sábado, 15 de julio de 2017

La muerte



Yegua madrina es la muerte
con cencerro de campana;
con los facones se hermana,
duerme en la ceba'el fusil,
y es hembra del hombre vil,
celosa de la mañana.

Se hace trompo en el remanso,
se enrosca en la yarará,
en cristiano es amistad
que nos malvende ande quiera,
y cuando ciñe pollera
tiene fuerza'e tempestad.

Se deja cáir en un rayo,
con el Tiempo anda arranchada;
mujer de la milicada
le peona diligente,
pero si mira a un valiente
recula como asustada.
Por eso llega callada,
por la espalda y de repente.
Yo la he visto muchas veces
esperando en un pajal,
en el vuelco de un puñal,
arrollada en la traición,
en la zurda hecha facón
y en una china, panal.

Es la piedra afiladora
de sables y de machetes,
cargadora de güinchetes,
de la desgracia boyera,
y del finao es canoera
y del que huye es el flete.

Es vela, lágrima y luto,
puede ganarse en un vaso,
en la seda de unos brazos,
en unos ojos traidores,
en la cicuta, en las flores,
y en el plomo de un balazo.
Mata al galope, de paso,
y no atiende rezadores.

Es bola de uno en las sienes,
duraznillo y mío mío;
salta en las ancas del frío,
va hachando el tronco a la vida,
y es el surco de la herida
y es borbollón en el río.
Prende con mala bebida
las brasas del desafío.

Del mundo es fin y ceniza,
y abajo'e la cruz gusano;
segura herencia'e cristiano
nade en plata o en pobreza,
silencio y noche que empieza,
desnorteadora'e baqueanos.

Dos cosas pintan a un hombre
mejor que ningún pintor:
la plata del tirador
y la conducta en la muerte.
Si aguanta la risa, es fuerte
desde la ráiz a la flor.

La enfermedad con la muerte
se enyuntaron pa'tirar.
Una entra a ramalear
la soga al más entonado,
y la otra de anticipado
el hoyo empieza a cavar.

El pobre don Malamuerte
prefirió males a buenos,
alzó todos los venenos
pudiendo cargar dulzura.
Nunca conoció ternura
y odió los nidos ajenos.

Olvidémonos, paisanos,
de desdichas y lamentos
y remedemos al viento
que lonjeao por el pajal
la esperanza'el totoral
piala de cruce en acentos.

Agua, fuego, sol y luna,
voz de pájaro cantor,
la suavidad de una flor
y el cariño'e la mujer
si se llegan a perder
recién les damos valor.

No hay en todita la tierra
magnate como el islero;
es pescador y canoero,
construye una embarcación,
labra chiflando un horcón,
corta paja, y es sillero.

Tiene óido pa'tecla o cuerda,
y en su escopeta de un caño
fundamenta todo el año
la mantención de la cría
y es callada su alegría,
sin llanto su desengaño.

Generoso, manso y fuerte,
conocedor y baqueano,
con cualquiera de las manos
se florea en el fijazo,
y sabe injerir un lazo
y dar su catre a un hermano.

Donde quiera hace ranchada,
al reparo prende fuego;
le tiene a tu tierra apego
y si es un cantor florido,
deja un huevo en cualquier nido
como tordito andariego.

Lo zamarrea la tormenta,
lo tarja el viento de frente;
llora plata eternamente
en la punta de su pala
el zanjón donde él resbala
su existencia independiente.



(Caballo mitológico: el "helhest")

Del dolor


(Foto del paisano Orlando "Fito" Binaghi)



Dolor, avispita negra
que anda picando y picando.
Alegría, mariposa
llenita de luz, volando.

Cuando el hombre ya no sabe
qué hacer con tanto penar,
quiere huir y se hace un ave
pa'cantar.

Mangrulla cerca'e la dicha
voraceador el carancho.
Que no se duerma tu risa
porque paisano...

El mal se viene a lo guacho
contra la lechera atada;
si no le ladean las ubres
seca y desgracia.

Dicen que atracada a fuego
la yarará
se come la propia cría...
El pobre es igual...

Sobre la tuna más brava
suele brotar la piedad.
Por eso entre las espinas
sangra el mburucuyá.

