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martes, 7 de abril de 2020

Más que fresco


(Foto: Celine Frers)




Al cáir al rancho de güelta
en una oración tan fría
aquerencia la alegría
tibia, que la brasa suelta;
el fogón, en su resuelta
atitú de dar calor,
ofrece’l reparador
amparo de su templanza,
y el cuerpo mejor descanza
con un mate sentador.

A un banco que suelta quejas
-sentao- las botas me saco
y los pie’ cansao atraco
a unas alpargatas viejas;
al bigote y a las cejas
los siento como mojao,
a los ojos, achinao,
y a la cara muy reseca
¡que te hace’l frío una mueca
el gesto más delicao!
 
Suerte que al lao del fogón
se hacen las horas serenas,
hasta se’ntibian las penas
y se templa el corazón.
Un charrusco sabrosón
bien empareja las cargas
y acorta las noches largas
un verso de muchos pié,
de’sos mesmos que trencé
en tiempo de horas amargas.

Al catre va la osamenta
pa’ redomoniar un sueño,
que amuestra la noche’mpeño
pa’ una helada suculenta;
más de una matra calienta
la cama de mi sosiego
y endemientras que m’entriego
dispacito al dormir mío
pienso, ¡amalaya, que frío!
…y habré de toparlo, luego…

                    (23/07/2001)


sábado, 14 de diciembre de 2019

Gaucho cielo


        (Pintura: Enrique Castro)


                                            A mi overo “El Llamador”


Deseguro en “trapalanda”
mi gaucho “rosiyo overo”
se haberá güelto matrero
pues la libertá ayí manda.
Naides te’nsiya ni te anda,
solo el viento sabe cómo,
se apila sobre tu lomo
y te sacude las porras
aprontándote a que corras
libre y señor de tu aplomo.

¡Tierra gaucha si la hay:
el cielo de los cabayos!
ande overos, zainos, bayos
retozan libres, velay!
tuitos los pelo’están áhi
en una inmensa manda.
A veces, a las chuequiadas
se acercan gauchos parejos
como a pispiarlos de lejos
pa’ evitar la desbandada.

Ojalá de que haya un cielo
tal cual, pa’l que’s güen paisano
ande se traten de hermanos
hombres gauchos de este suelo,
esos machazos agüelos
que son como libro abierto
y ande se mezcle, por cierto
aquel que joven marchó…
Ese cielo quiero yo
¡si hasta lo sueño dispierto!

“Trapalanda”, cielo puro
ande retoza el cabayo
que me yevó sin desmayo
sobre su lomo, seguro;
en mi compuesto procuro
con el ricuerdo mejor
la milonga superior,
homenaje al pingo mío,
canto crioyo al que confío
sepa yegar cumplidor.

                          (12/12/2019)

domingo, 6 de enero de 2019

Tormentón

(Pintura: Aldo Chiappe)



...por la fuerte tormenta desatada a las 2.30 de la madrugada del 30/12/18

La negra comba del cielo
jué presagio’e batifondo
y rompió un trueno en redondo
los nubarrones de un pelo,
-de un relámpago el desvelo
había anunciao la junción-,
y se soltó un chaparrón
como p’ahugar a la tierra…
¡Amalaya… la gran perra,
qué tristura y desazón!

Como a baldazos se oía
que se descargaba el agua
queriendo apagar la fragua
que había tayao tuito el día;
un juerte viento corría
como arriando la calor
y a lo lejos el fragor
de un trueno tras otro diba
anunciando de que arriba
la cosa estaba pa’ pior.

Al pronto, dispués de un rayo
que alumbró por un segundo
s’hizo un silencio projundo
y amainó, como detayo:
se alzó el viento de soslayo
y pa’ otros pagos rumbió,
el agua se serenó,
s’hizo el chaparrón garúa,
y unque liso continúa,
lo pior -pienso-, ya pasó.

Se jue’scurriendo la noche
y cuando amagaba el día
con la primer luz se vía
que’l viento tayó a derroche:
al tala l’hizo un desmoche
que amontonó contra el pozo,
que se’ncuentra pesarozo
porque le ladió el crucero
y en las chapas del chiquero
dejó enroscao un destrozo.

El arroyo es un espejo
yenito de oriya a oriya
y el agua del bañao briya
limpita, a puro reflejo.
El tormentón se jué lejo’
tras de su azote brutal,
cruel pa’l hombre o animal
cuando desata su embate,
pero aura… templando el mate
¡soy capataz de mi rial!

                               (30/12/2018)

Saludo fin de año 2018

(Pintura: Rodolfo Ramos)


El 18 es puro achaque
y el 19 se alista
que ya está pidiendo pista
sacudiendo el almanaque;
¡dejen nomás que se atraque
que lo habremos de domar!,
pero aura quiero brindar
(aunque’n verdá, poco bebo),
por Navidá y Año Nuevo
¡y que Dios venga’lumbrar!

