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miércoles, 21 de diciembre de 2016

La Cruz del Niño



"¿Quién le ha regalado esta cruz a mi niño?",
Preguntó llorando, María en Belén
"No ven que es muy niño
Y él no se da cuenta,
Cuando sea grande
Su cruz va a tener".

¿Quién le ha regalado esta cruz al niño?,
Sonajero mudo de madera y miel,
Miren como juega
Miren como ríe
A cualquier regalo
La prefiere él.

¿Quién le ha regalado esta cruz al niño?
¡No ven que un dedito
Se puede torcer!
¿No ven que le pesa
Y él no se da cuenta?
Que ya tendrá tiempo
De una cruz tener.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Porqué canto (Cifra)



Les diré si están oyendo
porqué yo vivo cantando
y porqué de cuando en cuando
me pongo a llorar sonriendo,
mirenmé ya me están viendo
crecer en el diapasón,
tener turbio el vozarrón
y duro como un guijarro,
he cruzado mucho barro
sin mancharme el corazón.

Siempre que pienso en mi vida
me acuerdo de Saladillo,
allí pasé muy sencillo
como un agua adormecida;
me dicen "Bala Perdida",
no tengo nigún portón,
y me acuerdo del malvón
de mi madre y de mi raza,
era una estrella la plaza
que me cobijó en Morón.

Para que voy a seguir
si yo no soy un recuerdo,
cantando siempre me muerdo
lo que puede hacer sufrir;
uno siempre quiere ir
aunque el ir a uno lo mata,
yo soy el que se desata
y avanza dende el abuelo,
aprendí a pisar el suelo
asentando bien la pata.

Mirenme ya me están viendo
dibujando algún camino,
yo no canto por el vino
sino porque están oyendo;
voy como un pueblo sufriendo
desde el alba a la oración,
y me convierto en canción
que al sueño no le hace trampa
canto por sangre de pampa
y el duro amor al fogón.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Entre el maíz y el sorgo


El ejercicio del maíz fue mansedumbre,
primaveras vertidas desde el fondo
del arado de palo, las manos como pájaros
en el voleo de octubre
un invento del júbilo para aplacar el hambre,
una savia nutricia en mitad del verano,
trojes ascendiendo hacia los cielos
como árboles nacidos en grávidas promesas.
Porque el maíz fue en el origen
patrimonio del pobre.
El que abría los surcos, quien daba vuelta
los terrones,
quien aporcaba luego en la medida justa,
quien asumía la vigilia con el ojo
presto a descubrir el abrojo, el chamico,
el yuyo malo, la isoca, todos los males
en el combate por la vida,
el hombre del sudor, esos Meléndez o Quinchao,
esos Mariano, Nicanor, Pedro, Vicente,
o simplemente
aquellos que hicieron florecer la llanura
desde el maíz al sorgo, forraje de verano
desde el grano a la chala,
una necesidad de la esperanza,
el hombre del sudor, repito,
fue dueño del maíz, dueño del sorgo,
compañero de pájaros cantando,
el pulmón nutridor de la llanura.
Pero más que el abrojo o el chamico,
más que la fiebre devoradora de la isoca,
más que el viento y la piedra, más que el agua,
más que la voraz langosta de bíblicas urgencias,
llegaron suaves acopiadores,
nombres extraños que dominaron los sembrados,
pusieron precio a los trabajos,
inundaron mercados, encomendaron barcos,
fueron dueños del hambre de los hombres.
Fue lo mismo hasta ahora
en que el ejercicio del maíz hasta la cruz del sorgo
alimentan la magia de mercaderes del oficio,
el triste oficio de prostituir la tierra.
Cantan los pájaros la canción del verano
mientras febrero pasa anticipando la cosecha,
el grano grueso del forraje.
Pedro ya sabe que ganará muy poco,
algo tal vez que quedará en la nada,
algo de pan, galleta de horno,
el kerosene para engordar mecheros,
algún par de alpargatas
y mucho dolor por la espalda.
Pero está lindo el maíz
y el hambre se distrae
mientras los benteveos documentan choclos
y los jilgueros asemejan ser flores
y otros se llevan la ganancia.
Duro ejercicio el ejercicio del maíz
y cómo duele la mansedumbre de la tierra
mientras se pierde el patrimonio de los pobres.

