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jueves, 10 de octubre de 2019

domingo, 6 de enero de 2019

Gaucho


Vengo mi rastro dejando
igual que dejaron otros,
rastro de botas de potro
y de lanzas arrastrando;
yo soy el que estuve cuando
la patria me precisó,
aquél que el cuero dejó
por la libertad naciente,
ese que anónimamente
por esta tierra "pelió".

Soy el gaucho libertario
que a campo raso vivía
y el desierto conocía
como medio necesario,
a veces fui perdulario
si la ocasión me obligaba
mas cuando el clarín sonaba
por la libertad naciente,
yo era el que anónimamente
por esta tierra peleaba.

Soy el de sangre mestiza
que anduvo en los entreveros
de trabuco y caroneros
defendiendo una divisa,
cuando se haga la requisa
de la historia como fue
se darán cuenta por qué
en la libertad naciente:
yo fui el que anónimamente
por esta tierra "pelié".

viernes, 20 de julio de 2018

Gaucho

Presiento ese dolor cerca de mí
como un abrazo rudo
que no puedo romper.
Ahora ya sé quién eras.
haberlo descubierto me ilumina una herida
que no alcanzaba a ver.

Dolor, bravura, sombra: así te llamas.
Toda la tierra nuestra crepita en ti y te nombra;
toda la tierra verde
con su bagual, su tigre y su paloma.

Dónde ibas a morir,
forjador de la vida;
semental de una estirpe que luchó codo a codo
para erguir su cabeza
a ras de las escorias
sobre el oscuro légamo de la historia.
Dónde ibas a morir,
gaucho
si ni tu propio nombre reconoció tu boca
y el mañana, ojo ciego
donde no te miraste
es memoria de todo lo que tu nombre toca.

Porque cuando la tocas
la palabra coraje se amanece
y en la caja viril de las guitarras
el corazón de un pueblo se estremece.

Porque cuando la toco
mi guitarra me dice
que el canto vino a mí, desde otro tiempo
por el río de tu sangre, desecado;
a mí, que soy mujer
y tengo pena
y estoy llena de arrullos apretados.

Allí donde cantabas
lloro; yo soy de llanto.
Allí donde rugías
canto.

Porque esa es mi oración
y la de aquellas
que lloraban por ti cuando partías.
Porque tengo una patria entre los brazos
que ciñe una paloma
todavía.

Para rezar por ti;
por tu desolación y por tu grito,
por tu ronca garganta sin canciones,
por tu rastro de sangre en los malones,
por tu mano cerrada en el cuchillo
y por todos los huecos de tu ausencia
y por todo el olvido.

viernes, 11 de mayo de 2018

"GAUCHO" (Cine criollo: año 1942)





¡Gaucho! es una película en blanco y negro de Argentina dirigida por Leopoldo Torres Ríos según guión sobre el sainete homónimo de Claudio Martinez Payva que se estrenó el 9 de junio de 1942 y que tuvo como protagonistas a Santiago Arrieta, Pedro Maratea, Aída Alberti, José Franco y José Otal.

Fue producida por Adolfo Z. Wilson.

Música de Jacobo Fischer con temas de Lopoldo Torres Ríos y Claudio Martinez Payva, cantados por Carlos Crespo.

La dirección de sonido estuvo a cargo de Bruno Giovanini; fotografía de Gumer Barreiros; escenografía de Antonio Scelfo y montaje de Leopoldo Torres Ríos.

Argumento: un gaucho fugitivo de la justicia y un comisario que lo persigue, codician a la misma mujer.

Diario Crítica: "Leopoldo Torres Ríos aprovecha los resortes emotivos del relato, manteniendo en el diálogo y en la construcción de las escenas su resonancia teatral y enriqueciéndola con aisladas imágenes de indudable belleza. Merece destacarse la excelente fotografía de Gumer Barreiros".

domingo, 31 de diciembre de 2017

Navidad Gaucha


(Pintura: Carlos Montefusco)



Por lo criollo de su cuna,
que fue un cajón lleno ‘e pasto,
porque nació en un ranchito
perdido en medio del campo
apenitas si su Madre
se abajara del montado
una noche que de escura
¡no se véian ni las manos!
y se hizo candil la estrella
de Belén, para alumbrarlo.

