"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Ser argentino no era suficiente
para aquella progenie.
Argentino era el nombre comarcano
de la patria naciente;
pero el hombre
-ese cachorro mítico de puma-
todavía peleaba un territorio;
nombre, color y planta,
sangre bajo los cueros y las plumas.
Donde cayó el nativo
desde su testa sometida y bárbara
y el español de sayo y catecismo
su piafante epopeya cabalgara;
sobre el tributo de las lanzas rotas
el gaucho se encarnaba.
El gaucho: ese bastardo.
Ese mitad infiel, mitad cristiano,
suspendido en la historia sin encontrar lugar,
ese pequeño cristo americano;
que se batiera a lanza y a cuchillo,
soldado compulsivo en la frontera,
carne de peón, altivo y sanguinario,
matrero perseguido, chúcaro de la ley,
el condenado;
el que cayera al fin bajo las balas
del rémington certero
y el fuego lo engendrara otra vez
con un nombre inmortal:
el Martín Fierro.
No.
Aún tenía que llegar aquella gente.
Los que hacinaban las oscuras sentinas de los barcos
con bártulos de parias;
los que traían sus viejas herramientas
y su resignación y su nostalgia.
Los gringos, sí.
Con ellos
se tallaría este rostro americano:
con los ojos azules,
la negra crencha india,
rubio, trigueño, blanco,
el criollo;
un rostro adolescente de cien años
mestizando la historia;
arrullo de las últimas torcazas
sobre el rastro dormido de las fieras
en el umbral abierto de esta tierra
hacia la primavera.
El Teatro Nacional Cervantes puso en marcha en el marco de CERVANTES FEDERAL, el Programa nacional de giras a pueblos y a localidades adonde no llega el teatro institucional ni comercial, y donde probablemente no exista el teatro independiente. Para llevarlo adelante, partió de la idea de conformar un elenco de actores jóvenes que puedan dedicarse con exclusividad a la propuesta dado que las giras serán extensas y el objetivo a largo plazo es realizar funciones en todas las provincias argentinas. La obra que inicia esta experiencia es El Martín Fierro versión de Claudio Gallardou, sobre el poema gaucho de José Hernández -de cuya primera publicación (1870), vale agregar, se cumple este año (2010) el 140º aniversario- escrita para un elenco integrado por una actriz y tres actores.
Más de 400 jóvenes respondieron a la convocatoria que hizo el Teatro Cervantes para armar la pequeña compañía.. De las largas jornadas de audiciones quedaron preseleccionados 130 participantes, todos tenían que saber cantar, bailar, tocar instrumentos, y desde luego actuar. Finalmente quedaron seleccionados Carlos Scappatura que hará el personaje de Martín Fierro, Mercedes Torre como la dama joven, Hernán Lewkowicz el maestro de pista y Luciano Medina como el cómico.
En esta versión basada en el trabajo y la investigación sobre el Circo Criollo se utilizan los géneros y recursos artísticos de la época, como el recitado gauchesco, el humor de los Tonys, el melodrama, la destreza de espadas y los bailes folklóricos, con una estética caricaturesca basada en imágenes de Molina Campos. El espectáculo se jugará en un espacio que recordará las viejas arenas del circo criollo.
Esta compañía de payasos y actores trashumantes del Teatro Nacional Cervantes irá contando la gran epopeya del Gaucho perseguido, en un recorrido que comenzará en noviembre en la provincia de Entre Ríos, adonde el grupo permanecerá más de 40 días recorriendo pueblos con su arte, para retomar el año próximo en otra provincia.
1 Aquí me pongo a cantar al compás de la vigüela, que el hombre que lo desvela una pena estrordinaria como la ave solitaria con el cantar se consuela.
Desde el verso primero de su canto proclama
Martín Fierro su misión: cantar.
Pero no cantar como cantan los cantores de oficio,
los que cantan para ganar dinero o para ver
sus nombres pintados en carteles de colores
y brillando en letreros de luces.
