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martes, 16 de agosto de 2016

Me voy pa' verte

 (Pintura: Aldo Chiappe)



Porque un clavel reventón
sangró en tu boca chiruza
ví en cada beso una chuza
que me partió el corazón;
me juí, perdí la razón
muerto'e celos, sin mirarte
pero me juí sin odiarte
y aquél recuerdo me humilla
se me ahugó con la golilla
el adiós que iba a dejarte.

Me vi'á a mamar con "tintines"
de cencerros "madrineros"
con clarinadas de "teros"
y sustancia e'macachines
a emponcharme en los hollines
de los fogones de ajuera
y a poner de cabecera
en las bajeras del pasto,
los alones de mi basto
pa'mirarte hasta que muera.

Te miraré en el lucero
que en los cerros se hace cruz
y en su guitarra de luz
es el más hábil puntero,
en el camino matrero
que historias de ausencias narra
y te veré hasta en las garras
de los tigres montaraces
y en los dolidos compases
de mi transida guitarra.

Te veré en el balanceo
del junco de los esteros
en los soles mañaneros
y el zumbido 'e los sobeos
en "apartes" y "rodeos"
de mis sueños más queridos,
en los "galopes" tendidos
de mi recuerdo "rumbero"
que cruza como un tropero
arriando sombras de olvido.

Romance del emigrante


Cuando ya a tus alacenas las vistes quedarse exhaustas
cuando te fueron saqueando, digo expropiándote el alma...
ay! tus ternuras, palomas que el crimen crucificaba,
viste ya que un precipicio abriose bajo tus plantas
clausurando el horizonte en inmolación de albas...

Entonces fuiste emigrante, hombre sin hogar, sin patria,
ya no era tuyo el paisaje, los abrojos y las zarzas claváronse
en los mas tierno de tu pequeña esperanza...
Ay! la esperanza del pobre que el rico desesperanza
y el pobre la reconstruye porque lucha, sufre y ama.
¿En qué lugar de la tierra no va el hombre a cultivarla?

Flor que emerge entre las piedras es coronación y gracia
ah! los que anhelan volver sueñan con espacios y alas
y le succiona la sangre el pozo de la distancia...
Ay! Emigrante...Emigrante! Cuánto duele esa palabra!

Todos los mares del mundo son barreras que se alzan,
como infinitas prisiones de interminables murallas,
esas moles silenciosas que son antiguas montañas
con el peso de sus siglos el corazón nos aplasta...

Ja! Los que quieren volver hacia la tierra lejana...
a la pobrecita tierra, tremendamente ultrajada!
Ay! Cuánto duele la ausencia...cómo nos queman sus lágrimas!
Los que sufren son aquellos que no han arrendado el alma
y que por su bien no tienen conciencias metalizadas.
Aman: no el verde del dólar sino el verdor de sus palmas,
el verde de sus cuchillas armoniosas, onduladas...

Los gurises que a la escuela fueron de un petiso en anca,
esos no son 'juntadólares' porque el corazón no es árgana*.
Ah! el pequeño caballito que acompañó nuestra infancia
en los azules crepúsculos, en las tardecitas diáfanas;
la inocencia transparente en la luz de la mañana,
entre un rocío de música de boyeros y calandrias.

Ah! los rojos mediodías, estridentes de cigarras,
en la hora del bochorno que todo el campo arde en llamas;
quien reflejó en sus retinas el color de éstas comarcas,
los que conocen sus ríos, sus empinadas barrancas.

La alegre vocinglería entre la espinada espadaña*
y las bandadas de horneros en jubilosa algazara,
el río copiando el cielo, sereno de azul sin mancha,
contrapunto de zorzales que afinan sus dulces flautas
en la extensísimas cuerdas de la grácil pasionaria...
Ah! Muchos vendrán buscando sus ternuras como arcanas,
sus pájaros y sus árboles, hondos de verdes guitarras...
Solo quien tiene raíces puede recrear la Patria!
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Vocabulario:

*Árgana: cilindros, por lo común de cuero crudo, abiertos en la parte superior y unidos también por una lonja de cuero que se emplean en el noroeste argentino para llevar a lomo de caballo o mula, diferentes mercaderías. ("Diccionario Folklórico Argentino" de don Félix Coluccio).

*Espadaña: Paja de terrenos bajos. ("Vocabulario y refranero criollo" de Tito Saubidet).