Cada cual a su destino:
la víbora a picar,
la florcita muriendo,
a perfumar.

Una gotita'e maldad
dicen que cayó en el mar,
y todita el agua entonces
se hizo una pampa de sal.
Dicen... será...

Una gotita de amor
dicen que cayó en el mar
y el agua aromada y dulce
se puso a cantar.
Dicen... será...

Para las dichas, mañana;
para las tristezas, hoy.
Tener esperanza el pobre
es obligación.

Según el ojo que mire
será la opinión que salga.
Un indio me preguntó
y pensé la adivinanza:
"El agua que va marchando
¿marcha de pie o acostada?".

Pajarero del dolor
por amor mato mis pájaros,
Brotarán, y un día mi tierra
será el país de los cantos.

Estas sonceras que digo
no tienen explicación.
Vuelan porque tienen alas
y es un pájaro el dolor.

viernes, 14 de julio de 2017

Agriana (Chamamé)


Ni lo chancho ni la vaca 
me consuelan mi tristeza,
ya me duele la cabeza
enllenito de resaca...
"Agriana" yo te quiero,
de vo'ando enamorao
si hasta ando ensuciao
como palo'e gallinero.


Yo te quiero y te adoro
mi linda "Agriana",
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Usted.
Y me da un dolorcito
toda' la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué*.

Asi que mi "Agriana"
tené que quererme
con amor verdadero
quereme Usted a mí;
yo te juro y rejuro
por todos los santos:
te amo, te adoro,
te quiero y te huelo
hasta tu chochí*.

No que vayas que olvidarte
de aquél encargo
que pues te hice,
te pedí cebo de vela
pa refriegarme
mi chipá cué.

También y có* pues te dije
que no que vayas que a olvidarte
de traerme la leche gorda
y el mandió pa comer.

Decile a tu Tata
que vamo a casarno'
que ponga el asado,
la caña y el vino;
yo pongo la mesa,
la silla, el mantel
qué más tangaó*
quiere tu padre
amarrete ya me juré
tu yamondá*.

Yo ya tengo allá arriba
en la loma un ranchito
que le hice de lona
y casi ni usé...
Me falta la olla,
el colchón y hasta el catre
pero eso no importa:
dormimo'en el suelo,
¡te gusta, pa'Uste'!

Yo có tengo un cojinillo,
una hamaca vieja
llena de 'ujeros,
la carona del recado,
una cincha vieja
y un basto cué.

Si te gusta si me caso
y si no te gusta
andá a la PU...erta!
a busca' otro novio lindo
que a vos te guste
cuñá y bue...

De cariño encariñao
te dedico pue'mi canto
para vos mi dulce encanto
que me tené'anamorao...
Contestame mi recao
por correo o por vapor
que aquí se queda tu amor
todo descuajeringao.

Yo te quiero y te adoro
mi linda Agriana,
rejuntando los chanchos
me acuerdo de Uste'.
Y me da un dolorcito
toda´ la mañana:
será mi barriga
mi bofe, mi cuajo
o mi chipá cué.


------------------------------------
Vocbulario guaraní:

Chipá cué: torta frita

Chochí: calandria

Có: éste o ésta

(Se aceptan agregados y correcciones!)

Una carrera en Antelo

(Pintura: Pascual Costoya)


Recuerdo aquella carrera
que corrieron en Antelo
el rosillo de Marcialo
con el tostado de Melo.

Había carpas, carros, sulkys
y lucí la caballada,
autos y gente platuda
que se jugó su ponchada.

En la ocasión no faltaba
para endulzar el combate
vendedoras de pasteles
y cebadoras de mate.

Las partidas comenzaron
y las apuestas hervían
como cargando tormenta
los minutos se tupían.

El rosillo era una malva,
manso y blandito de boca
y el otro un fuego filoso
que crecía en llama l'hoja.

Emparejar en el "¡Vamos!",
no era un asunto sencillo
y cuando por fin largaron
sacó ventaja el rosillo.

Dos balas palpitadoras
dejan el viento deshecho,
la tarde se desmorona
y golpea en cada pecho.

Estallido de dos ansias
en parejo torbellino,
repiquetea en las patas
de los pingos, el destino.