Para Fierro el canto no es oficio sino misión, no
es una profesión circunstancial sino una
vocación con dimensión de inmortalidad;
cantar es su ser mismo. Ha venido a este
mundo para ser canto. Su partitura está escrita
no en un papel sino en su alma. Y la
esencia de su canto es el dolor, inmenso
como su cielo y ancho como su pampa,
por la muerte de su raza. Fierro siente que
en la voz de su canto el gaucho muere para
siempre, y pulsa su guitarra para cantar su
réquiem.
Pero Fierro se equivoca. El gaucho no
muere con él; al contrario, precisamente
gracias a su canto el gaucho sobrevive a
su muerte y despliega su ser en las anchuras
de la inmortalidad que vence al tiempo.
Ha muerto el chiripá, sin duda, lo mismo
que la bota de potro y el facón, la pampa
sin alambres y sus pajonales sin huellas;
pero el alma del gaucho es inmortal, y desde
esa inmortalidad canta Martín Fierro la
canción esencial de los argentinos para
anunciar a los hombres y a los tiempos
el triunfo perdurable del espíritu sobre las
materialidades que perecen, de la grandeza
moral sobre la mediocridad, a partir del
misterio profundo del dolor.
2 Pido a los santos del cielo que ayuden mi pensamiento: les pido en este momento que voy a cantar mi historia me refresquen la memoria y aclaren mi entendimiento.
Todo acontecimiento tiene una cara exterior
que se puede contar en la transparencia
de su obviedad y un rostro interior que se
descubre en la penumbra de su misterio
que se revela en canto.
En unos hombres prevalece el sentido práctico y concreto
de las cosas, y en otros todo lo domina el
sentido poético y alado de la vida. Este es
el primer rasgo del espíritu de los hombres
más hondamente humanos, los que viven
para algo más que la utilidad, el interés y la
conveniencia.
Martín Fierro abre sus labios y pulsa su guitarra
para hablar no como lo hará Vizcacha,
de hormigas astutas, de burros comilones,
de perros flacos o de cerdos gordos, sino
para cantar las profundidades y las trascendencias
de la vida.
Reverso del burdo y cruel pancismo de otros hombres y otros
pueblos, Martín Fierro es pensamiento que
sube a las alturas y penetra las honduras
de la esencia humana. Es vuelo del espíritu
que descubre la luz oculta en el misterio sin
destruir el misterio, a diferencia del científico
y del técnico que destruyen el misterio
para robarle su secreto y aprovechar su utilidad.
Es poeta que llega a los repliegues
más hondos del dolor para traspasar el velo
que esconde su sentido luminoso. Como
un poeta posterior de tangos orilleros, también
Martín Fierro puede decir “soy viajero
del dolor”. Y descubrir y revelar el misterio
del sufrimiento es tal vez la más grande
poesía de este mundo signado por la cruz,
en la cual - y en la cual solamente - se encuentra
el hombre con la verdad profunda de sí mismo.
------------------------------------------------------ 3 Vengan santos milagrosos, vengan todos en mi ayuda, que la lengua se me añuda y se me turba la vista; pido a mi Dios que me asista en una ocasión tan ruda.
¿Quién dijo que creer en Dios es cosa de
mujeres? – Martín Fierro cree en Dios, y hay
que andar muchas leguas para encontrar
otro varón de su estatura..
¿Será, entonces, creer cosa de ignorantes?
¿Y quién dijo que Martín Fierro es ignorante?
Una cosa es que no tenga estudio y
que en su rancho no haya biblioteca; pero
otra muy distinta es que no tenga ciencia y
que no habiten ideas bajo su chambergo.
Además - como él mismo lo dirá a sus hijos
- la verdadera ciencia no está en saber
muchas cosas sino en saber las que valen
la pena.
Y Fierro es más que sabio en estas cosas.
No ha recorrido pampas en vano ni en vano
lo han quemado soles; muchas cosas ha
aprendido contemplando las estrellas en
las noches tranquilas o galopando bajo el
azote de vientos y de lluvias. Con la lentitud
serena de la llovizna fina, Fierro ha sentido
su corazón llenarse poco a poco con la presencia
de un Dios que lo saluda desde las
estrellas lejanas lo mismo que desde cada
mata de pasto.