Porque fueron los primeros
en llegar a saludarlo
paisanos qu’en las laderas
cuidaban de los rebaños
y uno le dio un corderito
para que tuviera un guacho;
otro, lo abrigó en la cuna
con un pelego, ¡bien blanco!,
y fue su primer juguete
el cencerro de un buey manso.

De mozo, se hizo tropero;
le dio por ir arrimando
al potrero de la Gloria
las almas de los cristianos.
Y en las “sueltas” que paraba,
lo rodiaban los paisanos;
unos, porque estaban rengos;
otros, porque estaban mancos,
¡y hasta el ciego pudo ver,
y hasta el mudo salió hablando!

Porque pudo ser soberbio
y fue, ¡tan prudente y manso!
que de Todopoderoso
nunca anduvo compadriando,
que más predicó con obras
que con su hablar “comparando”,
y por los trillos que hacía
siempre iba dando una mano,
mientras anduvo en la Tierra
durante treinta y tres años.

Y al final, Jesús, el justo,
injustamente acusado
(por no saber lo que hacían,
como dijo al perdonarlos),
allá en la punta de un cerro
sobre una cruz estaqueado,
tras repartirse sus prendas
lo bandearon de un lanzazo
sin ver que matarle el cuerpo,
era espiritualizarlo.

Por lo criollo de su cuna
como empezó ese relato
por lo digno de su vida
y por su muerte, ¡a lo macho!
-en defensa de su Patria-
no le quede duda hermanos:
que en aquélla Noche Buena
en tiempo y lugar lejano,
al nacer el Nazareno,
con Él, ¡nació el primer gaucho!

(Del libro: "Los versos del Montaraz").


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Criollo (Recitado)


Ser argentino no era suficiente
para aquella progenie.
Argentino era el nombre comarcano
de la patria naciente;
pero el hombre
-ese cachorro mítico de puma-
todavía peleaba un territorio;
nombre, color y planta,
sangre bajo los cueros y las plumas.
Donde cayó el nativo
desde su testa sometida y bárbara
y el español de sayo y catecismo
su piafante epopeya cabalgara;
sobre el tributo de las lanzas rotas
el gaucho se encarnaba.

El gaucho: ese bastardo.
Ese mitad infiel, mitad cristiano,
suspendido en la historia sin encontrar lugar,
ese pequeño cristo americano;
que se batiera a lanza y a cuchillo,
soldado compulsivo en la frontera,
carne de peón, altivo y sanguinario,
matrero perseguido, chúcaro de la ley,
el condenado;
el que cayera al fin bajo las balas
del rémington certero
y el fuego lo engendrara otra vez
con un nombre inmortal:
el Martín Fierro.

No.
Aún tenía que llegar aquella gente.
Los que hacinaban las oscuras sentinas de los barcos
con bártulos de parias;
los que traían sus viejas herramientas
y su resignación y su nostalgia.
Los gringos, sí.
Con ellos
se tallaría este rostro americano:
con los ojos azules,
la negra crencha india,
rubio, trigueño, blanco,
el criollo;
un rostro adolescente de cien años
mestizando la historia;
arrullo de las últimas torcazas
sobre el rastro dormido de las fieras
en el umbral abierto de esta tierra
hacia la primavera.


lunes, 9 de octubre de 2017

Gaucho!!



Gaucho!! Tropero de luz
que viviste arriando estrellas.
Y en los cerriles senderos
dando al aire tu melena,
con fulgores de inquietú
que dabas a tu vigüela,
supiste tornasolar
el barro de tu materia.

Gaucho!! - Mamón de la aurora
de tu libertá señera.
Jueron tus nervios cordaje,
jué tu orgullo la bandera
que desplegaste a los vientos
con Güemes a la cabeza,
pa regar con sangre macha
la entraña de nuestra tierra.

Jué requinto en tu ansiedá
que elevó el tono a sus cuerdas,
la vincha que colocabas
ciñéndote la melena.
Jué tu mezcla de Hombre-Dios
que se templó en la contienda,
alarido que anidó
entre la verde arboleda.

