jueves, 21 de marzo de 2013

Retrato de un hombre gaucho

 
(Pintura: Eleodoro Marenco)

(Pa que sepa el que no sabe

quién es Gerónimo Grespán)

Hombre apreciao, respetuoso,
fuerte, parejo, fornido,
bigote un tanto caído
y el cabello entrecanoso.
Bien hablao, muy respetuoso,
-que es don de naturaleza-
como es gaucho de una pieza
lo pondero con razón
pues late su corazón
a impulsos de su nobleza.

Como criollo que se esmera
prolijo y con elegancia
luce en cualquier circunstancia
su indumentaria campera.
Usa blusa corralera
con sus letras bien bordadas,
sombrero de alas alzadas,
una bombacha sencilla
y botas de cabretilla
bajitas y bien lustradas.

Anudao con lucimiento
para evitar que alce el vuelo
rodea su cuello un pañuelo
que le hace flamear el viento.
Y en el campero indumento
luce el poncho su finura,,
en tanto que dando usura
junto al cuchillo -un valor-
la rastra y el tirador
le dan brillo a la cintura.

En llas aulas del saber
por aplicao y estudioso
conquistó un título honroso
que nunca quiso ejercer,
prefiere el rural quehacer
doblemente meritorio,
y es comprobao y es notorio
que tan parejo lo hallo
igual sentao a caballo
como frente a un escritorio.

Lo campero es su pasión...
y tanto saber encierra
que igual trabaja en la yerra
como enrienda un redomón.
Pone al arrear precaución,
y si cuadra alguna fiesta
si la mosca no molesta
da gusto verlo tuzar,
pues sabe un pingo arreglar
como jugando una apusta.

Aunque modesto, la esconde,
su cencia va abriendo brecha,
y hay que darle la derecha
tal cual como corresponde.
Donde lo pongan responde
pues sin cáir en un error
carnea igual que el mejor
sin pereza y desenvuelto,
y pegao al más resuelto
esquila que es un primor.

Con sus baguales que son
ejemplo del buen cuidao
siempre tiene un "reservao"
marca "El Pato Copetón".
Pero quiero hacer mención
que si se quiere floriar
tiene a mano pa ensillar
un moro que es un pingazo,
y un zaino de sobrepaso
que solo le falta hablar.

En la puerta de un corral
con el trenzao en la mano
no les diré que es baquiano
sinó un maestro en el pial.
Y aunque fuera el animal
muy fogueao en la pialada
a Gernónimo le agrada
volcarse el lazo con lujo,
y el bagual, ni siendo brujo,
se va a safar de la armada.

Pa asar carne, es bien sabido
que es gaucho de tiro largo,
y "ensilla" lindo el amargo
pa yerbiar fuerte y tupido.
Ameno y entretenido
en las camperas reuniones
matiza conversaciones
como quien le agrega hilvanes,
con sentenciosos refranes
y exatas comparaciones.

Sabe hacer un buen cinchón
o un lujoso retegido,
y al compás de su chiflido
va dando fin a un botón.
Que es soguero de afición
yo casi lo tomo a broma,
porque ni una faya asoma
y observándole un bozal
parece un profesional
que anda ocultando el diploma.

Es gaucho por excelencia
y hombre de vida ordenada
que al hacer una gauchada
no busca su conveniencia.
Apegao a su querencia
no hay nada que lo desvíe,
y al pedir que Dios lo guíe
digo al soltar este rollo:
es un monumento criollo
que habla, camina y se ríe.

Al final, de mi sumario
aunque las letras persigo
pa pintarlo como amigo
no me alcanza el diccionario.
Pero este comentario
les diré al finalizar
que si es imponente el mar
cuando sus aguas se encrespan,
así es Gernónimo Gréspan
hombre digno de admirar.