Fierro no cree en Dios por dulzona piedad
feminoide, ni por obtusa ignorancia; Fierro
cree porque ha sabido leer un mensaje infinito
en el azul del cielo, en el verde de la
pampa, en el misterio profundo del dolor
y de la vida: una palabra honda, sencilla
y ancha que se revela a los que como ella
son de corazón ancho, sencillo y profundo.
Que hay un Dios que todo lo llena con su
presencia, que está muy por encima de nosotros
y a la vez muy adentro de nosotros, y
que sin despegársenos nunca, galopa junto
a cada hombre a lo largo de su vida, en
las buenas y en las malas, aunque no se lo
atienda, aunque no se lo escuche, aunque
se lo tenga olvidado, y hasta cuando de dolor
o de rabia lo mandamos al...caracho!
---------------------------------------------- 4 Yo he visto muchos cantores con famas bien otenidas, y que después de alquiridas no las quieren sustentar. Parece que sin largar se cansaron en partidas.
Hay en estos versos una burla, una burla
donosa y viril e inteligente. Como que se
burla Fierro de los que se gastan en aprontes
y nunca acaban cosa alguna; los de
boca grande pero de corazón chico; los
mariposones que carecen de firmeza de
hombres; los que después de ganar el tramo
fácil se echan atrás en el difícil.
Pero también hay aquí otra sabia lección de
madurez humana. La vida no se hace con
bravatas ni entusiasmos pasajeros y ruidosos,
sino con tenacidad y trabajo callados y
constantes. El hombre que transita este camino
de silencio y de constancia no se deslumbra
con los alardes de los que se van en
aprontes ni lo asustan las fintas de los que
no pasan de escarceos. Ha doblado muchos
codos de la vida, y está ya de vuelta
de todo lo que no es esencia ni sustancia.
Y junto a la lección profunda de madurez y
de experiencia, hay también aquí una cálida
lección de juventud y de audacia, un
desafío al espíritu enervado y comodón, un
guante arrojado a la cara de los que, una
vez que llegan, ya no quieren arriesgar. La
vida es riesgo, no sólo en los días calientes
de los años mozos sino siempre, hasta el
último latido. La vida no es una ruleta rusa,
pero tampoco es una póliza; es riesgo calculado
y cálculo con riesgo, para una gran aventura.
--------------------------------------------------- 5 Mas ande otro criollo pasa Martín Fierro ha de pasar; nada lo hace recular ni las fantasmas lo espantan, y dende que todos cantan yo también quiero cantar.
No es difícil encontrar hombres corajudos,
y aquel que sepa buscar hallará hombres
prudentes; pero cosa difícil, aun para el
rastreador más baqueano, es dar con la
huella del hombre valiente y a la vez cauto,
porque, como gato y perro, son cosas que
rara vez se las ve juntas. Los hombres de
coraje son muchas veces ciegos, y los que
de lejos avizoran el peligro no siempre tienen
coraje. Por eso es cosa para apearse
cuando se encuentra al hombre de coraje y
de prudencia juntos.
Y así es Martín Fierro: nada lo hace recular,
pero tampoco se va de boca al peligro; es
medido en el valor y valiente en la mesura;
con un fondo de espesa confianza en
sí mismo, confianza que alguna vez lo impulsará
a incautas bravatas y alguna otra
disimulará con cautela, pero que jamás lo
abandona porque es una sola cosa con él
mismo.
Y Martín Fierro no confía en sí mismo por
soberbia o petulancia, ni por ignorancia o
estulticia, sino porque se conoce: sabe
exactamente donde puede empezar la carrera
y donde tiene que marcar la raya del
final. Y esa ciencia le viene no de libros ni
de escuelas – porque no los tuvo – sino de
haber pasado muchas horas a solas con él mismo. ---------------------------------------------------------- 6 Cantando me he de morir, cantando me han de enterrar y cantando he de llegar al pie del Eterno Padre; dende el vientre de mi madre vine a este mundo a cantar.
Martín Fierro es canto que anda,
más que por elección suya por un
impulso vital que le viene desde que
su corazón palpita, desde antes que su
lengua hablara; fuerza que lo entregó
al mundo para ser palabra, y que lo
elevará en el viento hasta el trono de
Dios, donde brilla la luz de la eterna
poesía.
