martes, 1 de enero de 2013

Lindo pial si no se corta

(Pintura: Carlos Castiglione)

1
¡Lindo pial si no se corta!
es un dicho conocido,
que nunca echaré al olvido
por el crioyismo que aporta.
¡Voy a’rmar con varias tortas
el lazo de mi memoria!
pa’enlazar la trayetoria,
de un pialador de Macedo,
y ver si rimando puedo
contar parte de su historia…
2
Lo que cuento convencido
ocurría ayá en “La Marta”,
cuando se juega una carta
“El Chango”, con un torcido.
Que exprofeso había elegido
pa’ lucirse no lo dudo,
¡cuero d’epidemia crudo
era el lazo que destaco…
de aquel pialador “tabaco”
camperazo y entrañudo!
3
Jué’n los Pagos del Tuyú
pa’l día ‘e la tradición,
que se eligió aquel rincón
cargao de sana virtú…
donde mostró la aptitú
más de un gaucho a no dudar,
que sabía jinetear,
bailar huella, pericón
y ayudar en la ocasión
a la escuela del lugar.
4
Hubo monta de las clinas,
con recao, grupa surera,
y en pialada puerta’juera
un duelo que se avecina…
“El Chango” pa’ “La Argentina”,
pa’ “La Marta”, Uta y Manuel,
Tochi, Varela, Maciel,
Gutiérrez, Jerez, los Juárez;
valuarte de esos lugares
que recuerdo el día aquel.
5
Sobresalía en la manada
una yegua anglo-normando,
pa’ que vayan calculando
era bastante pesada…
acaso también preñada,
de pelaje, “doradiya”,
que al medir por las variyas
que le daban al brazuelo,
¡habría que afirmarse al suelo
pa’ juntarle las raniyas!
6
Ni bien se abrió el tranquerón
“La Jirafa” hizo la punta,           
y al errar las otras yuntas
es pa’l “Chango” la ocasión.
Revoleó con precisión
y tiró por sobre el lomo;
la yegua, al perder aplomos
casi lo digo a lo guaso…
¡se le sintió el “aletazo”
al castigar con el lomo!
7
“Gayardo” en el cañadón
le festejaban a coro…
el “aletazo” sonoro
que retumbó en la región.
Cerró los ojo’el patrón
pa’ no ver su “doradiya”
que corría de costiyas
entre la yapa y la argoya,
y aqueya figura crioya
de la punta‘e la presiya.
8
Con el lazo en los brazuelos
lo yevó echando verija
ochenta metros en fija
antes de venirse al suelo.
La boina blanca en el vuelo
jué a parar a la gramiya…
Y cuenta Juan Cabaniya,
que tanto afirmar las patas
¡tráiba las dos alpargatas
metida’hasta las rodiyas!