  Espadaña: (Zizianopsis bonaerensis): gramínea que crece especialmente en lugares bajos del Tigre, Isla Maciel y Río de la Plata, que, como la totora se emplea para quinchar y techar, así como para la fabricación de sillas.  ("Diccionario Folklórico Argentino" de don Félix Coluccio).


Juventud (Valseao)



Hay una juventud que es la que impulsa
Hay una juventud que es la que avanza
Hay una juventud que evoluciona
Y hay otra juventud que retrograda.

Hay una juventud envejecida
Bordeando los abismos de la infamia
Con veinte años en el cuerpo joven,
Y más de un siglo que le encorva el alma.

La juventud antípoda del hombre
Es esa juventud esclavizada
Gran forja del deber en la gran hora
Que América irredenta la reclama.

La juventud que es tal no se arrodilla
La juventud no sabe estar postrada
Y no hay fuerza más fuerte que la suya
Que es tanto el ideal de una gran causa.

La juventud, es vida y es belleza,
Es espíritu, luz, sangre, esperanza,
Que ha roto los fetiches milenarios
Junto a los mitos de la creencia arcaica.

Jóvenes son aquellos los que llevan
Con un arco de triunfo en la mirada
Dándole espacio a sus mil horizontes
Y un incendio de soles en el alma.

La juventud, es vida y es belleza,
Es espíritu, luz, sangre, esperanza,
Que ha roto los fetiches milenarios
Junto a los mitos de la creencia arcaica.

Jóvenes son aquellos que llevan
Un arco de triunfo en la mirada
Todo el espacio azul, mil horizontes,
Y un incendio de soles en el alma.

No son jóvenes, no, los que claudican
No son jóvenes, no los que se arrastran,
Juventud es rebelarse contra todo
Lo que limita la grandeza humana!

Dejemos los eunucos, los cobardes,
Lo mismo que una barca abandonada,
Hundida en sus escollos de ignominia,
Sin puerto, sin destino, en la borrasca.

Y volemos no más, como los cóndores.
Hacia el paisaje azul de la montaña
Ebrios de luz, de vida, y de idealismo,
Un paso más, y el triunfo nos aguarda!

domingo, 14 de agosto de 2016

Tierra libre




Soy el bardo campechano
que a pesar de mi ignorancia
si en el fogón de una estancia
me hace rueda el buen paisano,
sé inculcar como un hermano
un principio de razón
que los parias del galpón
sin rancho, flete, ni apero
valen como el estanciero
que naides nació pa pión.

Nos impone la obediencia
su ley de resignación
se hace el pan negro del pión
con la sal de su paciencia,
los que educan la existencia
en el mito de la fe,
nunca nos dirán porqué
hasta el gringo en este suelo
tiene tropilla de un pelo
y el nativo anda de a pié.

No hay ningún certificao
que acredite propiedad
el campo, la inmensidad,
sin tranqueras ni alambrao,
todo jué un don otorgao
por la gran Naturaleza
y frente a tanta riqueza
siendo común el tesoro
unos, cargaron el oro,
los otros, con la pobreza.

"Ser pobre no es un delito"
le dice el rico al hambriento
y él, si pudiese avariento
alambraba el infinito,
el pobre es como un proscrito
de la mesa del festín,
una pilcha sucia y ruin
por la miseria zurcida
cual si llevase en su vida
la maldíción de Caín.

Los hombres se entenderán
como hermanos, como amigos,
cuando aquél que plante el trigo
no se haga esclavo del pan,
la política es un plan
de artimaña secular,
como su fin es mandar
esconde un concepto bajo,
que unos nacen pa'l trabajo
y otros pa'hacer trabajar.

No es el Pueblo soberano,
así desnudo y hambriento,
un Pueblo sin pensamiento
que vegenta en un pantano;
el término franco y llano
de Pueblo en su intensidad
tiene cabal majestad
si hace valer por sí mismo
un principio de humanismo
de justicia y de igualdad.

Ya diserté a mi manera
con gesto humano y sencillo,
sin pretensión de caudillo
de profunda entendedera,
ahora me voy campo ajuera
libre por toda la tierra,
en la hurañez de la sierra
voy a vivir cimarrón
porque así mi corazón
no será carne de yerra.

martes, 3 de mayo de 2016

La guitarra payadora


(Foto: don Carlos Molina)

La guitarra payadora
ya no ruge, ya no vibra
negando su antigua fibra
la han hecho divertidora.
Fue matrera y peleadora
en un tiempo valeroso
por lo que es más doloroso
ver a un coplero sobón
hacer el papel de histrión
adulando al poderoso.

