martes, 19 de abril de 2016

Julián, 'el maula'



-"Miente, patrón y disculpe,
¿Quién le ha dicho que soy maula?
¿Qué motivos tiene Usted,
pa'tratarme así tan mal?
Aura soy yo quien le digo,
mire qué es lo que habla,
no quisiera que en su pecho
haga estragos mi puñal...

Ansí nomás como suena,
como lo siente, patrón,
cual debe de hablar un hombre
de adelante y no de atrás,
Usted ha dicho que soy maula
y miente como un ladrón
esas cosas entre hombres
no se perdonan jamás.

Si yo estoy en esta estancia
para domar sus baguales,
hombres y tigres también
sería capaz de domar,
y si a veces no he peleado
como esos gauchos brutales
ya está muy cerquita el día
que hasta Usted podrá probar.

Ya hace tres o cuatro años
que soy aquí el domador,
¡que para eso me paga
y no es para verme pelear!
Y además no me conviene,
tengo en el pago un amor
que es su hija... pa'que lo sepa
con la que me vi'a casar.

Sé que será una vergüenza
que se case con un hombre
tan maula como lo ha dicho
su mesma lengua, patrón,
pero en fin, tenga paciencia,
he jurao darle mi nombre:
dé cuenta a la policía
o defiéndala a facón".

Es bueno decir, señores,
que el patrón quedó chiquito
viendo la forma tremenda
en que el paisano se encrespó
pero la noche serena
tendió su manto infinito,
y un duelo casi seguro
entre las sombras quedó.

Sucedió que en "La Fontana"
que era el nombre de la estancia
había el domingo siguiente
yerra y doma de mi flor,
fiesta que cada tres años
se hacía con perseverancia,
con veinte libras de premio
al gaucho más domador.

Cayeron como costumbre,
domadores de otros pagos,
y con sus trajes pintorescos
y sus prendas de domar,
hombres de mucho coraje
que después de algunos tragos
hacían cosas increíbles
por el gusto de agradar.

Por fin le tocó a Julián,
el domador más temido,
era un muchacho grandote,
elegante y seductor,
apenas lo divisaron
cuando ya fue conmovido
con una ovación de aplauso
que estalló a su alrededor.

Agradeció como pudo,
inclinándose un poquito
y con paso agigantado
pa'l corral enderezó;
-"Ya tenés un tigre pronto!",
le gritaba un amiguito,
 -"Dejálo nomás, hermano,
después de Dios...estoy yo!"

Lo miró breves instantes
y lo palmeó un momento,
dijo: "Qué lindo y qué grande!
de éstos me gustan a mí",
cuando una voz femenina
lo arrulló con sentimiento,
-"Hoy más que nunca, Julián,
debes ganarlo por mí".

-"Si por vos ya lo he echo todo
y hasta he pasao por cobarde,
por no causarte un disgusto,
por no descubrir mi amor,
¡pero no lo aguanto más!,
lo vas a ver esta tarde
tu padre va a conocer
a Julián el domador".

- "¿Qué vas a hacer mi Julián?",
-"No se, mi Juana, no sé,
te aseguro que esta tarde
vas a tener que llorar,
porque en cuantito regrese
a todos desafiaré,
a ver si encuentro algún hombre
que sea capaz de pelear".

Se hizo vendar bien los ojos
con dos pañuelos de seda,
puso una flor en la boca
que más bien se la mordió;
y después de haber montado
-"¡Larguen!", le gritó a la rueda
y el bagual echo un ovillo
a los saltos se alejó.

Un cual bruto su cabeza
como vencido en el duelo,
como si ya no pudiera
con aquella carga cruel,
y de repente surgía
como un fantasma del suelo
y Julián permanecía
como un centauro sobre él.

Era fantástico verle
la tierra que levantaba,
el griterío de la gente
viendo la lucha mortal
de repente parecía
no corría, que volaba
y era una misma pieza
el hombre y el animal.

Los domadores más viejos
quedaron como asombrados,
al ver lo que estaban viendo
que no lo podían creer,
-"Es mandinga!, pues
con los ojos vendados,
no hay cristiano que resista
sin cansarse ni caer!".

-"Ha de tener brujería",
dijo un caudillo matón,
porque sinó, no es posible
que no lo pueda voltear,
¡lástima que sea tan maula!
pues sigún dijo el patrón
ya lo ha insultado tres veces
y no ha querido pelear".

En ese mismo momento
llegaba Julián triunfante,
pero sin darle importancia
por lo que le dicho ver,
mas al destapar sus ojos
miró al patrón desafiante
que dijo: "Creo que
el maula ha cumplido su deber".

"Aura si le resta duda
traiga un hombre y un facón
y verá que le compruebo
que yo también se pelear,
si le parece, Usted mismo,
porqué no prueba patrón,
así le cierro esa boca
que no ha querido cerrar".

Hicieron duelo enseguida,
las mujeres y los niños,
en defensa del patrón...
-"Yo soy quien lo va a pelear!"
dijo entonces el matón
pero antes deme la mano
así le doy más coraje
pa'que no haga un papelón.

La fama de aquél caudillo
había trascendido lejos,
dicen que era sanguinario,
terriblemente feroz,
con esos antecedentes
decían mozos y viejos
"que Julián se salvaría
por un milagro de Dios".

-"Les pido, dijo Julián,
que me aten con el caudillo,
a dos pasos de distancia
pa'mayor seguridad.
¡Venga un alambre enseguida!
y de tobillo a tobillo
nos atan a los juntos
por mayor cordialidad.

-"Acepto!", dijo el pesado
haciendo fama de su alarde
pero esa idea mocito,
puede ser su perdición"
-"Eso, le dijo Julián,
lo vamos a ver más tarde!",
y en un trágico silencio
comenzó el duelo a facón.

Pero al poco andar se vió
que aquél matón reculaba,
la sangre sobre los ojos
ya no lo dejaba ver,
y en cambio Julián, sonriente,
otro planchazo le daba
jugó con él como el gato
cuando no quiere comer.

-"No ves, caudillo mulita,
que no he querido matarte,
sino en los primero tajos
ya te hubiera echo saltar,
sólo te marqué seis puntos,
solo quise dibujarte
las seis letras de mi nombre
que jamás olvidarás".

Mas como siempre en la vida
no falta un poco de amor,
la hermosa hija de la casa
no pudiendo con su afán,
vino y se prendió del brazo
de su amante domador
y llorando le pedía: -" No!,
no lo mates Julián!".