lunes, 18 de abril de 2016

Reflexión (Valseao)



Voltearon el nido de los horneritos
que estaba en el árbol que da al terraplén,
las manos traviesas de dos gurisitos
que ignoran el daño que han echo recién.

Porque esa vivienda de barro amasado
fue el triunfo de un sueño que comparten dos,
que quieren amarse, vivir incubando
sus tiernos pichones  a la luz de Dios.

Por el sacrilegio de dos inocentes
que lo consumaron solo por jugar,
yo reflexionaba dolido y clemente,
ante el cuadro triste que me hizo pensar.

En aquellos padres que un día se unieron
y alzaron un rancho por amor también
y luego los hijos al mundo trajeron,
para protegerlos en el mal y el bien.

Sin embargo vino la mano traidora
de los que seducen a la juventud,
la droga y el vicio que se los devora
forman el calvario de su esclavitud.

Y quedan los padres implorando a gritos
piedad por los hijos que pierden también,
como esa tristeza de dos horneritos
sin nido en el árbol que da al terraplén.