Fue dura'más no poder
la lucha hasta la llegada,
¡Señores, ganó el rosillo!
pero no le sobró nada.

...Pero no le sobró nada
pero no le sobró nada!


Décima con trinos



Anda una brasa jugando
a incendiar un viejo tala,
brasita que tiene alas
y va al fuego pregonando.
De sangre y muerte es el bando
y con repique marcial
el guerrero cardenal
al aire da su pregón
y ostentando va el morrión
rojo orgullo federal.

Su pardo overol enloda
este honesto jornalero
y al amparo de un alero
su nido barro acomoda.
No le interesa la moda
ni gorjeos solitarios,
no pretende campanarios
ni burgueses privilegios:
su pico no tiene arpegios,
el hornero es proletario.

Es la tristeza del canto
de mujer que ya no espera,
su lejana primavera
llorada con desencanto,
es haber querido tanto
que el canto sólo consuela.
Tiene el corazón en vela
la calandria en su dolor
y por sus trinos, amor,
canta , llora, ríe y vuela.

Oscuras penas de amor
le hicieron buscar olvido,
corazón de amor herido,
quiere esconder su dolor
y con silbo gemidor
llora su amarga congoja
y mientras su llanto moja
la tarde de triste splin,
sólo vemos del crespín
un temblor entre las hojas.

Su canto diminutivo
como su cuerpito es
un canto que no es,
tal vez, un canto sino un motivo.
Es un punto suspensivo
que monótono musita,
es el monte que palpita
 en el sopor de la siesta.
La batuta de la orquesta
la robó una tacuarita.

Por frágil cristalería
suben y bajan las notas,
sinfonía que denota
una agreste juglaría.
El pentagrama que guía
a este entrerriano cantor
es una misa mayor
en dulce clave de miel,
es música de Montiel
en un zorzal de mi flor.

La invasión gringa




1
Hoy nadie llegaría.
Pero ellos llegaron.
Sumaban mil doscientos.
Cruzaron el Salado. (1)

 Al cruzarlo, afanosos,
lo probaron.
Y los hombres dijeron
-¡Amargo!-
Pero siguieron.
En la espalda traían clavados
dos ojos de fuego,
los de Aarón Castellanos,(2)
salteño.

Los barcos
(uno. . . dos. . .
tres. . . cuatro. . .)
ya volvían vacíos
camino del Atlántico.
Su carga estaba ahora
en un convoy de carros:
relumbre de guadañas;
desperezos de arados;
hachas, horquillas,
palos;
algún fusil alerta;
algún vaivén de brazos;
nacido en el camino,
algún niño llorando.

 El trigo lo traían las mujeres
en el pelo dorado.
Hojas de viejos libros
volaban sobre el campo.

2
¿Dónde se hallaba el oro,
de todos alabado?.
El oro estaba en un pequeño árbol;
el oro era un engaño;
sólo pequeñas flores
de oro perfumado.
Aromitos floridos,(3)
orillas del Salado.

3
Los indios
-un indio cada árbol-
iban retrocediendo;
no podían mirarlos.
Los ojos renegridos se cerraban
frente a los ojos claros
que tenían la fuerza
del cielo diáfano.
-“¿Cómo hacer
para ahogarlos?.
Esperemos la noche
tirados en los pastos.
Esperemos la noche
juntadora de pájaros”-.
Con la noche salieron de caza
los ojos malos.
Y se llenó la noche
de pájaros asustados.

 Pero del fondo de la tierra
ya subía el milagro:
el linar de las flores azules,
el linar azulado,
donde los ojos gringos
fueron multiplicados.

4
Un niño que pregunta
cuándo vuelven los barcos.
Un mano de madre que detiene
la pregunta en los labios.
Un hombre con los ojos
clavados en el campo.
Una mujer que escribe:
-Ya llegamos.
Hay árboles enormes;
muchos pájaros;
una cruz en el cielo, luminosa,
un río amargo. . .

5
Su lengua era difícil.
Sus nombres eran raros.
Los gauchos se murieron
sin poder pronunciarlos.
Bérlincourt se llamaban,
que es un hilo enredado.
Zíngerling se llamaban:
campanita sonando.
Zimmermann: un dibujo
del mar atravesado.
(Más atrás ya venían
los nombres italianos,
Boncompagni adelante:
el vino derramado).