                                 (22/12/2018)
Afectuosamente,
                              Carlos

lunes, 4 de junio de 2018

A primera sangre


Decía en las jineteadas:
"¡Voy al hombre ,voy al hombre!"
y ganó justo renombre
en ruedas de paisanadas,
quedan las frases grabadas
de aquél criollo genuino
porque fue don Secundino
Cabezas, la gaucha esencia,
diplomada de experencia
en la escuela del camino.


De un modo sencillo y llano
escarbando en la memoria,
quiero relatar la historia
que él me contó mano a mano.
-"Fue en Mataderos, hermano",
me decía con fervor,
"ahi probamos el valor
y trenzamos sin recelo
a primera sangre un duelo
con Dalmiro, el escritor".



El hombre quería probar
sus corajes, sus temores
entre trágicos fulgores
de los filos al chocar.
Quería esa historia contar
después de vivirla él mismo,
encarando el periodismo
de una manera distinta,
mezclando sangre con tinta
para darle más realismo.


Y aunque un duelo es la fiereza
que tantas tragedias labra,
entre el filo y la palabra
puede tallar la nobleza.
Cuando por suerte o destreza
decía el criollo: "lo corté
y en la frente lo marqué
hice pie, dí un paso atrás
y por las dudas, nomás
en guardia firme quedé".


Agregaba: "Esa ocasión
quedé un momento parado
ya que de un hombre cortado
nadie sabe la reacción.
Le dije: "¡Párese don!,
¡don Dalmiro párese!".
Con respeto lo traté
ya que un paisano sencillo
ni peleándose a cuchillo
trata al contrario de 'ché'.


Dalmiro Saenz ese día
ganó por siempre mi afecto,
guardó el facón con respeto
y estrechó la mano mía.
De esta forma repetía
Secundino y  al final
rescato el proceder leal
de dos hombres que pelearon
y a cuchillo cimentaron
una amistad fraternal.



Verso del payador don José Curbelo
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Revista:













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Nota de don Carlos Raúl Risso publicada en su blog "Escritor Costumbrista" el Domingo, 6 de Mayo de 2018.-

Cuando el despuntar del pasado mes de diciembre, se cumplieron 50 años -¡medio siglo!-, de un acontecimiento vinculado a la cultura criolla, que la mayoría de la gente del tradicionalismo desconoce. Ese mes del año 1966, en el ámbito del Círculo Criollo “El Rodeo”, en tiempos en que estaba en el Palomar, el escritor Dalmiro Sáenz enfrentó en duelo a cuchillo y a primera sangre, al poeta gaucho y relator de jineteadas, Julio Secundino Cabezas, “Cunino” para los más allegados.
Esto que así narrado parece algo descabellado, tenía su razón de ser.


