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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Aquél Boyerito...



Te vi en un gris amanecer, temblando
cuerpito frió y al corral, andando
y antes que el sol, te vi volver , arriando
matungos bravos y al arado atarlos.

Guri , Boyerito del Sur

Tenías padres pero no tenías,
y el capataz te levantó en un grito
aquella vez que el sueño te vencía
y sin llorar por dentro llorarías.

Guri, Boyerito del Sur...

Fue el viejo Juan que te enseñó las letras
y te he observado en esas noches frías
sobre una mesa de color grasiento
leyendo cosas de la fantasías.

Guri, boyerito del Sur...

Ande andarás hoy echo un hombre, trabajando
peonando estancias o tal vez rodando;
no me olvido criollo de vos, de tu figura,
cuando al corral te vi llegar temblando.

Guri, Guri, Guri Boyerito del Sur !

miércoles, 13 de octubre de 2010

Milonga para Don Pedro



A Don Pedro Almaraz

Pión golondrina, gaucho curtido,
de changa en changa lo he conocido
y al desamparo de aquellas chacras
cobijas sucias, colchón de chala.

La sacadora iba abriendo melgas,
dejando papas a flor de tierra,
y ese paisano que junta y junta,
con otro criollo tirando en yunta.

En el resuello del mediodía,
se lava el cuerpo con agua fría,
y cuando apenas hubo comido
el maquinista pegó el chiflido.

De tardecita, brazada ‘e chala,
tapó montones por si la helada,
y sin embargo consuelo ‘e pobre,
a él no hay chacota que no le sobre.

Cuando la noche ya está viniendo,
Se van los pobres pal’ campamento,
Y entre truquiada, cuentos y mates,
Vino quebracho, guiso picante.

Y cuando todo estaba en silencio,
Tocó milongas pa’ entrar en sueño.

El chalador de máiz



Cerquita del Pago Lindo
por los campos del Yatay,
una mañana de frío
lo vi al chalador de máiz.

Se había retobao los pies
con pedazos de arpillera
y había engrasao pa’ l rocío
a sus botas de madera.

Y cuando la blanca helada
comenzaba a lagrimiar,
ya había llenao tres maletas
manotiando sin parar.

Manos tajiadas el hombre
por las chalas del maizal,
por cada surco su patria
por cada jornal su pan.

Troja llena hasta el copete
y alegría pal’ patrón,
algún charrecito que otro
arrimó pa la estación.

Y aunque el progreso en su avance
máquinas trajo al Yatay,
aún se lo ve por los surcos
a aquel chalador de máiz.