Se hizo sangre entre la sangre
que alimentaba la tierra
el grito de libertá
que apuntalando tu esencia,
cruzaba por los caminos
de la pampa o de la selva.

Salve!! Gaucho!! Sombra y luz.
Mezcla de niño y pantera.
Gorjeo de ave. Alarido.
Montaña, llanura y selva.
Mamón de auroras. Quijote
que robaste dos estrellas
pa'poderlas colocar
al eje de tus espuelas.

Así yo te evoco, ¡gaucho!
dende esta ciudá inmensa
(que se está echando a perder
por extrañas influencias),
como el único arquetipo
que nos dió vida y esencia
jineteando una inquietú
que hizo tangible una idea.

De pie yo te reverencio
titán de lacia melena
y aún me parece escuchar
de la entraña de la tierra,
tu grito de libertá,
tu alarido en la contienda,
cuando hilvanabas los cerros
con Güemes a la cabeza.

jueves, 29 de septiembre de 2016

El cantor de los caminos


(Pintura: Bernabé Demaría)


Tiemplo aquí para cantar
Mi diapasón de quebracho
Con el espíritu macho
Del gaucho tradicional,
Del paisano de mi tierra,
Del labriego, del arriero,
Del valiente ganadero
Y el poblador ancestral.

Es áspero como el tala
El cantor de los caminos
De los patios argentinos
Y del pampeano fogón;
Donde pulsa la guitarra
Se desagringa el ambiente,
Se argentiniza la gente,
se hace gaucha una reunión.

El gaucho es la patria misma,
El gaucho es la misma pampa
Erguida en la estoica estampa
Del paisano patriarcal;
Del hombre de la llanura
surgió el soldao de guerra
que expulso de nuestra tierra
al invasor colonial.

El Gaucho es nuestra bandera
Vestida de granadero,
Mano que empuñó el acero
Como otro no empuñara,
Que calzó bota de potro,
Chambergo y vincha genuina,
Una blusa de lustrina
Y arrogante chiripá.

El gaucho es la libertad
y en su argentina figura
cruzó toda la llanura
la cordillera y el mar;
en donde clavó la insignia
donde esgrimió la tacuara,
en donde clavo la insignia,
donde esgrimió la tacuara
en donde el corvo empuña
los uso para librar.

En la efigie del paisano
cruzó el alma de la raza
la guapeza sin coraza
y la nobleza rural;
el gaucho ha dao la sangre,
el gaucho ha dao una herida,
el gaucho ha dao la vida
por el honor nacional.

Para él heredó los chumbos,
Los chuzazos del acero,
Cicatrices en el cuero
Sin retaceos ni fin;
Para él heredo los cepos,
El apodo de cuatrero,
La fama de bandolero
Y el destierro en un fortín.

Sobre la tierra argentina
El gaucho es como el chingolo
Nace solo, muere solo
Y naides lo oye quejar;
Y naides lo oye por que
Está de más que lo diga
Que el mesmo que lo castiga
Es quien lo obliga a callar.

El Gaucho en la reconquista,
Con Belgrano en Tucumán,
El gaucho con el Titán,
De los Andes al través
El gaucho en la montonera
De las vanguardias del Chacho,
De Lavalle en el Quebracho,
De Urquiza el cincuentaytrés.

Por la guapeza del gaucho
La patria escribió su historia
Y cantan himnos de gloria
Al sagrado pabellón;
Pero su gaucho no tiene
Desde Ushuaia a La Quiaca
Donde clavar una estaca
Para atar su mancarrón.

miércoles, 11 de mayo de 2016

La cifra (Recitado)


(Dibujo: José Montero Lacasa)