El 29/07/1965, Editorial Atlántida lanzó al mercado su nuevo producto: “Revista Gente y la Actualidad”, la misma que 52 años después, luce vigente en los escaparates de los kioscos del país. Como lo resalta su título abarca temas de ‘actualidad’, y del espectáculo, destacándose en sus páginas a personajes de la farándula, artistas y modelos, lugares de vacaciones locales y del mundo, y varios etcéteras. Desde los inicios su éxito era palpable. Y para el público lector su nombre si limitaba (…y así sigue siendo),  a: “Gente”.
Cuarenta años acusaba en esos días Dalmiro Sáenz, quien por entonces ya había publicado una media docena de títulos, conocido el  éxito de ventas y el halago de premios importantes. Trabajaba para la revista escribiendo notas de un tenor y tema distinto al habitual.
Sáenz se caracterizaba por ser un escritor provocador, que no dudaba en meterse con la iglesia y poblar de sexo sus escritos, algo nada común y resistido por parte de la sociedad de esos años. Pero él seguía adelante y así lo hizo hasta el final de su vida, siempre por el mismo andarivel.
Era sobrino del sabio criollista Don Justo P. Sáenz (h) -si mal no he entendido-, porque era hijo de su hermana Lucrecia casada con su primo Dalmiro Sáenz, recibiendo para sí el nombre paterno.
Cincuenta y siete años cargaba Julio Cabezas, de quién ¿qué podemos decir que los amigos lectores no sepan? Por otro lado en el “primer” Tradicional, aquel que era periódico, publicamos en el número 36 un artículo con datos  biográficos al que podemos remitir a los interesados; no obstante recordamos que era un reconocido poeta criollo, que de alguna manera profesionalizó la animación de jineteadas, e hizo popular en sus relatos la expresión “¡Voy al hombre, nomás…! Natal del Chubut, se acercó a Buenos Aires hacia 1929 con motivo de cumplir con el servicio militar, y cumplido el mismo quedó como domador en el 8 de Caballería, y años más tarde ingresó al Mercado Nacional de Haciendas, donde finalmente se jubiló.
Afamado tirador de lazo, en el año ’30 integró el equipo de jineteada que participó de un concurso internacional organizado en Montevideo, Uruguay, donde se coronaron ganadores.
Publicó varios libros de pequeño formato, de los que, muchos paisanos tomaron las letras para cantar por milonga, y varias de ellas fueron llevadas al registro discográfico en la voz de reconocidos cantores sureros.
Presentados, de alguna manera, los partícipes del duelo, volvamos a ese asunto.
Con motivo de presentar una nota “rara” y de fuerte contenido, Dalmiro se propuso vivir un duelo criollo y hacer la crónica escrita de esa, su propia experiencia: de los nervios, de la emoción y adrenalina de estar frente a un adversario que en cualquier momento te puede tener en la punta de su cuchillo, o de lo que se puede sentir si el que primero corta es uno.
No testifica como llegó a “Cunino” ni por qué lo eligió, porque en realidad no ha trascendido que éste tuviera fama de cuchillero; nunca nada al respecto se dijo de él.
Pero lo cierto es que lo visitó, dice, en su domicilio de calle Miguel Quintana, de Villa Insuperable, a pocos metros de la Gral. Paz, donde concertaron el “enfrentamiento a primera sangre”, a desarrollarse en el Círculo Criollo “El Rodeo”. Cuenta Sáenz: “…iba a la casa de un hombre llamado Julio Cabezas, un domador de prestigio, un verdadero artista del lazo, un hombre que manejaba el cuchillo con la misma naturalidad con que yo manejo la birome sobre este papel en donde estoy escribiendo. Iba a pedirle que sostuviera conmigo  un duelo criollo a primera sangre.”
Al día siguiente, a media mañana se encontraron en el lugar acordado, sumándose a los duelistas dos reporteros gráficos y un jurado, al que Dalmiro cita como “el hijo de Cabezas”, aunque el tal mozo -al que siempre presentaba como su hijo-, era un sobrino (Víctor, si mal no recuerdo), hijo de un hermano suyo del que tiempo después que naciera ese hijo nunca más se supo de él, por lo que Julio -que sí tenía una hija mujer-, lo crió como hijo propio.
Dalmiro se descalzó y arremangó un tanto el pantalón vaquero, mientras que su diestra sostenía un cuchillo con defensa en “S”, al que describió como un “facón caronero que yo hace años tuve que acortar porque se me había quebrado la punta”, pero que viendo las fotos uno duda de tal descripción.

Por su parte, Cabezas, empuñaba un facón cabo de plata, sin defensa, que a juzgar por el testimonio gráfico, bien pudo ser una daga (hoja de dos filos); vestía bombacha sujetada por la faja, sin tirador, y lucía sobre el cuello de la camisa de puños abrochados, un pañuelo tendido, coronando su testa un clásico chambergo chico, de ala requintada, mientras que un ponchito liviano de guarda pampa, a manera de escudo le cubría el brazo izquierdo.
Aproximadamente 45 minutos duró la tenida, la que como estaba acordado finalizó cuando asomó la sangre. En un recuadro y en tercera persona, se lee al final de la nota: “…Julio Cabezas es un esgrimista que pone el cerebro en la punta de su arma. Coloca cada golpe y mantiene su defensa de manera tal que pareciera que cuenta con horas para pensar cada movimiento. En realidad todo es cuestión de fracciones de segundos. Dalmiro Sáenz, por su parte, es más intuitivo y actúa mucho en base a reflejos. El duelo -silencioso e intenso como un miedo-, terminó poco después de que el cuchillo de Cabezas rozara el brazo de Sáenz y punteara su frente. Lo de “primera sangre” se había cumplido. El día seguía gris y frío. Se miraron y se dieron la mano. Palabra de hombre.”

Con una foto en color y a toda página, y ocho de distintos tamaños en blanco y negro, la edición N° 73 de Revista Gente del 15/12/1966, se engalanó con una nota distinta, corajuda y curiosa, reviviendo aquellos trágicos duelo en una pulpería, una tabeada, una cuadrera, una riña de gallos… donde “no se jugaba a primera sangre” sino que se jugaba la vida.
Los otros duelos, aquellos para lavar el honor o limpiar ofensas también existieron entre nosotros, pero nunca entre gauchos, sí entre políticos, militares y periodistas. A propósito, en 1878 fue publicado el Primer Código Argentino sobre duelos, intentando fijar normas y reglas para librar los mismos.
En el que aquí evocamos, Dalmiro Sáenz buscó revivir la demostración de coraje de los tiempos gauchos, y enfrente lo tuvo a Julio Cabezas. Claro que ya ha transcurrido medio siglo de aquella remembranza, y ninguno de los dos vive hoy para agregar detalles…
La Plata, 22 de Agosto de 2017

(Publicado en la página Web de El Tradicional, con fecha 22/08/2017)

jueves, 31 de mayo de 2018

Templando alto


¡Ah, mi amigo! Si señor
¿cómo no le viá contar?
¡si cuando empiezo a cantar
me tiemplo como el mejor!
Verdá qu’he sido andador
y que andador sigo siendo,
soy de los que aprienden viendo
y oservando los detayes
que’n cayejón, güeya o cayes
la esistencia jué’scribiendo.

