con un Potosí
en riendas y cabezadas,
se mostraba regalón
de ir refucilando plata,

pues era plata el fiador,
con más antojos que dama,
y plata los pasadores
y las virolas de plata.

Quiroga llevó la muerte
en la punta de su lanza.
Tanto cantaba una flor
como lucía una daga.

Cóndores y bolivianos
a una sota le apostaba
como se largaba al monte,
metiendo miedo a las ánimas.

Fue varón de tres pasiones:
puñal, amor y baraja.
Como otras tantas culebras,
le devoraban el alma.

Por ser de quien era, el flete
se merecía por marca
una "M" como de muerte
con una flor enlazada.

Era pingo de respeto,
de condición ponderada.
Onzas y soles orondos
se confiaban a sus patas.

Amagándole la espuela,
ya se moría de ganas
y en un galope limpito,
las leguas se trajinaba.

Apenas desensillado
-puro relincho y pujanza en
unas carreras locas,
las crines le tremolaban.

Hacía sonar las coscojas
con una inquietud tamaña.
A cruzados y trabados
les corría con ventaja.

Animalito aparente,
era de virtudes raras
y medio facultativo
en cuestión de adivinanzas.

Unos lo tenían por brujo
y otros por pingo de cábala,
desde que en toda ocasión
Quiroga lo consultaba.

No hubo caso ni suceso
que el moro no adivinara:
lo mismo anunciaba triunfos
que otra suerte de las armas.

Nadie lo enfrenó después
del revés de La Tablada,
y ni al mismo general
dejó que se le sentara.

(Quiroga no lo montó
en esa ocasión contraria,
y el moro era de opinión
de no presentar batalla).

De halago, se lo prestó
a ese otro varón de entraña,
López -don Estanislao que
Santa Fe gobernaba.

Tanto se le aficionó
que dio en ponerle su marca,
haciéndolo de su silla
para ocasiones de gala.

Vaya a saber en qué montes
entregó -si tuvo- el alma,
como que siendo tan brujo,
no sería cosa extraña.

Se habrá echado a bien morir
en unas blanduras pampas,
él, que tenía el cuero duro,
hecho a jarillas y zarzas.

Le obedecería aún
la cabeza levantada.
Los ojos, como parados
de mirar a la distancia.

Se le habrá representado
un entrevero de lanzas,
un paisano barba crespa,
algunas tierras sin agua...

¡Quién sabe si se repite
moro de tanta ventaja!
No se le supo la cría,
pero con lo dicho, basta...