El cantor domesticado
se hizo bufón de comedia
insensible a la tragedia
de su pueblo maltratado.
El libertario legado
no se invoca, no se nombra,
Una cortina de sombra
cubre la gloria de ayer
la guitarra pasó a ser
una miserable alfombra.

Reís, " bufonescamente".
cuando al pueblo se tortura
le asesinan la cultura
le distorsionan la mente.
Es lamentable, indecente,
porque si al pueblo invocamos,
si con ese pueblo estamos
cómo entonces comprender
a quien se arrastra a lamer
las sandalias de los amos.

Pretenden ser los cantores
de la alegría de la vida
y están de mano tendida
suplicando a los señores.
Vulgares aduladores
que no tienen otro fin
que el de arrodillarse sin
pudor, aguardando fiel
"al recoger el mantel
las migajas del festín:"

Y es justo. son como son.
Los negadores del arte
realizando en cualquier parte
su payasesca función.
Diques de la evolución .
contraparte en la alegría,
odian toda rebeldía
que haya en los versos humanos
y es la guitarra en sus manos
nada mas que una alcancía.

La guitarra combatiente
de los tiempos que vivimos
preñada por los racimos
del viejo canto insurgente,
tendrá que decir presente
en este momento...¡ahora!
sólo así, batalladora,
sin doblegar su altivez
volverá a ser otra vez
la guitarra payadora.

martes, 1 de julio de 2014

Camino del caminante

(Pintura: Mariana Sandes)


Tengo que hacerte un reproche
debí por vos ausentarme
me maniaste con tus leguas,
por vos siempre llegué tarde.

Qué duras eran tus piedras
qué fríos tus soledades
que oscuras eran tus noches
camino, y no me alumbraste.

¡Ay camino no sentiste
piedad por tu caminante
que trepó niño tus cuestas
y que envejeció en tus valles!

Por vos fui a buscar la vida
y con muerte me esperaste
entre tus sombras un día
la vi partir a mi madre.

La trampa de tu espejismo
mintió un remanso en el aire
y el sol sus puntas de fuego
me fue elevando en la sangre.

Con manos brutas de piedra
a la ausencia me empujaste
¿porque te escuché esa noche?
partí, debiendo quedarme.

Ay camino, no sentiste
piedad por tu caminante
tenés el alma de piedra
Y no hay pena que te ablande.

Haceme un hueco en tus flancos
con gramillita muy suave
cuando se apague mi pulso
y el corazón se me canse.

¡Camino que no sentiste
piedad por tu caminante
envejecí entre tus piedras
pero siempre llegué tarde!.-

sábado, 31 de mayo de 2014

El Peón



Yo soy un triste campero,
me crié peonando en estancias,
con mis poquitas ganancias
apenas me tapo el cuero;
la prienda que quise y quiero
en una mala ocasión,
me la apalabrió el patrón
y hasta allí impuso su mando
y yo me quedé pensando:
"es cosa fiera ser pión".

En el tope de una sierra
alcé mi ranchito cumba,
¡malhaya! ni pa una tumba
dejan una lonja'e tierra;
¡me han trampeao! yo que en la guerra
atoré más de un cañón,
hoy lo mesmo que un nación
voy el terruño cruzando,
pa mis adentros pensando:
"es cosa fiera ser pión".

Siempre olfateando distancias,
cuasi dende mi nacencia
fui cambiando de querencia
de una estancia pa otra estancia,
mi desgraciada ignorancia
me enfrentó a más de un patrón
que me decía: " ésta elesión
hay que dirse preparando "...
y yo quedaba pensando:
"es cosa fiera ser pión".

Pensando en la moza aquella,
causante de mis enojos,
al fin se cierran mis ojos
dando güelta en una estrella,
la anda campeando en la huella
todavía mi corazón,
mientras que yo en el galpón
bajo el poncho y tiritando,
estoy solito pensando:
"es cosa fiera ser pión".

¿Vido Usted, cómo es el tala,
pa los pechazos del viento?
dicen que pa'l sufrimiento
ansí es la carne orientala;
la comparación no es mala
y tal vez tengan razón,
sin saber que en el fogón
los mesmos que andan peonando,
de hace mucho están pensando:
"cambiarle el destino al pión".