6
Una mujer que escribe:
-Nos casamos.
La tierra es nuestra ¡nuestra!.
Todo lo que tocamos
va siendo nuestro:
el buey, el horno, el rancho. . .
Nuestros todos los árboles;
nuestro un único árbol,
tan grande, tan copioso,
que da gusto mirarlo.
Es una nube verde
asentada en el campo.

7
Y como todo vuelve
-flor, golondrina, barco. . .-,
un día serenísimo volvieron
los cantos ahuyentados;
volvieron uno a uno,
como pájaros.
Iban de boca en boca
los pájaros cantando;
de la boca del mozo,
orilla del Salado,
a la boca del hombre
que derribaba el árbol;
de la boca del hombre,
derribando,
a la boca del ama que tejía
con los ojos cerrados.

Del lado “de la tierra”
la música y el canto.
Del lado de Esperanza
el trigal avanzando.


Notas para aclarar:

1) Río Salado: Río interior de la República Argentina. Nace en la provincia de Salta con el nombre de "Pasaje" o "Juramento" (debido a que en el vado del citado río Manuel Belgrano hizo jurar la bandera de la Argentina a las tropas del Ejército del Norte en 1812). Atraviesa la provincia de Santiago del Estero donde toma el nombre de "Salado" (o Cachimayo, en quechua, de "kachi": sal y "mayo": río) al convertirse en saladas sus aguas por cruzar salares del norte de esta provincia (En la década de 1970 fue desviado de dichos salares para aprovechar la sal por lo cual volvióse dulce). Cruza el norte y centro de la provincia de Santa Fe, desembocando en el Río Paraná al sur de la ciudad de Santa Fe. Corre a 8 km al norte de la ciudad de Esperanza por lo cual es un lugar de pesca y esparcimiento de sus habitantes. 

2) Aarón Castellanos: (Salta, Argentina 8 de agosto de 1799, 1800,1801 o 1802- Rosario, Santa Fe, Argentina 1 de abril de 1880) fue un colonizador y militar argentino que incentivó el poblamiento de la provincia de Santa Fe, teniendo como obra cúlmine la fundación de la colonia agrícola Esperanza, en 1856. 

3) Aromito (Aromo) Árbol espinoso de la familia de las acacias, con hojas pequeñas y flores amarillas/doradas muy perfumadas, es abundante en los montes del norte y centro de la provincia de Santa Fe.

Ser como el árbol



Ser como el árbol,
brazo de gigante hacia el cielo,
buscando abajo nutritiva arteria;
una mano buscando la primicia
de la  primera estrella,
la fuente de la vida,
esperanza y belleza.

Ser como el árbol quiero, y como el árbol
concretar el ideal de la existencia:
flores, frutas y sombras al romero,
y para trino y ave, mano abierta.

Un manto de esmeralda cubrirá tu ramaje,
y lleno de tibieza
me poblaré de nidos y de acentos
-columna melodiosa entre la selva-;
proclama al sol el trino dedicado,
por la noche, bengala de luciérnagas,
buscando siempre el cauce de la vida,
al viento en su lenguaje de banderas,
reproduciendo en la agonía
la eterna primavera.

Si carcomido y viejo
me quedará una grieta
donde dejen su carga de oro y mieles
mis líricas hermanas las abejas.

Derrumbadas mis ramas
han de cantar en ellas
calandrias y boyeros
que en mi agonía colgarán sus tiendas.

Tendré un responso en el ocaso
con mensaje de luz en la tiniebla.
he de dar flores a mi propia tumba
mientras me llore un pájaro en la selva.

Ser como el árbol: útil en la muerte
y cumpliendo mi fin sobre la tierra.
Para el ángel que muera, cuando caiga
que labren un cajón con mi madera.

De mi ramaje altivo y solitario,
de lo que quede, cuando ya no sea,
que enciendan fuego y con el humo envíen
un mensaje de luz a las estrellas.



jueves, 13 de julio de 2017

El payador



El pueblo me ha dado nombre
y me ha adjudicado hazañas,
yo no tengo más campañas
que las que tienen los hombres.
Mientras la suerte me alfombre
un canto con pasto puna,
no pretendo mas fortuna
que engrandezca mi linaje
me basta con lo que traje
desde el fondo de mi cuna.