Me ha dao el andar la vida
alegría, sinsabores,
desdichas, también honores,
algo grato, alguna herida;
en esa esperencia anida
el saber que me apuntala;
ave que’stiende sus alas
remonta el güelo sin prisa
y cada crioyo priecisa
curtirse, pa’mostrar galas.

Siempre me gustó ensiyar
en cuestiones de paseo
un pingo que’n su escarceo
se supiera soliviar;
en cambio pa’ trabajar
busqué’l de aspeto dormido
pero que se hace estampido
cuando en la rienda se siente.
(Ese sosiego prudente
le deja un resto escondido).

En el cayar con prudencia
no se’sconde cobardía,
es cobarde’l que a porfía
se vuelca pa’ la osecuencia;
el que atúa con decencia
y habla sin gritar, con tino,
defendiendo lo genuino
con firme convencimiento,
¡ese es valiente sin cuento
y en ese rumbo me inclino!

Ser valiente es proceder
dispuesto pa’l tranco atrás
si se dijo algo de más
o se’quivocó al hacer;
agayas hay que tener
si hay que defender a fondo
la cuestión que cala hondo
y enráiza en el sentimiento,
a esas cosas las enfrento:
si hay que responder, ¡respondo!

Ya ve: templando me animo
a cantar con fundamento.
(No siempre’l canto del viento
es el mejor ni el que’stimo);
al fogón a que me arrimo
vuelco mi gaucha esperencia,
y unque humilde de presencia
del diablo, el refrán le dejo:
de que sabe más por viejo
que toda su mala cencia.

Y aura me yama el cencerro
que hace sonar la madrina
de las costumbres genuinas
por un rumbo que no erro;
es que a la güeya me aferro
que trazaron mis mayores
con sus saberes mejores
por los que hoy canto y opino,
con este acento argentino
que tiene patrios colores.


 (17/11/2000)

jueves, 1 de febrero de 2018

Cruces

(Pintura: Tito Saubidet)



Quizá, que’n esta altura en que los años pesan,
uno quisiera dirse sin mirar hacia’tras;
quizá, que’n esta’ltura en que los años suman
uno mira el futuro, uno mira adelante
…y no ve nada más…

Y ha de ser, mismamente, la razón apuntada
que al no ver adelante ni una estreya briyar,
pasa en un ridepente tuito el tiempo vivido,
tiembla el garrón del susto, se hace’l pecho tapera
…y uno güelve a cayar…

Pero… ¿podrá, Dios santo, ser cierta tal ventura…?
¿No se abrirá otro rumbo? ¿Será éste’l final?
Si es que tuito lo puedes con amor infinito,
un rato más cuartiame…no me dejés ansina…
dame un guiño cabal…

hay cruces que se cargan sin ser un “nazareno”
y unque no lo veamos sobre del lomo están,
entorpeciendo el tranco, demorando la marcha,
estibando el cansancio, emparvando miserias
…agriándonos el pan…

Y si a veces los años no son muchos ni tantos
por la cruz -y otras yerbas-, pueden mucho pesar,
y ñublando las vistas y secando la boca
nos borra el horizonte, el mañana nos niega
…y se dentra a dudar…

¿Puede’l hombre en desgracia resabiarse, y matrero
arremeter al mundo pa’ vengar ese mal…?
…como poder se puede… pero… ¿no habrá otro
                                                                      (rumbo,
alguna rastriyada, una senda, una güeya
que haga dulce la sal…?

¡Válgamé los mayores que la vida me ha tráido!
y ese’jemplo curtido del ejuerzo tenaz;
¡válgame los valores que del gaucho he seguido!
pa’ yegar a esta’ltura que la vida me pesa
…no aguantando ya más…
                                                           

(5/01/1996)

domingo, 31 de diciembre de 2017

Felices Fiestas pa'tuitos!


(Dibujo: Martín Malharro)



Ya se acaba el 17
y cabizbajo se’ntrega
porque otro que fresco yega
que ha de ser mejor, promete;
ya tengo ensiyao el flete
-pues sentao en él, me’levo-
y como en lo crioyo abrevo
me ayego hasta su heredá
con un: ¡Feliz Navidá!,
y otro: ¡Feliz Año Nuevo!

viernes, 15 de septiembre de 2017

Qué pingazo!


(Dibujo: Rodolfo Ramos)



Babiando y echando espuma
ganó la oriya un guampudo
atropellando entrañudo
liviano como una pluma;
se hace’l tierral una bruma
que algo le’scuende las patas
pues apuesta en la bravata
perderse en la inmensidá
…que’l afán de libertá
su estampa crioya delata.

Pero rispondiendo al grito
de: “¡atajen atajadores!”
salió a mostrar sus valores
un paisano, en un “morito”,
ágil, dócil y bonito
que bien pisao y baquiano
en un tris lo tuvo a mano
golviéndolo sobre’l paso
…y alguien mentó: “¡Qué pingazo!
es el moro rabicano!”.