Bien haiga cualquier campero
que jué pobre como un yuyo
andará en el pingo suyo
y ensillando con su apero,
con buen poncho sobre el cuero,
sin recelar la intención
que le trampeen la opinión
o le sonsaquen la prienda,
ni la plata ni la hacienda
lo harán más fuerte al patrón.


miércoles, 20 de junio de 2012

Despedida a Yupanqui



Montao en un zaino negro
una tarde a media rienda
lo vi cruzar como un símbolo
inmortal de permanencia.

Me obsequió de Luis Acosta
un libro como una ofrenda
que tal vez anticipaba:
"la rebelión es mi cencia".

Murió Atahualpa Yupanqui
y un poco murió la tierra.
Su guitarra quedó envuelta
en un manto de tinieblas.

Crepusculares fogones
apenitas parpadean
y el viento desangra
una oración entre las piedras.

Murió Atahualpa Yupanqui
de Indio y Gaucho una mezcla
La muerte clavó un puñal
en el corazón de América.

Cuando a los 500 años
se viste el crimen de fiesta,
su guitarra acusadora
se hunde en la noche y silencia.

Pero ¡aahh remonta los Alpes,
transpone la Cordillera,
y su silencio parece
el rugir de una tormenta.

Su voz vuelve con el sol
tajo de luz en la niebla,
en el río en la montaña
pájaro libre en la selva.

El le canto a los changuitos
con un umbral por vivienda,
su tribunal fue el camino
que oyó sus claras sentencias.

Anda su copla insumisa
que es renovadora siembra,
un tábano asuzador
en la cruz de la conciencia.

Nunca agringó su guitarra
que cantó con la voz nuestra.
El fuego que había en su caja
era sangre de sus venas.

Se hermanó con los paisanos,
hizo suyas las ofensas
que lastimara a los pobres
en cualquier lao de la tierra.

Cantor que canta a los pobres,
muerte ni olvido lo entierran;
dijo algo muy parecido
en una copla profética.

Ni la tumba ni el olvido
tragan verdades eternas
si la cárcel o el dinero
no amordazan nuestras lenguas.

Yupanqui no fue el juglar
que deleitó sobremesas
ni un pasatiempo de lujo
de la familia opulenta.

Y eso quizás nos explica
la muerte en tierra extranjera
del Payador perseguido
que no amainó la protesta.

Legiones de hombres cobrizos
desandan siglos y lenguas
hacia el hermano que sigue
rondando coplas y estrellas.

Murió Atahualpa Yupanqui
de Indio y Gaucho una mezcla,
la muerte clavó un puñal
en el corazón de América.

miércoles, 12 de enero de 2011

El desganao

(Foto: Susana Mulé)

"Para los viejos criollos de los brazos caídos como en gesto de inercia, ñandubaires mordidos por el hacha del tiempo".
...........................................................

Sobre mis tristes rastrojos
ardió en gavillas la creencia
y el humo de la experiencia
ha sangrao mis pobres ojos.
Espinas, cardos y abrojos
me hicieron repecho el llano
y aura ¡que diantre! es en vano
soñar con el tiempo mozo.
Si me he güelto fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Hoy taloneo el "lunanco"
de una ilusión ya cansina
que es como espueliar mi ruina
pa hacerla cambiar de tranco.
"Silleta", "espiao", medio manco
mi malacara "orejano"
va a morir en un pantano
como su dueño "achacoso"
y como yo, fastidioso
de tanto emparvar desgano.

En aura cualquier "sancocho"
me "tumba" como a indefenso
y pa pior si un lazo trienzo
lo revienta cualquier mocho,
di ante lo trenzaba de ocho
desviando con mi mano
el tiento suave y liviano
igual que un beso amoroso
pero hoy vivo fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Yo juí pa versiar sin fin
que me le empaqué al mejor
y baquiano pal amor
como ciego pal violín.
Enamorao del confín
de los trillos como hermano
dicen que mas que baquiano
en el basto pegajoso
pero hoy vivo fastidioso
de tanto emparvar desgano.

La guitarra en el horcón
como candil sin pabilo
sin que le preñe un estilo
el vientre del diapasón;
caído terrón a terrón
aquél rancho campechano
que alcé más allá del llano
soñando vivir dichoso
donde hoy muero fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Soñando glorias mi lanza
dormita sobre el "lomillo"
mellada como el cuchillo
donde chairé mi confianza.
Se me juyó la esperanza
como un sobeo de la mano,
pronto seré polvo vano
de un largo trillo escabroso
donde caiga fastidioso
de tanto emparvar desgano.

