miércoles, 13 de marzo de 2013

Domador envejecido



Sobre un bayo de penacho
lindo de anca y de lomo,
"es el último que domo",
me decia el paisano Cacho.
-"Empecé desde muchacho
con bocas para ablandar
mi oficio ha sido domar
y hoy mi saber se acrecienta
pero ya cumplí cincuenta
y es hora de abandonar.

"Treinta y seis años andando
arriba de los baguales,
no son dolores casuales
los que me están molestando.
Por forzarme tironeando
suelo dormirme sufriendo,
el tiempo pasó corriendo
y aunque es muy ruda mi ciencia
lo que gané en experiencia
en fuerza lo fui perdiendo".

Tenía razón el paisano,
conocedor de la pampa,
lo reflejaba su estampa
de domador veterano;
más de uno confió en su mano
pa que le amanse un bagual,
en su tarea rural
alguno pasó un apuro
ni por malo y por duro
jamás largó un animal.

También decía al conversar
de las cosas de la vida:
"la vejez es una herida
que nadie puede curar...
La doma voy a dejar,
si cuesta creerlo ¡canejo!,
ayer un pingo azulejo
me entró a dar sacudones
y al apretar los garrones
me convencí  que estoy viejo.