El paisano es uno más
de los tantos que campean
a la hacienda que lidean
bagualona y montaraz;
su “rabicano” es capaz
de’ncararlo hasta Mandinga
y es justo que se distinga
que un crioyo le dio el amanse
¡porque nunca en este trance
tayarán, costumbres gringas!

(9/04/1996)


jueves, 13 de julio de 2017

Como la taba



 Por los momentos difíciles que me tocan vivir


Por confiao en mi destino
pisé’l güeso de la taba
pensando de que me arriaba
unos riales pa’l camino;
la’lcé, y el peso, con tino
midió la mano derecha,
atento oservé la brecha
hasta la raya de’nfrente
y por invisible puente
la eché a’ndar… pa’ mi cosecha…

Como en el aire colgada
jue dibujando sus güelta’
hasta que’n forma resuelta
puntió el hacha en la bajada,
yo la imaginé clavada
como enraizándose al suelo
pero… pa’ mi desconsuelo
cuando ya cobraba alas
rodó… y la cara “mala”
quedó mirando pa’l cielo.

Y uno a veces, a la vida
como si nada la encara,
y de nada se repara
y a todo le dá cavida;
y anque la vida convida
nada la vida regala:
ridepente uno refala
dá un tumbo, otro tumbo y rueda…
y como la taba queda
mostrando al cielo, la “mala”.

(12/09/1997)

(Poema grabado por Jorge Vega, el "decidor de Azul")



viernes, 19 de mayo de 2017

La noticia


(Pintura: Emaus Miciu Nicolaevici)

Con el "zaino" ensiyao y el "moro" listo
(adicionao pa’l caso, de carguero),
me avanzó la mañana, que no sabe
asujetar el sol su andar tropero.

M’entretuvo de más el mayordomo
queriendo convencerme que me quede.
Pero… ¿diánde va dar flores el tala…?
Lo que’stá decidido es lo que puede.

Hay que mirar el sol pa’ ver la vida…
hay que buscar la luz pa’ ver la sombra…
y en mi ansia de rumbiar legua tras legua
el campo se me antoja verde alfombra.

Nos tráin las primaveras un renuevo
que’s ganas de vivir, d’ir adelante,
y tráin los chasques las noticias nuevas
que al conocerlas… cambian lo de’nantes.

Y si hay un dispertar hasta en los yuyos
¿por qué no dispertar como de un sueño?
Puede por caso equivocarse’l hombre
que pone pa’ vivir, ganas y empeño.

Doce años han pasao dende aquel día
que gané leguas pa’ sumar distancia
rispetando el color de mi caudiyo
que no era el de mi padre y de su estancia.

Celeste’l hombre -rispetao por eso-
y pa’ disgracia colorao yo salgo,
sin andar con cintiyos en el pecho
el pensamiento firme y en él valgo.

Y queriendo volverme pa’ su rumbo
me sentenció muy fiero en un enojo,
y yo, que a mozo a gatas despuntaba
mordiendo el freno gambetié’l despojo.

Me decidí nomás, sin muchas güeltas
como quien al malón le’scuende’l bulto
y en el silencio de una noche fría
m’hice perdiz, entre las sombra’oculto.

Manotié la tropiya más a mano
que’ra la del servicio de las casa’
y encaré pa’l Azul de “los catrieles”,
por donde Don Prudencio sentó plaza.

Solo un dolor me rajuñaba el pecho
y es que mi madre no supiera nada,
que no podía entonces avisarle.
Y era mejor, no sepa mi jugada.

Cuanti quedó la estancia a muchas leguas
dentré tranquilo a’montonar distancia
firme’n el rumbo que me había propuesto
asujetando, cada tanto, mi ansia.

La cuestión que yegué y hayé conchabo
y hasta’nduve, dispués, en las refriegas,
y en el dir y venir de mi esistencia
deshiló el tiempo lunas andariegas.

Y si bien me curtí por demás bruto,
me dejó mal parao… dudando… incierto…
la noticia que trajera el chasque
diciendo que mi padre… se había muerto…

Lo mandaba mi madre… ¡pobre vieja!,
que también siempre supo -me contaba-
por ande andaba yo, pues me rastriaron
con gente de’yos que hasta’cá dentraba.

Es por eso que’stá cargao el "moro"
y que p’adentro salgo, ya es seguro.
Algo me obliga pa’ que güelva’l pago…
se me ñubla el pasao… y ver procuro.

¿Con qué me’ncontraré cuando regrese?
¿Qué será esa cuestión de aura ser “dueño”?
…si apostando a vivir en lo que creo
me jugué aqueya güelta hasta el empeño!

No tira la querencia… pero es cierto
que’l abrazarla la distancia acorta.
M’he dispertao como de un sueño largo,
güelvo por eya; lo demás…? no importa.