Rumbeando



Pialao por el sobeo de mi desgracia
y sobre el duro'e boca'e la tristeza
hecho tiras el poncho'e mi esperanza
me voy solo no más, rumbo a la ausencia...

El cristal del amor ya no retrata
los dos ojos tristones de mi dueña...
En corazón desierto nadie acampa
por no ser güen lugar pa hacer querencia!...

Del montoncito'e ranchos de mis pagos
en aquel más tumbao, casi tapera,
me puso Dios en una noche triste
entre todas sus noches, la más negra...

Y en el rancho aplastao por pampereadas,
- por pamperos de angustias y de penas -
brillaron los dos ojos de una gaucha
como dos soles de una vida nueva!

Pero dos soles que pa mi desgracia,
nubes de duda, soledad y miseria,
ahogaron el fulgor que ellos prestaban
en el rancho tumbao de mi nasencia!...

Y dende entonces la cachimba'e mi alma
mas que vacida, se ha quedao reseca...
Por eso sigo taloniando a gatas
el arizco matungo'e la existencia...

El fierro'e la traición que me desangra
que se hunde en mi dolor y me envenena
me cincha por el rumbo'e la desgracia,
que es pal que sufre, única querencia!

Mientras deshacen locas pampereadas
el rinconcito gaucho'e mi vivienda,
me voy charqueando el bruto del olvido,
y de un galope ya estaré en la ausencia!

Para una madre

(Pintura: Arancio)
A Doña Lorenza B. de Arellano
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Cuatreriando en el potrero donde invernaba sus sueños
a media rienda en el brioso potro de los desengaños,
pasó a ponchazos el tiempo con sus últimos anhelos,
y estaquió sus esperanzas en el cepo de los años.

Lleva un medio siglo largo de cansancio en sus espaldas
pesado rebozo negro tejido por el dolor,
y es un milagro de trigo pan de la mesa y el alma
Hostia mil veces bendita en el Altar del amor.

Porque por amor fue mártir ya que por amor fue madre,
y cayó crucificada en su misma abnegación,
sobre su frente agrietada quemó el sudor los laureles
y una hoguera de amargura le achicharró el corazón.

Sintió cuando fatigosa repechaba una lomada
silbarles las ñanduceras invisibles del dolor,
el carguero e' su esperanza se despeñó por los cerros
salvó en la caída sus penas, y algo perdió de su amor.

Y siguió su camino largo de escabrosa encrucijada,
un camino anochecido de olvido, de piedra y muerte
siempre en las ancas lunadas de un blanco potro de ensueño
que jué maniando el cansancio lejos del pago'e sus suerte.

Jué pa la sombra 'e sus hijos bichito'e luz siempre en el fuego
un candilcito con alas que por ellos parpadeó
se les clavó sobre el trillo como diciendo: "Este rumbo"
y jué lluvia de luceros que en sus almas madrugó.

Ya el esteral de su vida va doblando los Juncales
poco a poco sus mañanas irán mermando el calor
y en la noche de su pelo una garúa cenicienta
le va agrisando los flecos como a un poncho de dolor.

En sus noches renegridas no cuajaron las auroras
jué quemando sueño a sueño como grasa de candil
y se le ha "cribao" el alma con tanta y tantas heridas
que como flores de ceibo le están sangrando de a mil.

Aún se arrodilla en la tina comulga con el trabajo
y con el añil destiñe su ilusión crepuscular
cruzan el campo'e su mente la tropilla'e los recuerdos
y aunque el tropero es baquiano no terminan de llegar.

Sus manos, tibios aleros en el invierno del pobre
viejo y santo crucifijo, diez renglones de perdón
como dos panes muy blancos en el mantel de las almas
desmigajando ternuras si hay hambre en un corazón.

Pa' que no vuelvas


Viste mi pobre rancho, que triste, que encorvado?
se me ha quedao ansina, desde que vos no estás
mas juerte que el pampero jué el viento de tu olvido
por eso mesmo andate, no vuelvas nunca más!

Tu canto de calandria, emborrachó este alero,
quebrando los puntales que mantenían la paz
hoy están sus rincones mas tistes que mis penas
por eso mesmo andate, no vuelvas nunca más!

Andate! y si te dicen que ha surcado una lágrima
como daga filosa mi demacrada faz,
si merecen respeto las lágrimas del hombre
por ellas te lo pido, no vuelvas nunca más!