Fui brazo de una mancera
guiando el timón de un arao
jinete sobre un recao,
cuando el caso se ofreciera;
le hice puño a una tijera
para voltear un vellón,
le eche bolsas a un galpón
y en el tiempo de la espiga
anduve en toda fatiga
trabajando como peón.

Por estirpe rumbeador,
tal vez mi tatarabuelo,
anduvo el eterno hielo
con nuestro Libertador.
Genio, pujanza, valor,
guiando a la hueste guerrera
aquél que a nuestra bandera
la llevó hasta el Chimborazo,
y la levantó en el brazo
para que el mundo la viera.

Hoy me dicen: Payador,
el pueblo me ha dado nombre,
quiero que nadie se asombre
si el pueblo está en un error;
agradezco ese favor
si lo tengo merecido
pero de ser lo que he sido
quiero que nadie lo borre:
si es cierto que el tiempo corre
junto con él he corrido.





El Bolicho


(Pintura: Luis Nuñez)


Cerré tranquera a mis campos
sin quererlos recorrer,
apagué mi estrellería
al bolicho me largué.

¡Qué más le queda al paisano
sino el calor de esa aguada!
Teatro, circo, risa, almohada
de vinos y de ginebra,
donde la vida está en quiebra
y el alma está envenenada.

En la raya del camino
es una espera su puerta,
es silenciosa su oferta
y el dueño'e la estantería
se enanca a la policía
con trago y cuentas abiertas.

Por algo se va al bolicho:
por carta, copa o amigo;
pa'buscar un enemigo,
pa'fantasear de cantor,
p'hacer un temple'e primor,
pa'juir de un pensar testigo.

Se va pa'mentir de gusto,
pa'fundamentar tristeza,
pa'olvidarse'e la pobreza,
pa'abrazarse a la ilusión,
pa'pagarle a la reunión
o achicarse en una mesa.

Farol p'alumbrar los vicios,
mostrador de mosca y tierra;
copas que le hacen la guerra
a lo que llaman higiene,
indio pechando al que viene
y criollo puteando ande erra.

Hueso, carta, copa y humo,
sombrero que se requinta,
melena echando su tinta
sobre el charco de una mesa,
una discusión que empieza
y una orejeada que pinta.

Por áhi revienta una apuesta,
se cuentan cosas de estancias,
furias, marcas y distancias,
rodeos y marcaciones,
las gracias de unos patrones
la luz mala'e la ignorancia.

Parece patito'e lluvia
la escupida contra el suelo;
entra enlutado un pañuelo,
sale otro agachándose,
se encuentran mirándose
y hasta en el aire está el duelo.

Perros al lao de los dueños,
rebenques colgaos a sillas,
gente que llega'e las trillas,
rastra que vueltea atascada
con la plata'e las nutriadas
que asegura la presilla.
Al bolichero'e pasada
la bola'el ojo le brilla.

Sardina, galleta, vino,
queso, dulce de batata,
un probarse de alpargatas
y una provista achicada
porque ha ido mal la jugada
y eso lo ignora su ñata.

Templa su queja guitarra,
firuletea un acordeón,
hay que cercar el montón
pararle rodeo a los reales.
Está plagao de mensuales
y está contento el patrón.
-¡Una chamarrita, don!
-¡Metalé polka, Rosales!

El loro del almanaque
mira como riéndose:
"Estamos a fin de mes,
chupen tranquilos los mozos
porque... está crecido el pozo
y hay damajuanas de a diez".
El loro parece un juez
lleno de vidrios vistosos.

-¡Otra vuelta...!
-¡Seis potrillos!
-¡No bautice.. si no es cura!
-Yo vendo bebida pura,
se lo puedo garantir.
Y el loro se echa a reír:
¡Caradura...caradura!

Un pasao que se hace rastra
desoye a los compañeros;
bufa afuera un parejero,
llega en volanta una carga,
y hasta la guitarra alarga
pa'ver pierna, el clavijero.

Balancita trampeadora,
estaño aquerenciador,
desteñido mostrador,
lechera, astucia, madeja,
artimaña'e comadreja
y ojo de carancheador.