Décimas del amor y la muerte

Era la calle y la reja
y era la tierra inocente
un amor, casi un presente,
tal vez una historia vieja
la historia que a mí me aqueja.
Rama tu amor tu presencia.
Yo soy dolida impaciencia
y me molesta decir
que en amor querer morir
sólo es toma de conciencia.

Un corazón que va herido
sólo en amor halla cura
y no encontrará cordura
si no es bien correspondido.
Porque es mal el bien perdido
y se vuelca en pesadumbre.
No hay nadie que se acostumbre
a padecer de ese modo,
es mejor morir del todo
que andar sin luz que lo alumbre.

Milonga de la muerte/ No tengo olvido

Ha puesto un camino blanco
mi corazón que no llora
y una florcita en un vaso
para esperarla, señora.

Si viene con mucho apuro
despediré a los que quedan
con una flor extramuros
y una milonga campera.

He puesto mi vida entera
porque ha llegado mi hora.
Tengo la luz verdadera
para esperarla, señora.

Y para que nadie llore
mi diapasón silenciado,
dejo un coral de cantores
que lucharán por su lado.

Así presente en la vida
y en la razón de esta hora,
tengo la paz asumida,
traiga la muerte, señora.
................................

No tengo olvido

Vengo a decir, al fin, que tengo paz en mí,
toda la gente que llevo crece así
como una flor de sal sufrida en el país.
Todos los días asumo las cosas que pasan
y pienso que vuelo al adiós.

No puedo respirar más aire que el de aquí
bajo este cielo dolido que canta en mí,
la torcacita al sol, aroma del jazmín
y la memoria me lleva al futuro que viene
diciendo que yo ya me voy.

Toda la historia de la sangre que viví
ya está volando como el humo del cigarro,
la misma gloria la mezclé en el mismo barro
para cantar desde la tierra en que nací.

No tengo olvido ni me voy a arrepentir
de haber amado hasta lamerme las heridas,
no tengo huellas ni memorias repetidas
y voy cantando como el viento hasta morir.

(Tiene musica de Moncho Miérez).

De madre y de pampa

Yo soy aquel que sufrido
sigo cantando y no muero,
a veces me duele el cuero
o voy sintiendo un olvido.
Yo soy aquel que entre el nido
resume un poco de todo.
Si quieren ponerme apodo:
vengo "de madre y de pampa",
me miro bramar la guampa,
no sé vivir de otro modo.

Crecí de antiguas paciencias
entre torcazas de viento.
Me iré diciendo que siento
la vida en muchas conciencias.
No desconozco las ciencias
que levantaron al hombre,
no hay hambre que no me asombre
ni lucha que no me cuente,
me iré a levantar la frente
donde pronuncien mi nombre.

Yo soy aquel que entre el yuyo
vuelca la estirpe del grito,
me duermo muy despacito
pensando que yo soy suyo.
Mi vida es un poncho puyo,
me crece con la ternura
gritando en la noche oscura
y trabajando en el día,
la tierra es la madre mía,
soy hombre de la llanura.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En el camino aprendí


En el camino aprendí,
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver
ni que escuchar es oír
ni lamentarse sentir
ni acostumbrarse, querer...

En el camino aprendí
que estar solo no es soledad,
que cobardía no es paz
ni ser feliz, sonreír
y que peor que mentir
es silenciar la verdad.

En el camino aprendí
que puede un sueño de amor,
abrirse como una flor
y como esa flor morir,
pero en su breve existir,
fue todo aroma y color.

En el camino aprendí,
que ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil,
es de bruto presumir
y no querer aprender.

En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.

En el camino aprendí,
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez
ni lo solemne verdad,
vi al poderoso mortal
y a idiotas con altivez.

En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
pues no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.

En el camino aprendí,
que en cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi
lo que me queda por ver...