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viernes, 15 de diciembre de 2017

Alambre e' fardo


(Foto: Daniel Sempé)



Alambre e´fardo que fuiste
el tornillo chacarero.
Dentraste en cualquier aujero
y siempre a mano estuviste.
Por la huella te perdiste
como se fue la alpillera,
te tapó la polvareda
que echó el progreso a su paso,
y hoy no se halla ni un pedazo
Pa´una atadura cualquiera.

El nylón te ha superao:
hoy ya no se usa el alambre.
Si hasta parece un matambre
todito el pasto arrollao.
Ya no se te ve colgao
en el gancho de un galpón.
Salvaste la situación
aliviando alguna penas
Y pa´unir a dos cadenas
Te pusieron de eslabón.

Juiste tiento en el apero
de una costura apurada.
Y ataste la empalizada
Pa´l zarzo del gallinero.
También te usaba el pueblero
para más de una labor.
Y te derritió el calor
-si me acuerdo ¡la gran siete!-
la lengua de aquel soplete
en manos del soldador.

A veces te colocaron
como manija pa´un tarro
y en tractor y en el carro
pa´emergencias te llevaron.
Los niños te utilizaron
de arito pa´hacer burbujas.
El linye te usó de auja
costuriando la alpargata
y en otras te hicieron plata
cuando cayó algún ciruja.

En el perno e´la volqueta
al cáirse la titular
vos la fuiste a reemplazar
ya convertido en chaveta.
Fuiste suncho que asujeta
en esas jaulas quinteras
y también de abrazadera
te supieron colocar
cuando había que prolongar
los metros de una manguera.

Tan sólo quise nombrar
de este alambre algunos usos.
Quizás parezca inconcluso,
mucho me faltó apuntar
y al volverlo a recordar
se me alegró el lao izquierdo
y como nunca fui lerdo
una hebra supe guardar:
hoy la voy a utilizar
pa´colgar estos recuerdos.



Pa' "Los Álamos"

(Pintura: Stella Maris Hansen)



Boliche’el camino real
que entre Cañuela’y Las Heras
vos fuiste lugar de espera
del resero, del mensual;
en mi verso decimal
yo le canto a tu memoria,
fue tan grande, tan notoria
tu ausencia de ese paraje
porque pa’quel paisanaje
fuiste un pedazo de historia.

“Los Alamos” se llamaba
aquel boliche qu’era
parada de la galera
y todo aquel que pasaba;
los gurises que pescaban
en el “arroyo tercero”,
frente a tu reja pidieron
con ansia de chiquilín
la cola o el naranjín
pa’ refrescar el garguero.

Días de lluvia, de barro
a veces meses enteros,
y allí cáiban los tamberos
en una veintena’e carro’,
al barullo de los tarros
después de haber descargao
era el parar obligao
para tomar el Vermú,
la ginebra o “Caña Ombú”
y dar resuello al atao.

Parece que se hamacaran
tuitos al mesmo compás,
el de adelante, el de atrás,
el ladero, el de las varas,
zainos, pampas, malacaras…
¡cha! si había una tropilla,
y al costao de la gramilla
ande empieza el caminito
hacía el sudor un charquito
al chorriar por las ranillas.

Anda al trote Don Vicente,
corre fuerte el coperío
pa’ atender tanto gentío
hay que ser sobresaliente
siempre atento con el cliente,
parroquiano o forastero,
repleto el estante entero
con yerba, fideo, sal fina
pa’ abastecer la cocina
de la estancia o el puestero.

Como resonando el eco
de aquel grito de ¡Opa… opa…!
por áhi llegaban las tropas
que venían dende Areco;
al tranco pausao y chueco
como Güiraldes lo nombra,
pisaba la verde alfombra
de mi “pago cañuelero”
Nogueira, el gaucho arequero
y el alma del Viejo Sombra.

“Alamos”…! que en un pasao
fuiste de Vicente Feito
el tiempo te ganó el pleito
y quedaste abandonao;
¡si se habrán hecho asao’,
corderos y costillares!
grandes bailes familiares
‘nel patio bordeao de yuyos,
sitio que fuera un orgullo
de nombre, en estos lugares.

Boliche que te lucías
con tu cancha, tu frontón;
pa’l tiro de algún chambón
tejido arriba tenías;
‘pelotaris’ que venían
a caballo, en bicicleta,
se juntaban los atletas
pa’ competir en el juego
y aún conservan “Los Gallegos”
varias yuntas de paletas.

Amigo ‘e toda la gente,
de Juan, de Pedro, de Andrés,
era el linyera irlandés
que vivía bajo el puente,
verlo allí era muy frecuente
al ruido de las chancletas,
tiocas las manos, masetas,
y aún hoy, endispués de muerto,
recuerdan a Don Alberto
su luchar con la maleta.

En un marco de recuerdo
sobre un lienzo de memoria
fui dibujando tu historia
al tranco cansino y lerdo,           
en el pasado me pierdo
para poder rescatarte
cual si fuera una obra de arte
te llevo en el corazón,
por si se da la ocasión
de exponerte en cualquier parte.