Vos empeñás un cuchillo
como bolisqueás mamaos;
tu estómago está curao,
es un buche de avestruz,
y naco que busca luz
allí queda encajonao.

Botones, chafalonías,
cuerdas, bombachas, sombreros,
pilas, focos, liñas, cueros
con anilina teñidos,
un "marca sol" garantido
y a lengua seca, un talero.
De cuando en cuando, un vestido,
y arriba, un picanillero.

Andarivel pa'carreras
de los créditos del pago,
pasteles fondeaos a tragos,
humito de asao constante,
tirás  siempre pa'adelante
como morisqueta'e mago.

Cuando todo está en silencio
desconfiao el bolichero
manotea el candelero
y tiembla al lao del cajón,
sudando a cada montón
en un descanso de hachero.
Por una hendija, el lucero
le tira su patacón.

Palenque, manea, coyunda,
reñidero del valor,
taba que calza el honor
en la mentira de un vino,
la excusa del asesino,
la querencia del traidor.
Bolicho, un llanto argentino
cae sobre el mostrador.



Versos al Indio que llevo adentro



De mañana me avisaron:
“Está sin levante el indio;
negao a ración, sin fuerzas
ni para un medio bendito”.

A la tarde me avisaron:
“Se está por cortar el indio
entre el aullido ‘e los perros
y el llanto del chinerío”.

Cuando arriba el lamparero
prendió su primer pabilo,
la vida apagó su brasa,
llegó la muerte con frío.

¡Nunca conoció feriado
y se llamaba Domingo!
Alimentao con la pena,
desangrado en un chiflido,
tomó el latagá de fuego,
entró la lluvia en sus quinchos,
y el corazón tamborero
quedó de parche dormido.

Su chuza, que era baqueana
pa’ sábalos y carpinchos,
tiraba con las dos manos
sin fantasear de entendido.

De muchas cosas me habló
pero estoy comprometido
¡Cosas que al irse mi vida
se irán quemando conmigo!

Dormido quedó en la noche
ya para siempre dormido.
Mocobí de pura sangre,
de fundador apellido.
Degollamos su caballo
¡viera qué caballo lindo!
pa’ que galopar pudiera
de estrella a estrella, tranquilo;
pa’fijar del otro lado
chuza al costao le pusimos;
agua y panales al pecho;
de cabecera, el lomillo,
y como fue algarrobero,
el latagá pa’ los vicios.

Su perro desangró un llanto,
y las Cabrillas sus cirios.
Retobado en cuero ‘ e potro,
cuando quedé sin testigos,
abrí fosa y lo alcé a pulso,
maldespené el velerío,
y desde entonces, parece
mentira lo que le digo,
una tribu mocobisa
va haciendo noche conmigo.

Por eso, mi patroncita:
cuando me siento vencido;
cuando la vida me corta
por mala ley del cuchillo;
cuando se callan mis pájaros
y se me secan los ríos;
cuando en noches de tormenta
tientos del dolor desviro,
desbarrancao ceibo viejo
sobre el hondo remolino ...

entonces ...desde la sangre
me pongo a llorarlo al indio,
y él me contesta golpeando
desde el profundo latido
y oigo un galope‘e malones,
silba en lanza el alarido:
el tacuaral brota, y alza
procesiones del abismo,
y se hace canto de raza
corriendo en mis venas ...¡vivo!
y sin quererlo, de golpe,
se me hace versos el indio.

Búsquelo en mi corazón,
patroncita del cariño,
y ahí ha de hallarlo;
está solo ...
se va acabando conmigo...


Tapera (Tango criollo)


(Pintura: Ricardo Bossié)



Al fin, un rancho más que se deja,
total, porque no ha vuelto la prenda,
allí, donde .se muere una senda,
allí, donde los pastos se quejan
y el viento se aleja silbando un dolor.
Total, otra cocina sin brasas
y un gaucho que pasa
sin rumbo ni amor...

Roldanita de mi pozo
que cantaba su alborozo,
ya no habrás de cantar nunca más.
Sombra fresca del alero
donde estaban los jilgueros,
los jilgueros que hoy no están.
Brillazón de mis trigales
que mancharon los cardales
cuando un día comencé a penar,
cuando entraron los abrojos
a morder en mis rastrojos
y me eché a rodar.