Martín Fierro no templa la guitarra
“por sólo el gusto de hablar”, sino para
cumplir un destino, para cantar “males
que conocen todos pero que nadie
cantó”, y “no para mal de ninguno sino
para bien de todos”.
Misión tan grande no se le confía sino
a un elegido, a un predestinado que
cantará no por ocurrencia sino por
deber sagrado. Este es el signo de la
predestinación: hacer lo que hay que
hacer no por gusto y por antojo sino
por deber y vocación, no por mero
oficio sino por misión, hasta el supremo
sacrificio de si mismos si fuere
menester. Y esto es también lo que hace
grandes a los hombres y a los pueblos.
Nadie está en el mundo porque sí, pero
pocos son los que saben para qué están
en el mundo. Estos son los que alcanzan
la grandeza cuando además de saber
para qué viven, viven para hacerlo.
----------------------------------------------------- 7 Que no se trabe mi lengua ni me falte la palabra; el cantar mi gloria labra y, poniéndome a cantar, cantando me han de encontrar aunque la tierra se abra.
Ciertamente es cosa buena no achicarse
el cuerpo ni encogerse el alma aunque
vengan degollando, sino pegarle
adelante sin frenar, o mantenerse firme
sin retroceder ni ladearse.
Pero tampoco es bueno exagerar la
nota, y por pasarse de guapo acabar
mal por imprudente. Veces hay en la
vida en que es bueno hacerse a un
lado y darles paso a los otros. Cada
cosa tiene su hora y cada hombre su
momento. El valor no se muestra a
ciegas sino a ojos bien abiertos. El
coraje ha de mostrarse cuando llega la
hora; nunca antes, ni tampoco después.
Es cuando ese momento llega que hay
que juntar guapeza y fuerza para hacer
pie firme y no salirse del puesto en que
le toca a uno estar.
Y tal vez éste sea el caso de Martín
Fierro. Él no canta por cantar sino
porque cantar es su camino. No es
por dárselas de guapo ni por ser
gaucho porfiado que proclama su
inquebrantable voluntad de cantar
aunque la tierra se abra, sino porque
su canto es algo a lo que no puede
renunciar sin dejar de ser él mismo.
Pues aunque parezca a veces hacer
alarde de león, y otras escurrirse con
las astucias de un zorro, él sabe que un
hombre ha de ser siempre el mismo en
el fondo de lo que es.
En esto se diferencia la vida del teatro:
en el teatro se cambia de maquillaje y
de vestido para representar personajes
diferentes; en la vida sólo se ha de
cambiar vestido y maquillaje para,
según las circunstancias, presentarse
mejor uno mismo.
------------------------------------------- 8 Me siento en el plan de un bajo a cantar un argumento; como si soplara el viento hago tiritar los pastos. Con oros, copas y bastos juega allí mi pensamiento.
¡Con oros, copas y bastos! Bella manera
de expresar el completo despliegue
de la inteligencia y el pleno dominio
del arte de cantar, no sin una pizca de
vanidad y de inmodestia.
Pero esta vanidad es, en el fondo, la
espontánea expresión de un espíritu
sincero, hermana de la honestidad
con que Fierro mostrará también
sus defectos, sin disfraces ni tapujos,
cuando la ocasión lo pida. Esta
fundamental sinceridad es lo que en
definitiva importa: los hombres no son
buenos porque callen sus virtudes, sino
porque las tienen; ni son malos porque
tengan defectos, sino cuando no los
reconocen.
Y así es Fierro: hombre entero y
derecho de punta a punta, que acepta
sus deficiencias y no oculta sus méritos.
Por cierto no es éste el ideal. El perfecto
modelo de hombre, en esta perspectiva,
es el que no tiene defectos que ocultar y
calla las virtudes que posee. Pero Fierro
no es un ser ideal bajado de las nubes,
sino un hombre real, de carne y hueso,
amasado con tierra de pampa y azotado
por todos los soles, lluvias y vientos.
Pero no hay en Fierro maldad tortuosa
ni enroscada: si alguna vez es malo
será malo como el león, jamás como la
serpiente.
¡Feliz el hombre que así puede andar
a rostro descubierto por la calle sin
temer mostrar lunares, porque le sobra
pecho!