El gaucho tranqueó para alcanzar la carreta,
galopó para alcanzar la novia,
sólo corrió para alcanzar la Patria...
Entró en pelea sobre un potro rampante.
Llevaba adelante su media luna,
colmillo de acero junto al coágulo del banderín,
y a la espalda, la guitarra, con la boca abierta,
para que respirase entre el humo
música de heroísmo.
Cuando tras el combate el cantor se apeó del caballo
la "vigüela" jadeaba, la pulsó... y así nació la Cifra
con su latido apresurado por la fatiga de la carga.
Tras el enrejado de las pulperías
asoma, al galope, la Cifra.
Los payadores que escribieron historia
con versos mal medidos,
hacen correr hazañas y limetas,
como un "amargo", pasa de boca en boca, la tradición:
China vestida con un chiripá negro
"aujeriado" por las "moras".
El cantor se asoma a los recuerdos...
rasguea..., su diestra pinta..., describe..., esculpe...,
acaricia las cuerdas
como si fueran las crines del orejano...
resucita la pelea...
ahora se levanta en la voz y en los estribos,
descubre una guerrilla enemiga que avanza
y da el primer agudo; el alerta...
los rasgueos se agrupan..., galopan...
Por el camino de las cuerdas
llega verso a verso toda la sextina.
Y con el último escalón,
la voz de mando salta de las primas,
trepa por la tacuara haciendo pie en los nudos,
se afila en la medio-tijera y a caballo en el viento
como un tero..., le clava al viento
los espolines rojos de las alas... y ...avanza.
Así describe la Cifra una batalla gaucha;
el entrevero:
un galope..., un zumbido de mangangaes...
una nube de polvo que hace toser a los trabucos
y por el entreclaro de las descargas mil devanaderas
de media luna cosiendo pechos...
La Cifra es la canción de las marchas heroicas...,
al oírla, si entornamos los ojos,
vemos pasar los escuadrones:
en las primas tintinean estribos,
óyese un diálogo borroso de vainas y caronas,
por la nota central del trueno de casco en casco...
las moharras desjarretan el viento...
flamean banderolas..., golillas..., ponchos....
aquí y allá restallan secos los rebencazos...
nadie tiene palabra y todo habla,
a la carrera forman un solo cuerpo que avanza;
los labios apretando los barbijos,
los recados adheridos al costillar,
los potros mordiendo el anca de los potros
para no quedarse atrás..., vuelan tendidos
sobre los pescuezos de las bestias, estirados,
lanzas inclinadas como garúa en el viento,
crines en llama..., en las rodajas, cerdas...
pasto..., sangre... y un clarín resonando adelante,
es el cuarteador en bronce
que se lleva a la cincha de una diana
toda la montonera...


lunes, 4 de mayo de 2015

Por el honor del Gaucho

Por el honor del honor
gaucho que lo miro en yunta,
dejó en la noche una flor
y en el aire una pregunta:

¿De dónde vendrá el honor
que ayer el gaucho lucía
cuando emponchao de valor
por el honor se moría?

Si el gaucho del español
y del nativo ha surgido,
bendito de ese crisol
que personaje ha nacido.

Di Europa no puede ser
pues cada uno que vino,
en la ambición de crecer
resulta un tanto ladino.

Fíjensen por el honor
de la América enlutada,
no tuvo el conquistador
jamás respeto por nada.

En cambio el indio en su acción
de sus ruegos y gualichos
nos muestra una formación
de gran respeto a lo dicho.

Qué pena que no escribió,
el libro viene del blanco,
por eso es que pienso yo
¡cuál habrá sido más franco!

Honor, palabra y lealtad,
poncho de una sola pieza,
que el gaucho con libertad
lució con santa franqueza.

Ser gaucho es la formación
de un personaje aguerrido,
y un hombre de corazón
casi desaparecido.

Honor de gaucho cabal
bajo los cielos descalzo,
es condición natural
por ejemplo no ser falso.

La modestia y la humildad,
la valentía y el respeto,
pertenece desde ya
al gaucho noble y correcto.

Pertenece sin revés,
al hombre de fundamento,
que su palabra de pie
era como un documento.

La irresponsabilidad,
las trampas y las mentiras,
no vienen con la heredad
del gaucho que a mí me inspira.

"Pa'ser gaucho hay que nacer",
dijo Faustino Parada,
como para comprender
que el resto es pura pavada.

Ser gaucho quiero decir,
sin pretensión de caudillo,
no es solamente lucir:
rastra de plata y cuchillo.

El gaucho vive en el ser,
en las mentes y en las manos,
y en lo que se puede hacer
para bien de sus hermanos.

