viernes, 8 de marzo de 2013

Surero




Sí, señora, soy surero
pelechao con luna y brasa,
y bien criao sobre los lomos
de los fletes de la pampa.

Un poco guaso, tal ves,
y enduresido en la escarcha
del despresio que entumese,
pero puro como el agua
de la lluvia bienhechora
que le da verde a las plantas.

No sé, si usté me habrá visto
florearme en una payada
o domar a un potro chúcaro
con la lus de una esperansa.

No sé, si usté, por rasones
sentimentales de rasa,
me vio pasar en tropilla
confundido con mi lansa,
rastreando campo en silensio
y trasnochao en la mala,
desmelenao y sin pilchas
o rotoso, en las patriadas.

No sé, señora, si ha visto
en lo más hondo de su alma,
emosiones de querensia
en toda la aurora gaucha
que se hiso ovillo en el pecho
pa’ no ser desilachada
cuando demarcó horisontes
con un flete y su guitarra.

Tal ves, usté, no ha oservao,
porque las cosas estrañas
le hacen olvidar el claro
color de nuestra alborada
que pasó como una sombra
en flechasos de aire pampa
con los colores del sielo
en mis horas de añoransa.

Güelva los ojos, señora,
que ya tengo vincha y alas
y un lusero brillador
de mi tobiano en las ancas,
pa’ dirme donde usté guste
en las güenas o en las malas
como chispaso de sol
bordao en la asul y blanca.

Güelva los ojos, señora,
que los dos haremos patria.
Pa’ nutrirnos de coraje
y de emosiones yenarla;
a ella que es la donosa
dueña de todas mis ansias.