-------------------------------------------- 9 Yo no soy cantor letrao, mas si me pongo a cantar no tengo cuándo acabar y me envejezco cantando: las coplas me van brotando como agua de manantial.
Hay en la vida dos maneras de
aprender: una es leer, la otra es vivir.
Martín Fierro confiesa que él no canta
cosas que ha leído y que sus coplas
no le vienen de otros sino que de
adentro se le salen vivas como agua de
vertiente. Y lo dice sin reservas y sin
eso que ahora llaman complejos.
Es que Fierro sabe demasiado bien
que los libros nada dicen a los que
no tienen nada que decir, y que lo que
importa y lo que vale es la propia voz
y la palabra propia. Por la voz propia
cada uno es quien es y propia palabra
debe ser la entrega que cada hombre
hace a los hombres. Los que de otras
voces son eco y de otras palabras copia
no son nadie, sino solamente copia y
eco; nada tienen para saber qué son y
nada tienen para dar al mundo.
En cambio, los que de las alforjas de
sus propias vidas sacan cosas para dar
y en lo profundo de una conciencia
sana las lavan y las limpian, esos son
los que pasan por el mundo como
sembradores de semilla buena, que
extraen de su íntima riqueza como de
un tesoro acumulado a través de penas
y de llantos, de esperanzas, temores y
alegrías.
La palabra de cada hombre es el signo
de lo que cada uno es. El que vive tan
sólo de palabras leídas y no tiene voz
propia es hombre postizo y calcado,
que vive de lo que le prestan o de lo que
roba. Solamente es él mismo aquel que,
con oído atento a todas las voces, vive
del pan amasado con su propia harina.
Su voz y su palabra no son aguas
muertas sino aguas vivas, que brotan
de su boca y de su alma cual ofrenda de
vida para el mundo.
------------------------------------------------- 10 Con la guitarra en la mano ni las moscas se me arriman; naides me pone el pie encima, y, cuando el pecho se entona, hago gemir a la prima y llorar a la bordona.
La prima y la bordona: las dos puntas
del encordado. Gemir y llorar: dos
colores de la misma emoción. Dos
bocas que pronuncian una misma
palabra, dos lenguas que tienen una
sola voz.
Maestría o milagro, o un poco de las
dos cosas, es esta virtud de Fierro
para hacer converger en un solo
camino cosas que por sí mismas tiran
desparejo. Es el arte del concierto y la
armonía, un arte que mucho necesita el
mundo, y que muchísimo escasea. Por
eso valen tanto los pocos hombres que
cultivan esta ciencia y que poseen este
arte de conjugar y de unir. Con ellos la
historia avanza y la Humanidad crece;
sin ellos la Humanidad se debilita y se
desintegra, y la historia de los hombres
se estanca o se extravía.
Pero la Humanidad pocas veces
entiende a los grandes hombres que le
enseñan el camino de la comunión y de
la solidaridad. Talvez sea por eso que
sólo muy de tanto en tanto los hombres
comprenden que toda su historia no es
mas que una larga noche de querellas
que avanza penosamente hacia una
aurora de paz definitiva y de completa
unión.
Martín Fierro no sabía mucha historia;
pero el pulsar sentido y hondo de
su guitarra le enseñó que todas las
cuerdas tienen que cantar como si
fueran una, para que brote de ellas una
armonía sin disonancias, en que todas
las voces en conjugado coro canten una
misma canción.
---------------------------------------------------- 11 Yo soy toro en mi rodeo y torazo en rodeo ajeno; siempre me tuve por güeno y si me quieren probar, salgan otros a cantar y veremos quién es menos.
Vayan mis versos marcando
por los senderos de gloria
este sentido homenaje
a quien flota en mi memoria,
a ese que en muchos momentos
le puso gusto a la historia
sin pensar en consecuencias,
aquel que en los entreveros
por defender una causa
se jugaba por entero.
¡Qué lejos está aquel tiempo
en que el hombre se pintaba
por su palabra y su orgullo.
¡Cuántas veces sucedió
que la maldita injusticia
lo obligó al hombre al delito!
Lo decía José Hernández
al mostrarnos Martín Fierro,
y al recordar a Moreira
se nos presenta clarito:
¡El hombre no nace malo, eh!,
sino que lo hace la lucha
contra la gran sociedad.