Salvando la confusión
que el pueblo mismo ha creado,
le canté a la formación
del honor gaucho y sagrado.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Gaucho


 (Foto: Harry Grant Olds, ca. 1901)


Sangre de hidalgo arrogante
o de la española guapa
sin ceñir espada y capa
en su pampa fue el andante,
caballero que Cervantes
ironizó en Don Quijote
desde siempre lleva el mote:
Gaucho, muy noble y muy macho
tan duro como el quebracho,
tan rudo como cascote.

Con la guitarra en la mano
como lo pintara Hernández
se entreveró entre los grandes
del lenguaje castellano.
Cantó el inculto paisano
lo que vio a su alrededor
de costumbres buen pintor,
con refranes y sentencia
hizo gala de una ciencia
que a veces falta al autor.

En pulperías payador
manso, a veces pendenciero
tal libre como el pampero
fue de su pampa señor.
Supo regar con sudor
este suelo bendecido,
le hizo fama de bandido
al no doblegarse, el juez
diciéndole alguna vez
"vago y mal entretenido".

Arreos, domas y yerras
para él eran diversión
no lo tentó la ambición;
al godo, al indio, hizo guerra
no por conquistar su tierra
pues nunca fue ventajero.
El letrado, el extranjero
lo usaron por su ignorancia,
no hubo gauchos con estancia
y muy pocos con dinero.

Pudo ser Moreira o Fierro,
Juan Cuello, Segundo Sombra,
su valor que nos asombra
jamás soportó el encierro.
En valles, montes y cerros
supo seguir su bandera,
corajió en las montoneras
en galopadas sin fin
y acompañó a San Martín
cruzando la cordillera.

Cantor de suave tonada
cantando una vidalita,
bueno como agua bendita,
pícaro en una payada.
Vega copó la parada
cuando al diablo desafió,
el invicto allí perdió
y por cariño a una dama
como pájaro en la rama
dicen que de amor murió.

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Fuimos o fueron y son?



Lejos de lanzas y potros
el gaucho en su nueva edad
preguntó a la soledad:
-"¿Fuimos bárbaros nosotros?",
Desde la extensión labriega
que antes fue campo salvaje
dio respuesta en su mensaje
un nieto de Santos Vega:

"Mi humilde voz de cantor
tan pobre que casi es nada
frente al crimen sublevada
se hace un grito acusador,
un delirio destructor
invade los continentes
y entre sabios y dementes
bajo un secreto profundo
están empujando al mundo
a exterminios imponentes.

"Hermanos en la ancha tierra
hace siglos que Jesús
tiende sus brazos en cruz
para condenar la guerra,
ninguna victoria cierra
la herida que ha producido
y en carne propia he sabido
que es de mucho más valor
una palabra de amor
que el silencio del vencido.

"¡Patria Gaucha!, protegida
por la lección del pasado,
tu acero que se hizo arado
le abre surcos a la vida,
sigue en tu senda florida
mientras Dios te lo conceda
tal vez tu constancia pueda
para que te amemos más
ser el refugio de paz
que a la Humanidad le queda".

domingo, 19 de octubre de 2014

Pa vos, gaucho malo

(Dibujo: Carpani)

¿Tuitos te desprecean?
¿Te dijeron que sos gaucho malo;
que no sale un ternero
si vaca por parir has embretao,
que se junde l'hacienda
ande güela tu laso,
que sos como el veneno,
que ayí donde tus botas han pisao
ni el pastro crece más?



Y te olvidaste
del consejo del cardo,
que pincha, sí, canejo, al que se arrima,
y da la flor más linda del verano...
Acordat'e la tela
de aquél bicho peludo en el naranjo.
¡Ese sí qu'era fiero!... Y hoy lo almiran,
que su maldá las alas le ha formao.







(De "Rebencasos". - 1939)

sábado, 18 de octubre de 2014

Sino

(Pintura: Angel Della Valle)



Qué quiere que le haga, si es ese mi sino:
El gaucho ha nacido pa ser como bola,
pa rodar un poco y a juerza de golpes
apriender las cosas...!

El sino, p'al gaucho, es lo mesmo qu'el viento
pa las pobres hojas...!
Y no hay más remedio que dir cabrestiando
aunque el dir nos cueste lágrimas muy hondas...!

