lunes, 2 de julio de 2012

Al hornero


Tirar un nido de hornero,
es romper el sacrificio
de'se construtor de oficio
que's solo un humilde obrero.
Elije el lugar, primero;
a su tiempo el barro escoje...
En el pico lo recoje,
luego lo yeva volando,
y paciente va moldiando
un ranchito que lo aloje.

Su canto no es melodioso.
No tiene un trinar pulido.
Ni tampoco su vestido
es de un plumaje briyoso.
Pero canta de alborozo
cuando nace la mañana,
o cuando la tarde ufana
se pierde en el horizonte,
la saluda dende el monte
con manera campechana.

Cuando su instinto ha'lvertido
que hay algún peligro cerca,
su canto, es clarín de alerta
avisando el sucedido.
Mostrándose precavido
bien visible se mantiene,
hinchando el pecho sostiene
(mezcla de canto y coraje),
aletiando entre el ramaje
ande el peligro previene.

Si cerca del rancho anida
de algún tranquilo paisano,
ya andará dende temprano
haciendo su recorrida;
le dará la bienvenida
al sol que baña el cardal:
luego se irá pa'l corral
entre saltito y volido...
Por tuito te han distinguido
¡el pájaro nacional!

(20/4/1972)

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