¿Quién me puede comparar
la libertad de un galope
o tomarse de un respiro
la fragancia que en el campo
brota después de la noche,
agarrar una guitarra,
terciarla por las espaldas
y pegar un alarido
para sentir el coraje
del que lucha convencido?
Lo tildaban de salvaje
porque el gaucho procedía
llevado por un instinto;
asimismo pretendieron
los hombres de la colonia
anular esa figura,
pero todo lo contrario:
Sirvió para que esos “brutos
que no entendían de modales”
limpiaran a nuestra tierra
del montón de gavilanes.
Yo te quiero recordar
como ejemplo de conducta,
y si cabe la consulta
al hombre con experiencia,
quisiera que me respondas:
¿Es que no existe ideal?
¿Se olvidó ya la gauchada?
¿Ya no hay nada que se haga
sin decir “pa’ mí cuánto hay”?
Por eso es que siento ganas
de revolver en la historia
y traer a la memoria
la entereza de aquel hombre
que luchaba fervoroso,
pero pensando también
que quizá sus descendientes
se sentirían orgullosos
al heredar esta Patria,
esta tierra de esperanza,
de trabajo, frustraciones,
pero que se hace querer,
esta tierra que hoy nos grita
como Fierro nos dijera:
“Si peleamos entre hermanos nos devoran los de ajuera”.
(Pintura: Carlos Ferreira) Amigo, te digo amigo,
y me sale sin pensar,
por vos le dí este sentido,
a la vida que se va; por vos le dí este sentido,
a la vida que se va...
Como la sombra y el árbol,
dialogando sin hablar;
porque tu silencio dice,
lo que callan los demás;
porque tu silencio dice,
lo que callan los demás.
Amigo son cruz y fierro,
los juntó la adversidad
y jugándose la vida,
consagraron la amistad;
y jugándose la vida,
consagraron la amistad.
Todo padre es un amigo,
que también hay que ganar,
viene en la sangre contigo, contigo también se va;
viene en la sangre contigo,
contigo también se va.
Enajénate al amigo, desinteresado y real, talvez por ganar amigos,
camina la humanidad;
talvez por ganar amigos,
camina la humanidad.
Amigo son cruz y fierro, los juntó la adversidad,
y jugándose la vida,
consagraron la amistad;
y jugándose la vida,
consagraron la amistad,
y jugándose la vida,
consagraron la amistad...
Curbelo: "Lo mismo que Martin Fierro le pido a Dios y a mi santos que le de vida a mi canto ahora que a cantar me aferro y lo que en el pecho encierro ha de salir como luz y para que quede en sus versos que son los testigos que simbolizo al amigo en el gran sargento Cruz". Ayrala: "Cruz y Fierro en el desierto simbolizan a la amistad, nos marcan la claridad de corazones abiertos y en el humano concierto los amigos no se alejen que sus sentimientos dejen en un humano horizonte si hasta las plantas del monte entre todas se protegen".
Curbelo: "Cuando un amigo es cabal ese monte me da sombra viene ca ser omo una alfombra de acento tradicional por eso como noble y leal con mi guitarra querida voy a decir enseguida de que un amigo sincero es el mejor aparcero que el gaucho tiene en la vida "
Ayrala: "Es el más sincero apoyo en la alegría, en lo triste, porque la amistad existe en el corazón del criollo, ayuda a salvar escollos andando sobre la huella, es soles, luna y estrellas, es lo mejor de la vida, es una mano extendida y el corazón puesta en ella".
Curbelo: "Cierto que sobre el camino muchos amigos hallé y en ellos siempre confié y fue fiel ese destino; por eso ha de ser que opino con criterio y con amor voy a poner una flor, le voy hacer un encuadre: ¡un recuerdo pa mi padre que fue mi amigo mejor!"
Curbelo: "Yo tambien muchos hermanos hallé andando por la huella, que aliviaron mis querellas y que entibiaron mis manos, desde las cumbres hasta el llano me sirvieron de sostén y en ese humano vaivén cruzando día tras días compartieron mi alegría y mis dolores también".
