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viernes, 7 de febrero de 2020

No vayas al Ingenio




Si no tuvieras hambre, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Si no tuvieras vicios, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Y si tuvieras ropa, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Que allí de madrugada 
deschalarás la caña 
con un machete largo 
y la noche en la espalda. 

Que en el Ingenio, al alba 
sonará la campana, 
y volverás de tarde 
cuando la tarde caiga, 
para comer tu cena 
de batatas asadas. 

Que mientras tú trabajas 
y el cacique te manda, 
él se queda sentado 
de botas y bombachas. 

Que al final de la zafra 
al peso que te guardan 
de los dos que por día 
con el machete ganas, 
te lo dará el Ingenio 
en un par de alpargatas, 

un chaleco, una manta, 
alguna yegua flaca, 
cinco kilos de azúcar 
para endulzar la marcha 
de regreso a tu monte 
porque ya no haces falta. 

Si no tuvieras hambre, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Pero el conchabador 
te arranca de la tierra 
dándote de regalo 
unos kilos de yerba 

y unos litros de alcohol, 
aunque después ingreses 
al Ingenio endeudado 
y al regalo lo tengas 
que saldar con trabajo. 

Si no tuvieras vicios, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Que el Ingenio te mata 
con el sol que te abrasa, 
con el tabaco oscuro 
y la coca que mascas… 

Y si tuvieras ropa, te diría: 
no vayas al Ingenio. 

Pero te compran, indio, 
como a un niño ingenuo, 
con un rifle oxidado, 
con la luz de un espejo, 
con un saco amarillo 
con un sombrero viejo...

martes, 14 de agosto de 2018

Esta tierra es hermosa



Esta tierra es hermosa.
Crece sobre mis ojos como una abierta claridad asombrada.
La nombro con las cosas que voy amando y que me duelen;
Montañas pensativas, lunas que se alzan sobre el chaco
Como una boca de horno de pan recién prendido,
Yuchanes de leyenda
En donde duermen indios y ríos esplendentes,
Gauchos envueltos en una gruesa cáscara de silencio
Y bejucos volcando su azulina inocencia.
Todo eso quiero.
Y hablo de contrapuntos encrespados
Y de lo que ellos paran virilmente sangrientos
Cuando el vino en la muerte es un adiós morado.

Esta tierra es hermosa.
Déjenme que la alabe desbordado,
Que la vaya cavando
De canto en canto turbio
Y en semilla y semilla demorado.
Ocurre que me pasa que la pienso despacio
Y que empieza a dolerme casi como un recuerdo,
Y sin embargo, triste, la festejo.
Mato los colibríes que la elogian
Como quien apagara los pétalos del aire.
Hondeo como un niño ángeles y campanas
Y cuando así, dolido, la desnudo,
Cuando así la lastimo,
Me crece, ay, una lágrima en la que apenas si me reconozco.

Digo que me le entrego.
Digo que sin saber la voy amando,
Y digo que me vaya perdonando
Y en un perdón y en otro que le pido
Digo que alegremente voy sangrando.

lunes, 13 de agosto de 2018

Juan del Monte (Chacarera)


I
Chacarera amanecida
esa que canta el zorrito,
el que roba las gallinas
y que se queda solito.

Yendo hambreado en los caminos
no le da nadie comida
anda solo por los montes
meta pelearle a la vida.

El no quisiera alabarse,
no quiere ser palangana,
no hay mujer que no florezca
pa'l zorro cada mañana.

Estribillo:

Nadie sabe que tiene hijos
que por sus hijitos llora
y que por esos zorritos
a los que tienen les roba.



II
Cuando canta con la caja
hace llorar la chirlera
y baila la cola al aire,
albahaca en las dos orejas.

Cuando me le echan los perros
aparecen todos juntos,
el zorro en los yuyarales
lo mismo se les hace humo.

Pobrecito Juan del monte
ya lo ha tapado la muerte
y ella misma va diciendo
triste, que mató a la suerte.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Romance de Juan Lucena

Juan Lucena, canteador*
por eso de labrar postes, 
ya sabe que va a salir
garrapatiento del monte.

Jamás se vio canteador
como él, con más traza de hombre.
Desde sus manos el barro
se le derrama en raigones.

Dentro sus brazos la fuerza
vuelta un remanso de cobre
a cada hachazo que da
se le alborota en el golpe.

En cada astilla que vuela
mira una brasa de pobre.
Si va canteando un quebracho
sangre le salpica entonces
y sobre su camiseta
empiezan a crecer flores.

Juan Lucena, canteador,
vaporoso de sudores,
vuelve con el hacha al hombro
medio borrado en la noche.
Y cuando el vino morado
de a lentos litros se pone,
Juan Lucena cree que ha muerto
porque por el sueño oye
que su hacha bajo la luna
hacha sola en medio'el monte.




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Vocabulario:

*Cantear: labrar los cantos de una tabla