viernes, 11 de enero de 2013

Provincia de Buenos Aires



(Foto satelital de la N.A.S.A)

Provincia
de Buenos Aires:
sos la llanura tendida,
sos la querencia querida
guardiana sos del donaire.
Sos el clavel del aire
a un tala viejo prendido,
sos el recuerdo encendido
que emana la tradición,
sos rancho, alero y fogón,
para un sueño amanecido.

Sos profunda rastrillada
y camino de carretas,
sos el ñandú y sus gambetas,
sos el bañado y la aguada.
Sos piedra y lonja trenzada
en las patas de un bagual,
sos domador, sos mensual,
sos vieja estancia señera.
Y sos abierta tranquera
que jamás te echará un pial.

Galopando tus llanuras
tras elpatocodiciado,
¡caray! si habrás reventado
curtidas cabalgaduras.
En esas jornadas duras
de legendario coraje,
fue forjando el paisanaje
nuestro juego nacional,
deporte medio bagual
pero de gaucho linaje.

Los “Colorados del Monte”
con pasión te galoparon,
y fue un trueno colorado
que desgajó el horizonte.
Pues sin gastar en aprontes
y embretados por el brillo,
de los ojos de un Caudillo
que se llamó Juan Manuel,
marcharon firmes con él
paridos por “Los Cerrillos”.

Presencia de estancia vieja
forjadora de hombradas,
la que en primera avanzada
templó nuestra raza añeja.
Mudos testigos hoy dejas
cuando la indiada sin hiel,
vincha y chuzas en tropel
estrellaban sus intentos,
contra el coraje sin cuentos
de esos criollos del ayer.

Sos el monte, sos la sierra,
sos el médano escarpado,
sos el criollo Río Salado
que es un hachazo en la tierra.
Sos barrancas cuando en guerra
se erizaron de cañones,
para ahogar las pretensiones
del gringo que había usurpado,
y en la “Vuelta de Obligado”
mostrarle los espolones.

Sos Areco y “La Porteña”
y sos Don Segundo, el viejo:
lindos recuerdos añejos
que convertidos en leña,
ya en la memoria sureña
crepitan en el fogón
pura raza y tradición
que encendiera Don Ricardo,
para después como el cardo
desparramar su emoción.

Ah! Pagos de mis amores,
por la Villa de Luján.
Velay! que campos Pirán,
que criollaje el de Las Flores,
un fortín era Dolores,
Junín fue Federación,
La Rufina allá en Naón,
Cuarteles, Santos Lugares,
y hace ya también añares
una posta el hoy Morón.

Nombro al Pago ‘e La Matanza
romancesco y genuino,
desandando tus caminos
te colmo yo, de alabanzas.
Cuando tus hombres de lanza
en “El Pino” o por “Tapiales”
se convocaban, y leales,
a la vincha colorada,
rumbeaban a las patriadas
en las gestas federales.

Criollos del Norte y el Ande,
del Sur y del Litoral,
a todos cobijó igual
y en ellos la Patria Grande.
Pero la tierra de Hernández
hoy me pone sensiblero,
cuna de hombres enteros
para entreveros y bailes,
¡es mi Pago Buenos Aires
la cancha de mis anhelos!


(Pintura: Eleodoro Marenco)