Curbelo: "Al trinar de la bordona al amigo hemos cantado, Ayrala: con un verso emocionado que el corazón lo perdona; Curbelo: cual santos Vegas y Carmona mateando abajo de un tala Ayrala: y hoy el canto abre sus alas y al amigo alza su vuelo: Curbelo: ¡homenaje que Curbelo hoy le deja junto a Ayrala".
Amigo Don Juan Manuel,
Me alegro mucho que esté
Sano del copete al pié;
Y dispense si en su carta
Algún disparate ensarta,
Este servidor de usté.
Una suya recibí
Punteada con todo esmero;
Y al verlo tan cariñero
Dije para mí: A este Blanes No hay oriental que le gane Como amigo verdadero.
Y aunque me diga atrevido
O que a la luna le ladro,
Como ese bicho taladro
Que no puede estarse quieto,
En todas partes me meto
Y me metí a ver su cuadro.
Por supuesto los diez pesos
Los largué como el mejor,
Pues no soy regatiador,
Y ya entré a ver dispués
Los famosos "Treinta y Tres"...;
¡Ah cuadro que da calor!
Me quedé medio azorao
Al ver esa comitiva;
La miré de abajo arriba
Pero ¡que el diablo me lleve!
Si parece que se mueve
Lo mesmo que cosa viva.
Encima le han colocao
Un sol que valdrá un tesoro:
Lo habrán puesto, no lo inoro,
Como en el naipe español,
Porque habrán dicho esos toros: "A todos alumbra el sol".
Y esa gente tan dispuesta
Que su país va a libertar,
No se les puede mirar
Sin cobrarles aficion:
¡Si hasta quisiera el mirón
Poderles acompañar!
Para mí, más conocida
En la gente subalterna;
Mas se ve que quien gobierna,
O lleva la dirección,
Es un viejo petizón
Qu está allí abierto de piernas.
Tira el sombrero y el poncho,
Y levanta su bandera
Como diciendo: "ande quiera Que flamé se ha de triunfar, Vengo resuelto a peliar Y que me siga quien quiera".
Le está saliendo á los ojos
El fuego que el pecho encierra,
Y señalando a la tierra
Parece que va á decir: "Hay que triunfar o morir, Muchachos, en esta guerra".
Y animando aquella gente
Que á lidiar se precipita,
Mientras se mueve y se agita
Con la proclama del viejo,
Hay uno que dende lejos
Le muestra una crucesita.
Cerca de él, hay otro criollo
De poncho y de bota fina;
Se ve que en la tremolina
Hará agujero si atropella:
Ha agarrao la garabina
Como pa darles con ella.
Al lao, el de camiseta,
Ya deja ver que es soldao;
Está muy arremangao
Como hombre resuelto a todo:
Se le conoce en el modo
Que ha sido algún desalmao.
Hay otro de pantalón,
Tirador bordao de seda;
Que lo resista quien pueda
Cuando llegue a gritar, ¡truco!
Ha echao al hombro el trabuco,
Y se ha metido en la rueda.
De pantalón va también,
Otro de sombrero al lao:
Es resuelto y animao,
Pero de un modo distinto;
Tiene el naranjero al cinto,
Y parece más confiao.
Hay otro viejo gritando "¡A mí naides me aventaja!; "¡En cuanto suene la caja "He de responder al grito!.
Tiene en la mano un corvito
Que ha de estar como navaja.
Ese que esta arrodillao
No me deja de gustar;
Uno puede asigurar,
Que va á decir- cuando hable:
"Todos tienen que jurar Sobre la hoja de este sable".
Que ha de haber sido algún bravo
En el ademán se advierte, Y para estar de esa suerte, Dije yo, lo han elegido, O por ser más decidido O por tener bota fuerte.
Me gusta el de casaquín;
Se le nota el movimiento,
Como que en ese momento
Tira su sombrero arriba.
A tiempo que pega un ¡viva!
Medio loco de contento.
Pero entre tanto valiente
Donde lejos se divisa
El que en mangas de camisa
Se hace notar el primero,
Un gaucho más verdadero:
No he visto, ni en los de Urquiza.
Espuela y botas de potro,
Todo está como nacido:
Es patriota decidido,
Se ve que resuelto está:
Para mejor, le ha salido
Medio escaso el chiripá.