(18/04/1996)

martes, 21 de febrero de 2017

GUARDA!




Me viene mal la baraja,
la cuestión se pone fea
pero me abrazo a la idea
de’nfrentarla a rompe y raja;
no hay chúcaro que a rodaja
no se doblegue al dolor,
y a mi me suebra valor
pa’ dirle firme al encuentro
¡que tengo un temple de adentro
como pa’ pechar lo pior!

Se dice que todo pasa
hasta el temporal más feo,
pero hace rato que veo
que un cielo negro me abraza;
la realidá se disfraza
-uno puede colegir-
pero se alcanza’lvertir
como dándole’n el clavo
¡que habrá de ser tiempo bravo
el que nos toque vivir!

Se confunde libertá
con el total entreguismo,
y se abre como un abismo:
riqueza o necesidá.
Total naturalidá
demuestra el que mucho roba,
pero solo se joroba
el que “rajuñó” un centavo
¡porque la justicia, al “pavo”,
de cien maneras lo adoba!

Por girar como la rueda
seguirá el mundo rodando,
más pobre, el pobre, galguiando
y el rico, más rico queda;
el que gobierna se’nrieda
con el hilo ‘el carretel
pues se sirve del pastel
una tajada sabrosa
¡y aquel que piense otra cosa
que salga en defensa d’él!

Yo me siento ensemismao,
sorprendido y con asombro…
¡y pensar que puse’l hombro
pa’ quedarme deslomao!
Si al matungo trajinao
lo aguaita un final de tacho,
anque ya no soy muchacho
capaz que me’ncrespo fiero,
¡que pa’rriarme al matadero
hará falta más de un macho!

No afloja la sabandija
encarnizada es sin yel,
pa’ella, la sangre’s miel
y la chupa a dos verija’;
el que al pueblo tanto esija
que tiemple la consecuencia,
no lo ciegue la osecuencia
de un rodeo de adulones
¿qué pasará si los piones
se olvidan de la obediencia…?

Cuando afina, el que’s cantor,
no grita pa’ dar su canto,
porque’l fundamento es tanto
que hasta lo escucha el señor.
Y si es murmuyo el clamor
del pueblo que ya no aguanta
¡guarda!, que tanta garganta
hambriada, seca, sedienta,
puede ser como tormenta
que la negrura agiganta.

Y he de seguir yo también
jinete sobre un beyaco
que’l cuerpo al charque no saco
si necesito un sostén.
Y dejo aclarao muy bien
quedando el verso’e testigo,
si jinetiarlo consigo
y al ejuerzo no me dueblo
¡sepan pues, de que “juan pueblo”
puede ser cruel, pa’l castigo!


       (17/12/1997)

(Pintura: Elodoro Marenco)

lunes, 27 de abril de 2015

Galera de Mauro Gómez




Desde El Carmen de Las Flores
y por Tapalqué cruzando,
va la galera rodando
del “mayoral” Mauro Gómez.
Como en viajes anteriores
rumbo a San Carlo’e Bolivar,
lugar al que siempre arriba
tras recorrer treinta leguas,
dando en la posta la tregua ,
de que’l camino los priva.

Al trote largo y parejo
de los fieles “colorao”,
al paisaje desolao
lo cruza en cayao cortejo;
el camino desparejo
hace que bailen las ruedas,
mientras en el aire queda
de irregular estatura
la turbulenta figura
que forma la polvareda.

El arroyo de Las Flores
y la Cañada “El Recao”,
son dos pasos delicao
por no decir de los piores;
ayí muestran sus valores
“los colorao” marca’e Prida,
entre las aguas dormidas
de’sos lechos pegajosos,
afirmándose afanosos
por continuar la partida.

Luego trota la galera
cuando en silencio se acuna,
sobre un médano la luna
de la noche compañera.
Y ya cerca los espera
de la posta, el tibio amparo,
y ni bien la divisaron
se dejó oír la corneta,
avisando que a la meta
junto a la noche yegaron.

Ya en la posta, respiraron
al dejar el balancín,
los cabayos, que’l trajín
sin aflojar soportaron.
Los pasajero’estiraron
las piernas, medio’cansao;
en el campo desolao
los cimarrones auyaban,
y en el fogón ya chirriaba
la grasita del asao.

                                (24/05/1972)

jueves, 1 de enero de 2015

Felices fiestas pa'tuitos!!


(Pintura: Eledoro Marenco)

El almanaque se apronta
Con nuevitos “doce meses”,
Por eso, como otras veces
El año en curso se atonta.
Vivir la vida se afronta
Y es la esperencia renuevo
Por la que a decir me atrevo
Confiao en la humanidá:
¡Valga Feliz Navidá
 Y sea un gauchito Año Nuevo!

lunes, 22 de diciembre de 2014

En familia

(Pintura: Eleodoro Marenco)

Con la familia riunido
con la crioyaza cocina,
viendo que'l fin se avecina
del día qu'hemos vivido,
endispués de haber cumplido
trabajos y obligaciones
comparto unos cimarrones
con María, mi patrona,
mujer guapa y camperona
que me ha dao "dos ilusiones".