Se fue, dirá la gente del pago;
se fue, tal vez detrás de otro sueño...
Al fin, otro ranchito sin dueño;
al fin, otra tapera tirada
sin tropa ni aguada,
sin gente ni Dios.
Total, otro fogón desdichado,
que un alma ha dejado
sin fuego ni amor. 

El cuchillo



Remotas huellas de llama
y de martillo lo azulan
con brillos que confabulan
los cruces de la amalgama;
con reverberos de escama
el resplandor lo sonroja
y si en el mango se moja
la luz en candor de plata,
entre hielos se amorata
la línea cruel de la hoja.

Su finura traicionera
es parca y seria en la zaina
intimidad de la vaina
con un trébol por puntera,
pero el recato de afuera
que en redondeces se alisa,
en lo oscuro profundiza
un acerado punzar
siempre dispuesto a brotar
de pronto, como la brisa.

No es la mano quien lo busca
sino su peso liviano
que lleva hacia atrás la mano
como una llamada brusca;
no hay ruego que lo reduzca
antes que la carne duela,
después se empaña en la suela
o, carcomido de herrumbre,
esconde su pez de lumbre
bajo una capa canela.

Lleva la muerte sumida
y aunque lo melle el trabajo,
guarda la forma del tajo
y el ángulo de la herida;
tiene en la noche guarida
y en la sangre madrugada,
blandura en la rebanada
de la galleta pulposa
y gusto en la carne untuosa
de la costilla adobada.

Hendiendo la lonja alarga
una aspereza ligera
como rasguño que fuera
rayando al través la sarga,
y si la fuerza lo carga
a pique en un alambrado
corta, si está bien llevado,
con quejido de violín,
hasta alambre “San Martín”
de un sólo golpe ladeado.

Conoce el lugar del cuello
donde de un tajo se mata,
mientras un hilo escarlata
se agloba con el resuello,
y con pausado destello
y suavidad minuciosa,
corre en la espuma viscosa
que hay entre la res y el cuero,
como una quilla de acero
que surca la carne rosa.

Al cuchillo se lo estima
como a la punta del brazo:
es lo mismo que un retazo
de muerte llevado encima;
y así como tiene el clima
viviente de la cintura,
vale por lo que figura
y por lo que es realmente:
emblema resplandeciente
del alma de la llanura.


Como la taba



 Por los momentos difíciles que me tocan vivir


Por confiao en mi destino
pisé’l güeso de la taba
pensando de que me arriaba
unos riales pa’l camino;
la’lcé, y el peso, con tino
midió la mano derecha,
atento oservé la brecha
hasta la raya de’nfrente
y por invisible puente
la eché a’ndar… pa’ mi cosecha…

Como en el aire colgada
jue dibujando sus güelta’
hasta que’n forma resuelta
puntió el hacha en la bajada,
yo la imaginé clavada
como enraizándose al suelo
pero… pa’ mi desconsuelo
cuando ya cobraba alas
rodó… y la cara “mala”
quedó mirando pa’l cielo.

Y uno a veces, a la vida
como si nada la encara,
y de nada se repara
y a todo le dá cavida;
y anque la vida convida
nada la vida regala:
ridepente uno refala
dá un tumbo, otro tumbo y rueda…
y como la taba queda
mostrando al cielo, la “mala”.

(12/09/1997)

(Poema grabado por Jorge Vega, el "decidor de Azul")



Chasque pa'la costa (Valseao)

(Pintura: Juan Arancio)



Yo tengo un oficio, patrona: estrellero;
comprendo en qué forma conversa la luz;
yo sé la guarida que tiene el lucero,
de las "Tres Marías" conozco el sendero,
y sé porqué causas no sale la cruz…

Yo tengo otro oficio patrona: Platero;
trabajo en la noche celeste metal,
y hago un jazmín blanco, santos milagreros,
virolas pa´ gauchos y anillos novieros,
y visto de fiesta la luz del puñal.