En el amor y en la guerra-
En todo habrá sido igual;
Tiene, un trance tan formal
El enemigo en contorno;
Pero no olvidó el adorno
De cola de pavo-rial.
Le adivina la intención
Todito aquel que lo vea;
Para dentrar en pelea
Revela hallarse dispuesto,
Y de fantástico ha puesto
De dragona la manea.
Lleva su ropa y sus armas
Como que las sabe usar:
Con gracia sabe arreglar
Su trabuco en la cintura;
Muestra ser, por la figura,
Sin asco para matar.
Y además de algunos otros,
Me ha llamado la atención
Uno que está en un rincón
Como quien no dice nada:
Se ha largado a la patriada
Descalzo y de pantalón.
Y yo, para mí decía: Estos hacen lo que deben; Y varones que se atreven Con voluntad decidida A jugar ansí la vida Tal vez ni cigarros lleven.
Van a libertar su país
Peliando con valentía;
Quizás ni ropa tendrían,
Pero nada los sujeta;
Hasta las mesmas maletas
Están, ay, medio vacías.
La garabina y el sable
Que están tirados allí,
Pensé yo al verlos ansí: O alguno se ha hecho avestruz O son de aquel de la cruz Que los ha dejado aquí.
A la distancia se llevan
El bote los marineros,
Los mesmos que los trujeron
Se retiran apuraos;
Ya se ve, que les hicieron
La compañía del horcao.
Parece que van diciendo: "¡Ai quedan sin esperanza! "Y vámonos sin tardanza; "Si viene fuerza enemiga "Tal vez ninguno consiga "Escapar de la matanza".
Yo los hubiera agarrao
A los que el bote se llevan;
Justo es que á todo se atreva
El hombre que hace la guerra;
Cuanto pisaron en tierra
Debió principiar la leva.
No meto en esta coplada
A todos por no cansarlo;
Pero debo confesarlo,
Amigo, y se lo confieso,
Yo le saqué los diez pesos
Al cuadro, tanto mirarlo.
Cuente si son Treinta y Tres,
Si en mi cálculo no yerro;
Con ésta mi carta cierro.
Amigo, me planto aquí,
Ni Cristo pasó de allí
Ni tampoco
Martín Fierro.
Martín Fierro, el personaje más popular de la literatura gauchesca
argentina, permanece vigente en las calles, en el lenguaje cotidiano, en
nuestra memoria histórica. ¿Dónde está Fierro? explora los
temas más representativos del libro, los relaciona con los actores
sociales de nuestro presente y trae de regreso al gaucho rebelde,
cantor, víctima del poder de turno y filósofo del desierto, para que
cuente sus historias inconclusas y revele sus secretos.
A travéz de 13 capítulos se tratarán los siguientes temas:
1. "Me tendrán en su memoria, para siempre mis paisanos".
2. "¿Quién es el gaucho?"
3. "Guerras cantadas".
4. "La voz de José Hernández".
5. "Los demasiados libros".
6. "Ida y vuelta".
7. "¿Poema épico nacional?"
8. "Mucho más que una payada".
9. "Fronteras".
10."El retrato de Fierro".
11."Entre pantallas y escenarios".
12."Fierro en la música".
13."Acá está Fierro".
Mañanitas campesinas,
rubias como los trigales,
acuarelas matinales
donde ensayan sus aprontes,
sobre los pechos del monte
el canto de los zorzales.
Mañanitas campesinas
de nuestro medio rural
en donde el hombre mensual
hace patria sin horario
sacrificando un salario
por un bienestar social.
Mañanitas campesinas
del paisano y la paisana,
del hermano y de la hermana,
del abuelo y de la abuela
y del niño sin escuela
que es el hombre del mañana.
Mañanitas campesinas
de la china verdadera,
la que a su paisano espera
aguardando su regreso
con un sol en cada beso
y un amargo en la tranquera.
Mañanitas campesinas,
la madre naturaleza
disimulando pobreza
premió de fruto tu vientre
para que el amor encuentre
su santidad en cada mesa.
Mañanitas campesinas,
idioma azul del cencerro,
pampa, llanura y cerro
hablan de cabalgadura
como la inmortal figura
querida de Martín Fierro.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".