viernes, 8 de marzo de 2013

El fogón

 
(Pintura: Tito Saubidet)


Con tu calor el gauchaje
en las eternas veladas,
en las horas angustiadas,
fue enhebrando su coraje.
Y al compás del encordaje
y a la luz de tus tizones,
fue proyectando ilusiones
en su gaucho corazón
con las llamas del fogón
fue tejiendo tradiciones.

Y también los payadores
en tu fuego se inspiraron
y las décimas brotaron
como perfume de flores.
Y a "Vega" y demás cantores
les sorprendió la alborada
en más de una trenzada
el resplandor de fogones
cuando en sus improvisaciones
quedaba el alma templada.

Y en la vida del resero
en medio de un callejón,
también se plantó un fogón
que alumbró como un lucero.
Y allí hasta se doró un cordero
o se tomó un cimarrón,
con la más sana intención
en el medio del camino,
porque así es el gaucho argentino
sencillo y sin ambición.

Y al terminar las faenas,
en la estancia los peones
se largan a los fogones
en busca de horas amenas
y también vuelcan las penas
sobre las llamas tiradas,
para que queden quemadas
para siempre en un rincón,
y apagándose el fogón
en cenizas olvidadas.