Si cruzas una noche, que el rancho ya sea tumba,
ande solo la muerte pudo imponer la paz;
te dirán los escombros que cubran mis despojos
el gaucho ya se ha muerto ¿pa qué? no vuelvas más.

Y seguirás entonces emborrachando aleros
turbando en cada rancho la dicha de la paz
pero sintiendo en tu alma hundirse como un fierro
mis últimas palabras, no vuelvas nunca más!

Si como yo, y el rancho cayeras algún día
y se trunca tu vuelo, ya por siempre jamás
al latir tus dos alas, Dios ha de darte aliento
pa que oigas que te dicen, no vuelvas nunca más!...

Desde mi rancho

(Pintura: Tito Saubidet)
Al gran escritor amigo Don Evaristo Barrios
Afectuosamente
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Sobre los charcos resecos
con "angurria" e'gurí chico
el sol va hundiendo el hocico
igual que "matungo" enteco
del pajonal en los flecos
"chaira" su acero el "mormazo"
la hacienda se mueve al paso
y el camino en su sosiego
de haberlo "untao" tanto el fuego
se ha "ramaliao" como un lazo.

Cruza en su "bichoco" el hijo
de la vecina puestera
a vender en las carreras
el fruto del amasijo
bien gauchito, bien prolijo
limpia pobreza de adorno
lo va pasmando el "bochorno"
pero se dice con calma
mama se quema hasta el alma
por nosotros en el "horno".

Más allá en la carretera
- como una visión de asombro -
su trágica bolsa al hombro
lleva el doliente linyera
va a hundir su vieja "cansera"
el vagabundo mendigo
en las "raices" de un amigo
el ombú guarecedor
que es el único señor
que a nadie niega su abrigo.

Por la giba de una sierra
muy lentamente repecha
"buchona" con la cosecha
de productos de la tierra,
una carreta que encierra
en su historial de fatigas
el oro de las espigas,
poema que sudó la frente,
y el legendario y doliente
Éxodo del viejo Artigas.

La tarde junta sus "garras"
recoje el sol su "sobeo"
han "raliao" los bordoneos
agudos de las chicharras.
Un cielo color pizarra
roza las sierras puntudas
que adustas y siempre mudas
con esbeltez majestuosa
son como hembras orgullosas
de sus turgencias desnudas.

El puñal del horizonte
degüella unas nubes "zainas"
que mal heridas se envainan
en la espesura del monte
todo el "cuicaje" en apronte
se agazapa en la maraña
pero la "cuadrilla" huraña
"tumba" el alambre de acero
y salva con los "cargueros"
hasta el olor de la "caña".

Del campo arisco en el lomo
silba su "ronda" un tropero
y el clarín de un teru-tero
parte el silencio de plomo
la noche trae el "aromo"
de la flor del "espinillo"
serrucha sombras un grillo
y el aire da la impresión
que hay cerca la quemazón
de un gran "horno" de ladrillo.

Silencio. La soledad
abre sus alas inmensas
la noche estira su trenza
en toda la inmensidad,
duerme el viento en la heredad
apenas leve rumor
que parece el estertor
de algún ave agonizante,
cruza en la trova distante
del nativo payador.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Huellas


¡Cuánta ausencia que ronda por mis noches,
y ésta pena que agrisa la distancia!...
Sólo tengo de amante compañera
la infinita ternura de sus cartas
y estos versos que fluyen con tristeza
empañando la voz en mi guitarra.

¡Cómo envidio a las aves que atraviesan
los mares, los esteros, las montañas!...
Partir en la agonía silenciosa
sentir que la ilusión pliega sus alas;
eso es la soledad, invierno adusto
que asesina las rosas en el alma.

Quién pudiera volver para quedarse
a vivir o a morir pero en la rama!,
del árbol que plantó nuestra ternura
y a nuestra propia sangre dió su sabia,
¡No hay más grande caudal sobre la tierra
que un corazón que sufre porque ama! (Daniel Reguera)
.......................................

Me voy muriendo de a poco
como un fogón en la pampa,
las penas me abrieron huellas
que nunca pude cerrarlas.

Algunas lluvias vinieron
como queriendo borrarlas,
pero la herida de adentro
quedó siempre como estaba.

Me moriré sin que sepa
que fue la dueña de mi alma,
nunca me dieron un beso
como los que ella me daba.

¡Que me perdone la vida
si canto cosas amargas!