El mundo es muy grande y hay muchos caminos
y es mejor ser ave que un montón de bosta.
Pa eso la esperencia es hermana'e la suerte,
pa juir por las lomas...!

Y antes de entregarse, de puro mañera
la ingrata nos cobra,
un montón bien grande de ilusiones guachas,
y un montón de muchas esperanzas mochas...!

Si dispués de todo no hay nada más lindo
que ver pagos nuevos y ver nuevas mozas,
y ansina andar siempre, pa llegar y dirse,
dejando atrás de uno dos ojos que lloran...!

Y a pesar de tuitos los golpes y sustos,
tener siempre pronta
una sonrisita puntiando en los labios,
y una canción fresca cantando en la viola...!

Bien montao, teniendo el cuchillo y el poncho,
la yesca y el mate, la pava y la viola
cualquier gaucho, solo, se anima a largarse
a contar los astros que la noche doran...!
 ........................................................
Montevideo, mayo de 1931

miércoles, 6 de agosto de 2014

El gaucho


(Foto: Archivo General de la Nación)

Ya que se presta el momento
voy a ver si lo aprovecho
para dentrarles derecho
a decirles lo que siento
y si se cortan los tientos
de mi gaucha inspiración
espero qu'en el cimbrón
no se produzca rodada
ni se sienta molestada
esta honorable riunión.

Maniao por la indinación
he formao sin mucho esfuerzo
este puñado de versos
nacidos del corazón
ya qu'en más de una ocasión
he vichado con dolor
que han formao alrededor
de los gauchos argentinos
un conceto tan indino
como injusto y sin valor.

Un siglo retrocediendo
o una ojead'a la historia,
verán que muchas victorias
eyos las dieron sufriendo,
eyos que jueron cumpliendo
como no inoren tal vez
con valor y altivez
de su sangre y resistencia
la gloriosa Independencia
de mil ochocientos diez.

En disupés en las batayas
que a muchas otras siguieron
¿no jueron eyos quien dieron
victorias con sus agayas?
Dende el monte hasta las playas
con su sangre l'han marcao
no quedando un resagao
en aleros ni tranqueras
pa formar las montoneras
de nuestro gaucho pasao.

Más tarde, cuando la indiada
invadía en malones,
¿quién eran qu'en los cantones
copaban la atropeyada?
¿Quién formaba la patriada
en los montes y en los cerros?
¿Quién peliaba con el fierro
ensartao en la tacuara?
¿Y quién la noche pasara
en el mangruyo a lo perro?

¡El gaucho! El obligao,
mezcla de indio y de español,
el que al agua, viento y sol
mil penurias ha soportao:
el que nunca amilanao
por contratiempo cualquiera
se ha quedao en la tranquera
al pasar un batallón
pa'peliar contra el malón
o al que su patria ofendiera.

Con San Martín, con Belgrano,
con Lamadrida, Lavalleja,
con Güemes, con Canalejas,
¿no jueron gauchos paisanos?
¿No juieron cruzando el yano
pa peliar en Yapeyú,
en Chacabuco, en Maipú,
San Lorenzo, Cochabamba,
Pozo de Vargas, Río Bamba
y otras regiones del Sú?

Gaucho güeno en la guerra,
pero más güeno en la paz,
pues siempre ha sido capaz
pa'las cosas de su tierra,
pa'la doma, pa'la yerra,
pa'pialar, pa'jinetear,
pa'curtir o pa'trenzar
y con maestría bizarra
templar bien una guitarra
y largarse a improvisar.

Ya qu'el gaucho jué tan güeno
justo es el recordarlo
con cariño y respetarlo
estando en cualquier terreno;
ya qu'el no ha sido ajeno
a nuestra emancipación,
debemos con devoción
sus virtudes ensalzar,
porque él luchó pa'dar
Gloria, Patria y Tradición.

lunes, 2 de junio de 2014

La guitarra de los gauchos




Como en el aforismo emersoniano: *
el gaucho no era más
que la mitad de sí mismo
la otra mitad era su guitarra.

