miércoles, 7 de mayo de 2014

De la lucha



No rempuje, compañero:
¡Jué pucha, ni que anduviera
con dolor en la bastera
y juyese al entrevero!
Más despacito, aparcero,
que hay piedras en el camino.
No se asuste si me empino,
que es sólo pa curiosiar;
no le voy a sonsacar
ni la china ni el destino.

¡Ah pueblero desconfiáo!
Cuando menos se afigura
que pretiendo alguna achura
de las que le han ofertáo...
Déme por elimináo
del montón de pretendientes
que se han afiláo los dientes
pa prendérsele al turrón...
Soy crioyo sin amibicón
y gáucho de los decentes.

Pa mí no habrá chocolate
ni migas del presupuesto,
porque no ando del cabresto
de ningún alto manate.
Gracias si ligo algún mate
amargo como mi suerte,
porque a mí bien se me alvierte
que es al ñudo pretender...
Al paisano, ¡ni que ver!,
se le hace pitar del juerte.

Güenazo pa las cuchiyas,
cuando la teta refala,
y el que es ternero y no bala
anda asustáo y en cucliyas.
Pa él no son las amariyas
de la burra del Estáo,
pa él es el duro recáo,
y el remingtón y la lanza,
y la bala que lo alcanza
y lo piala de volcáo...

Y todo, ¿pa qué? Pues pá'eso;
pa que un pueblero ladino
sospeche, al ver que me empino,
que quiero sacarle el güeso...
Compañero, guarde el queso.
Que, pa que usté se lo coma,
yo en el bajo y en la loma
sirvo de... cuajo a la leche...
Conque, amigo, no sospeche,
que si me empino es en broma.