Es el Martincho el mayor
y en verdá muy hombrecito
-si su media lengua almito
ya quiere ser domador-;
la Anahí, que's la menor,
anque apenitas camina,
con su mirada ilumina
la modestia de mi puesto,
¡y en yunta ponen el resto
entre risa y tremolina!

Aura está tuito juicioso
no hay buya, ni hay alboroto,
¡si hasta se ha echao "El Poroto"
que's un perro fastidioso!
Un momento de reposo
por la cocina se vive
ansí tal cual lo describe
mi espresión más acrioyada
¡que una familia entablada
difícil que desestribe!

Mientras entibia el brasero
el agua que'stá en la pava,
tomando un mate pensaba
en mi vida de campero:
¿... si hay que zarandiar el cuero?
¡Que a naides le quede duda!
Pero en verdá, cuanto ayuda
saber que uno tiene atrás
una familia capaz
si la vida es peliaguda.

(30/05/1986)

(Imagen tomada de "El Gaucho Floro Corrales", de J.M.Monty Luro. Ed. Kraft, 10/1949 - página 199).

jueves, 18 de diciembre de 2014

Engañador

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Ensiyó y salió confiao
porque'l redomón, barajo!,
era mansito de abajo
como el tungo'e los mandao.
No era el hombre pa'l recao
de los más juertes, tal vez,
de áhi que aqueya insensatez
hoy la ricuerda entuavía
¡porque'l susto de'se día
le sirve hasta la vejez!

Ricién se había conchabao
aqueya mesma mañana
en que'l domador Maidana
l'entregó el chuzo indicao;
y si bien, él, de bocao
lo enriendaba'l animal,
tenía boca sin igual
y anque no mordiera freno
podía dar rienda, sereno,
del cabresto del bozal.

Pero era muy quisquiyoso
y endimás asustadizo,
de arrastrarse sin aviso
a un beyaquiar asqueroso.
Y aqueya mañana, el mozo,
que había salido confiao,
ni manotiar el recao
pudo, cuando hizo un requiebre,
al levantarse una liebre
justo al paso del "taimao".

¡Cielo santo, qué sorpresa
la de aquél fiero arrastrón!,
pa'más le calzó un talón
con poca delicadeza.
Sin sombrero y en cabeza
charquió el cojiniyo atrás,
pero era tarde pa'más
-ya había perdido un estribo-,
y sobre'l suelo nativo
lo ricostó el "cachafaz".

Y tras el susto vivido
por lso piones que ayí andaban,
al pronto lo levantaban
viendo que no estaba herido.
Un consuelo pa'l caído
trujo alguno del montón,
pero un chusco retozón
dijo -y hoy sé que'ra cierto-:
"que'l susto de aquél entuerto
se lo yevaba'l cajón!".

(17/05/1988)

(Imagen tomada de "Décimas Gauchas", de Cupertino del Campo. Ed.Zamora, 11/1958- página 113).

No hay que decir

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

A naides escapa en la vida
alguna "de a pie" sufrir,
por eso no hay que decir:
"esa'gua no es mi bebida".
Y si no vea la tenida
entre dos crioyos ¡güenazos!
como Don Jacinto Pasos
y Don Laurino Correa,
topao'en cruda pelea
tirando y sacando hachazos.

La cosa es que por los dichos
de terceros que no faltan,
amosaco'los crioyos saltan
p'aclarar el entredicho.
No hay hombrada ni es capricho
cuando está al medio el honor
y entonces brota un valor
que hasta el hombre desconoce
¡que no se inventa la pose
ante un fierro dentrador!

En los ojos de Jacinto
hay una fijeza muda
que's atitú corajuda
bajo el sombrero requinto.
Y es puma de fiero istinto
don Lauriano agazapao,
pues frente a frente han quedao
el pie derecho adelante
carculando en el semblante
del otro, lo que ha pensao.

Don Jacinto el poncho ha echao
al brazo pa'usar de'scudo,
y por la lonja hecha un ñudo
Laurino, el rebenque ha alzao.
Y dos facones templao'
que dormían en la cintura,
de las vainas, la negrura
dejan, como rejucilo
probando en el aire'l filo
que sustenta una pastura.

¡Santo cielos! Quién diría
que dos mansos pa'un emparde
se toparían sin alarde
con coraje y valentía!
Es que'l istinto porfía
y cuando el peligro acecha,
la sangre, al miedo repecha,
buscando salvar la vida
que'n la más brava tenida
sin pensar ¡el resto s'echa!.

A las puntas del pañuelo
-dando a las vistas, cuidao-
los dos volcaron a un lao
poniendo en ese recelo,
(...no sea de que'n el regüelo
por áhi, castiguen un ojo...).
Y amostrando un serio enojo
-que de momento se hace hondo-
los dos giran en redondo
buscándose el lao más flojo.