Parco en palabras,
esculpía en ritmo sus emociones
y las lanzaba por su boca
reconcentrado y profundo
como esos pozos que acuñan
monedas de cielo
allá en la hondura
para mirarse por dentro
se asomaba a ella como a un brocal
y a la cincha de sus cuerdas
se baldeaba pico afuera.

Así pulsándola
se pulsaba las propias entrañas,
de ella sacaba flores
para las trenzas de su china
y hasta estrellarse con ellas
la noche del chiripá
romántico como era
nacía con una rasguera de guitarras
galopándole en la sangre
la guitarra era arrullo
sobre su rústica cuna
y cuando la adolescencia
le prestaba a su figura,
la pincelada del bozo sobre el labio,
la guitarra
era la primera mujer
que ceñía entre sus brazos
con ella contra el pecho
inauguraba sus actitudes de hombre...

Por eso amaba tanto los payadores,
se hundía entre sus guitarras
como en una cueva de milagrerías
y afloraba desde ella
como desde una selva
la cabeza resonante de ritmos
y el alma estremecida de alas.

Todos los personajes más representativos
de la estirpe gaucha,
los que podríamos llamar
los arquetipos de la raza,
desde Santos Vega
hasta Don Segundo Sombra
pasando por Juan Cuello
Martín Fierro y Juan Moreira
fueron guitarreros y peleadores.

No hay historias de gauchos flojos,
es que para el gaucho
el hombre no valía
sino como afirmación de lucha,
de ahí que alguna de las creaciones
de su guitarra primitiva
fueran: ¡exhaltación al coraje!

----------------------------------------
*Aforismo "emersoniano", se refiere a  una frase de Ralph Waldo Emerson. 1803-1882.  Poeta y pensador estadounidense que dijera: "El hombre es apenas la mitad demismo, la otra mitad es su expresión”.

El recitador de éste verso don René Lavand de los pagos de Tandil,  recibió hace poco
el más alto reconocimiento que otorga el Senado de la Nación Argentina, por su trayectoria en el mundo del espectáculo y el entretenimiento: "Mención de Honor" y haciendo uso de éste aforismo dijo: "yo no soy más que la mitad de mi mismo. La otra mitad son ustedes".
¡Felicitaciones paisano! y gracias por dejar grabado y con buen gusto,  parte de los poemas gauchescos de don Lauro Viana".

miércoles, 21 de mayo de 2014

Gauchos

 


Gauchos de la patria mía
duros por juera y por dentro,
como el lapacho sus ánimas
como el acero sus pechos,
que ansina son en mi tierra
los que bautisa el pampero,
al risonar los clarines
que alertiaban entreveros,
masticando rebeldías-
defendiendo el patrio suelo-
bajaron en briosos chusos,
de yanuras y de cerros,
y decididos marcharon
y valerosos vencieron,
abriendo güeyas pu'América
con sus lansas y sus pechos...
... ¡caminos de libertades
pà bienestar de los pueblos!
¡Y hubo valor en sus ánimas
y hubo dolor en sus cuerpos,
sangre redamada a chorros
en el juror del encuentro!
¡Sangre que s'hiso devisa
en la punta'e los aceros!
¡Sangre que corrió a torrentes
pa conquistar un derecho!

¡Gauchos de la patria mía,
duros por juera y por dentro,
que ansina son en mi tierra
los que bautisa el pampero!

miércoles, 7 de mayo de 2014

Como el cangrejo



(Pintura: Blanes)

