sábado, 31 de mayo de 2014

El Peón



Yo soy un triste campero,
me crié peonando en estancias,
con mis poquitas ganancias
apenas me tapo el cuero;
la prienda que quise y quiero
en una mala ocasión,
me la apalabrió el patrón
y hasta allí impuso su mando
y yo me quedé pensando:
"es cosa fiera ser pión".

En el tope de una sierra
alcé mi ranchito cumba,
¡malhaya! ni pa una tumba
dejan una lonja'e tierra;
¡me han trampeao! yo que en la guerra
atoré más de un cañón,
hoy lo mesmo que un nación
voy el terruño cruzando,
pa mis adentros pensando:
"es cosa fiera ser pión".

Siempre olfateando distancias,
cuasi dende mi nacencia
fui cambiando de querencia
de una estancia pa otra estancia,
mi desgraciada ignorancia
me enfrentó a más de un patrón
que me decía: " ésta elesión
hay que dirse preparando "...
y yo quedaba pensando:
"es cosa fiera ser pión".

Pensando en la moza aquella,
causante de mis enojos,
al fin se cierran mis ojos
dando güelta en una estrella,
la anda campeando en la huella
todavía mi corazón,
mientras que yo en el galpón
bajo el poncho y tiritando,
estoy solito pensando:
"es cosa fiera ser pión".

¿Vido Usted, cómo es el tala,
pa los pechazos del viento?
dicen que pa'l sufrimiento
ansí es la carne orientala;
la comparación no es mala
y tal vez tengan razón,
sin saber que en el fogón
los mesmos que andan peonando,
de hace mucho están pensando:
"cambiarle el destino al pión".

Bien haiga cualquier campero
que jué pobre como un yuyo
andará en el pingo suyo
y ensillando con su apero,
con buen poncho sobre el cuero,
sin recelar la intención
que le trampeen la opinión
o le sonsaquen la prienda,
ni la plata ni la hacienda
lo harán más fuerte al patrón.