Los dos se plantan distintos:
erguido, cuasi derecho,
con el brazo izquierdo al pecho,
ansí se afirma Jacinto;
y tal cual como lo pinto
de cuerpo más bien quebrao,
si se quiere, agazapao,
cubriendo cualquier camino,
ansí se planta Laurino,
y a cual ¡mejor afirmao!

Y pa'que seguir contando
detayes de'se entrevero,
que no es honor pa'un campero
hacerse mentao, peliando.
Por eso, de vez en cuando,
cavilar es la medida,
que a naide escapa en la vida
alguan "de a pie" sufrir,
de áhi que no es güeno decir:
"¡esa'gua no es mi bebida!".

(10/05/1988)

Imagen tomada de "Decimas Gauchas" de Cupertino del Campo. Ed. Zamora, 11/1958- página 17...

El Cacique

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

En cuantito al campo salgo
a recorrer el potrero
ya lo tengo de ladero
a "El Cacique", un perro galgo.
Y parte de lo que valgo
pa'l patrón, como puestero,
se lo debo a este aparecero
que's pa'mí, como un mensual,
que sin sueldo y sin jornal
trajina d'enero a enero.

Él no se anda a los toridos
haciendo espantar l'hacienda
que sabe muy bien dar rienda
asigún sean los chiflidos;
y en los largos recorridos
pa'ver alambrao y aguada
si se alza una liebre'chada,
¡san se acabó, lo tranquilo!
porque's como rejucilo
pa'tenerla acorralada.

Y en esos inviernos fieros
vientosos y yovedores
cuando escasean los calores
y hasta se'scuenden los teros,
cuando en algunos potreros
el agua se'nseñorea
y al recorrer, se hace idea
de golver al poco rato,
risulta que's como pato
el perro pa'l agua, vea.

Y en la noche - a los ronquidos
cuando descabezo un sueño-
es guardián que pone empeño
teniendo alerta un gruñido.
Él es cumpa decedido
por más bravo que sea el pique,
no le conozco un achique
y sí lo sufrido que's
¡porque no tiene revés
mi perro amigo, "El Cacique"!

(11/03//1988)

(Imagen tomada de "Décimas Gauchas", de Cupertino del Campo. Ed. Zamora 11/1958 - página 151)

Otra cosa es con guitarra

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

"Con guitarra es otra cosa"
decía el "Pardo" Juan Perales
mientras cantaba sus males
en forma muy minuciosa:
que su infancia jue penosa
criao guacho como una garra,
que a un chico cualquier'agarra
pa'esplotarlo en el trabajo
y él sabe, por ser de abajo
que "¡Otra cosa es con guitarra!".

El hombre se créiba bardo
y algo payador también
... sin alcanzar ese tren
porque su tranco era tardo.
Y al soltar su canto el "Pardo"
un rezongo suelt'amarra
ande los pesares narra
qu'el ha sufrido en la vida,
pa'remarcar enseguida:
"¡Otra cosa es con guitarra!".

Y ansí, cuando Juan Perales
en el boliche algo canta,
a la concurrencia espanta
con sus consabidos males;
es que amargura a raudales
reclama el hombre, ¡y no es farra!
pues de tristura se'mbarra
y viejón y sin un cobre
canta, sabiéndose pobre:
"¡Otra cosa es con guitarra!".

(09/03/1988)

(Imagen tomada de "Décimas Gauchas", de Cupertino del Campo. Ed. Zamora, 11/1958 -página 89)

Por precaución

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Moviendo l'hacienda mansa
pa'cambiarla de rodeo
ya que un mejor pastoreo
acrecienta la esperanza,
la punta'e vacas avanza
al tranquito, sin apuro,
porque siempre's más seguro
tardar algún rato más
que andar a lo cachafaz
por arriar ¡póngale y duro!

Entre'l chaquiar de un colazo,
ruido'e pezuñas, mugidos...
se oye algún ¡tropa!, chiflidos
y hasta el sonar de un lazaso.
Anda un paisano crioyazo
que oserva -por precaución-
atento en la dirección
en que'l sol, cansao se tira,
y pa'l mesmo lugar mira
el pingo, con atención.

Es que'l hombre ha divisao
algún movimiento estraño
y hay que'vitar cualquier daño
pa'cumplir bien el mandao.
Un chimango que ha volao
y el moverse se una mata,
un alerta le desata
a su istinto de campero,
y ya está el ojo certero
pa'saber de que se trata.

Ensiya un pingo especial
bien calzao de pata y mano
muy avispao y liviano
si hay que esigirlo, un casual.
Cumple'l hombre'n lo formal
lo arreglao con el patrón,
por eso pone atención
pa'sacar bien el encargo
y ansí es que'stá de ojo largo
mirando... ¡por precaución!

(28/04/1986)

(Imagen tomada de "El Padentrano", de Aarón Esevich. Ed. Peuser, 07/1958. página 129)