Y bien echáo p'atrás; bien en la nuca,
pa que tuitos me vean,
pa que tuitos se enteren que no tengo
de qué tener vergüenza;
Dios me hizo ansina, viejo,
y ansina he de seguir hasta que muera,
beyaco p'al recao, negáo al freno,
arisco pa dentrar ande otros dentran.
¿Que maté? ¿Que juí preso? ¿Que a gatitas
me escapé de echar ráices en la celda?
¿Y de áhi? Se a mano viene áhura mesmito
canto flor otra güelta,
y otra güelta me enriedo con los jueces
y les juego risitas a las penas.
Todo está en que lo esijan
mi china o mi opinión, cualquiera d'eyas,
cualquiera d'eyas, viejo.
Porque sigo a las dos como un sotreta;
porque doy por las dos si yega el caso
la sangre de mis venas.
¿Que soy gáucho atrasáo, fruto amargoso
maduráo a la sombra e las taperas,
charamusca en la hoguera de los odios
que abrasaron esta tierra?
¿Que le juyo al sobéo de eso que yaman
progreso, y luz, y cencia,
y voy siempre p'atrás como el cangrejo,
resucitando vinchas y melenas,
como dijo el Fiscal el día e la vista
pa encajarme diez años de condena?...
¿Y qué hacerle al dolor si soy ansina
y ansinita he de ser hasta que muera!...
¡Ah hij'una! ¡P'al que mata engüelto en sombras
seguro y a traición, no ha e tener lengua,
y la tuvo pa mí, que herí de frente
y maté en güena lay, en cancha abierta,
y, antes de darle al fierro,
pedí al táita respeto pa mis creencias,
respeto p'al color de mi divisa
que es mi más grande amor sobre la tierra.
Porque habla al corazón de sacrificios,
y con las glorias de la Patria sueña,
porque tiene el perfume e las cuchiyas,
y el entusiasta ardor de las peleas,
y se enrieda en las cuerdas en que vibran
mis triste y mis décimas,
¡y la yeva la china que yo adoro
prendidita en la trenza!
¿Qué es esto dir p'atrás como el cangrejo,
resucitando vinchas y melenas,
como dijo el Fiscal el día e la vista
pa encajarme diez años de condena?
¡Y qué hacerle al dolor si soy ansina
y ansinita he de seguir hasta que muera!

domingo, 23 de febrero de 2014

¡Semblanza campera!



“Sudadera, cojinillo…
Cincha, pegual, boleadoras
Coscojas “saludadoras”
Con su sonido de grillos,
¡Sin un cobre en el bolsillo!
Pero con lujo campero
¡Plata mechando el apero!
Con bombas y pasadores
Tejidos como unas flores
¡Por sus dedos de soguero!

Matras que otorgan color
A la seriedad paisana
Dando tono de mañana
¡De noche y con resplandor!
Un fueguito rendidor…
Para asar algún bocado
Que previsor ha llevado
Embolsado a las caronas
Y un porrón grande lo entona
¡Mientras espera el asado!

Como no quiere dejar…
A su montado maneado
A “estaca pampa” lo ha atado
Para que pueda pastar
¡Cerca lo oye relinchar!
Corto y sereno el sonido
Que acalla con un silbido
Mientras espera la aurora
Y al “centinela” valora
¡Siempre alerta al primer ruido!

Su gran arma… es el valor
Que apoya con su cuchillo
Y un caronero sencillo
De hoja marca “tambor”
Afilado y dentrador
Por si acaso precisara
Peliar al que se acercara
¡O fiera o aparecido!
O algún paisano atrevido
¡Que sus bienes codiciara!

De vez en cuando se arrima
A una estancia a trabajar
Se conchaba a su pesar
¡Pues su libertad declina!
Al poco tiempo imagina…
Galopar a su albedrío
Pensar ¡todo el campo es mío!
Le hace ver al capataz
¡Pide la cuenta y en paz!
Revive al no estar cautivo.

¡Y otra vez vuela en el viento!
¡La pampa por compañera!
Toda la llanura entera
Le llena su sentimiento
Anda de nuevo contento…
Gozando su libertad
Hace valer la igualdad
Del hombre ante El Creador
Y vuelve a ser el señor…
¡De toda la humanidad!”

sábado, 28 de diciembre de 2013

Los último gauchos (Valseao)


¿No los ven?, allá van galopando
Los últimos gauchos, para adónde irán?
Van flotando al viento Sus negras melenas 
Rotas las espuelas, roto el chiripá.

Se van silenciosos, ni una triste queja
Ni un triste campero, quisieron cantar
Los últimos gauchos, los leones vencidos
Se van galopando, ¿para adonde irán?
(II)
Boleadoras, lazos, cinchas y culeros
Se llevan con ellos y la tradición
Con gesto de rabia, rompieron sus violas
Después apagaron el gaucho fogón.
 
Allá van los centauros de la Patria mía
Se llevan con ellos nuestra tradición
Como una bandera sus negras melenas
Se agitan al viento en el último adios.