viernes, 18 de enero de 2013

Cuatrero


(Dibujo: Tito Saubidet)

-Decí, hermano, que te pasa
que llegás tan apurao,
con el caballo cansao
a entrarte dentro ‘e la casa?
Aunque el tiempo cruza y pasa
y algún recuerdo se aleja
no olvidaré que las rejas
se han abierto para vos
y por ser lo que ahora sos
murió de pena la vieja.

-Decime, ¿ya te olvidaste
de aquella noche de luna,
cuando sin piedad ninguna
la tropilla me robaste?
Bajo el freno disparaste,
y me dejaste de a pie.
Te juro, nunca dudé,
que vos eras el ladrón
y aunque no tengas perdón
yo jamás te delaté.

-Después llegó a mis oídos
que la partida enfrentaste
y que una banda formaste
de cuatreros y bandidos.
Yo sé que andarás metido
en algún oscuro enredo.
Me señalan con el dedo
tan solo por ser tu hermano.
Precisarás una mano
pero… ayudarte no puedo.

-Ya ves, yo no te pedi,
ni ayuda ni protección,
tan solo quería el perdón
de la madre que perdí.
Si murió pensando en mi
moriré pensando en ella.
¿O no ves que allá, en la huella
ya se acerca la partida?
Quieren quitarme la vida
para sumarse una estrella.

-Hermano, voy a pelear,
yo jamás me entregaré.
Y si hasta aquí disparé
aquí los voy a esperar.
No los alcancé a contar
pero vienen en malón,
no he pedirles perdón
ni he de darles el revés.
Te juro que sin son diez
hay cinco pa’ mi facón.
………………………
Y diciendo así el cuatrero,
besó la cruz del facón
cual murmurando un sermón
se metió en el entrevero.
Su hermano bajo el alero
volvió la vista al pasao
y al ver que se había acunao
como él, en la misma falda
dando espalda con espalda
murieron acribillaos.