lunes, 23 de julio de 2012

Atardecer


Sueltan al aire los cardos
su lluvia de panaderos
y las torcazas, buchonas,
van buscando el monte viejo.

La tarde se estira a lonja
en la carrera del tiempo
y hace puesta con el sol
en un rojizo entrevero.

Se viene tendiendo un poncho
que la noche tira al vuelo
pa' poder tapar la luz
y echarle un pial de silencio.

Los balidos se resbalan
sobre el lustre de los cerros
y de rebote a los pastos
le pasan a contrapelo.

Está cerrando la noche
como un lazo flojo y negro
entre un concierto de ruidos
retobados de misterio.

En la tristeza del campo
cambiante pucho nochero
de los bichitos de luz
entra a velar el silencio.

Cuando agoniza una tarde
hay un día que está muerto,
y lo estaquean las sombras
pa' que lo seque el lucero.

En la quietud del ocaso
abismó el sol su destello.
Y se duerme, susurrando,
el atardecer campero!

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