Si usté necesita que un hijo costero
le labre un mensaje celeste de amor,
si quiere algún verso, yo soy estrellero,
y en la brujería de un arroyo islero
fundiré al plata del canto mejor…

Ladrón de panales en la estrellería
trabajo la plata cantando con fé,
pa´ tener mi cielo con mis "Tres Marías",
y un lucero grande que no vendería
ni pobre, ni hambriento, ni muerto de sé.

Y tengo otro oficio: cazador de versos;
mis trampas de seda recorre un querer.
Sigo mi destino mi rumbo no tuerzo,
y entre las guitarras señora, converso
de flores, calandrias, dulzuras, mujer.

Patrona: esta noche serena en que brilla
clarita en mi frente la banda ´el Verón,
cúrenme esas aguas tantas pesadillas
y yo, los cencerros de siete cabrillas
colgaré en el ceibo de su corazón.

Si usté necesita que un hijo costero
le labre un mensaje celeste de amor,
si quiere algún verso, yo soy estrellero,
y en la brujería de un arroyo islero
fundiré la plata del canto mejor…



miércoles, 12 de julio de 2017

Milonga del "Sí Señor"

(Foto del capataz Joaquín Cepeda)




A la vida puse el pecho
y rempujé con amor,
si mi rancho tiene techo
fue porque puse sudor...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Fue porque puse sudor, Sí Señor!

No se lamente paisano
las cosas que hay que sufrir
cuente a sus hijos cantando
que trabajar es vivir...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Que trabajar es vivir, Sí Señor!

Camine, nomás camine,
parejito por la huella;
si usted se apura, se pierde,
y si se para se entierra...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
Si usted se para se entierra, sí Señor!

El que alegra su tarea
y se acuerda de morir,
le va orejeando a la muerte
la eternidad de vivir...
Sí Señor, sí Señor, sí Señor!
La eternidad de vivir, Sí Señor!

Camine, nomás, camine,
la vida póngale el pecho
no se lamente paisano...
Sí Señor, sí Señor!








Fortín


(Dibujo: "Fortín Esperanza" de Eleodoro Marenco)


Centinela memoria del desierto,
tu rústico mangrullo y tu frontera
-sombra de pié durmiendo en la pradera-
con polvo del olvido se han cubierto.

Sobre las rastrilladas se han abierto
por tu soberbia soledad guerrera,
una imagen de ajada charretera
y un ojo azul de páramo despierto.

El remington, la espada y la moharra,
cabalgando una línea de fortines
nos muestran tu silueta de chatarra.

Ya no hieren el alba tus clarines
ni resuena un galope de guitarra
de tu ayer vigilando los confines.

Patria India



El aire de la noche recibía
un tropel de relincho degollado
y un arisco desierto empecinado
al indio en su misterio lo envolvía.

 El huinca aquella tierra concebía
en sus dones por fuerza de reinado,
y al invadir la pampa enajenado
con los rezos tapaba su herejía.

 Caldén y piquillín -trenza de champas-
engarzaron de espuela los garrones
ensartando la muerte entre sus guampas.

Murieron desafiando perdigones…
Así se fue la Patria de los pampas:
con el muñón sangrando de malones.

Milonga del desocupado



He visto al desocupado pasar,
por la puerta de mi casa,
las manos en los bolsillos
y la vergüenza en la cara.
Iba de campera gris y azul,
el pantalón le brillaba,
Con un brillo que perdió
cuando bajó la mirada...
He visto al desocupado pasar
por la puerta de mi casa.

Porque ha de tener vergüenza, señor,
un hombre que tiene oficio
Será de ver la esperanza,
repartida en pedacitos.
Por no poder remediar la ilusión
con la pinza y el martillo
Y no saber qué decir
cuando lo miran los hijos,
porque ha de tener vergüenza, señor,
un hombre que tiene oficio.

Yo que soy desocupado
y voy acomodando palabras,
me veo en su desnudez
de camperita gastada.
El desocupado piensa, tal vez,
que ya no sabe hacer nada.
Que se quedó sin oficio
porque nadie lo contrata...
Yo que soy desocupado
estoy acomodando palabras.

He visto al desocupado pasar
por la puerta de mi casa.
El miedo pisándole
apenas las botamanga...
Yo voy de desocupado con él,
aunque tengo una guitarra.