lunes, 14 de julio de 2014

El sembrador (El Evangelio criollo)




Aquél día yendo al mar
le hizo el pueblo tal asedio,
que no tuvo más rimedio
que embarcarse en un navío,
hablando de allí al gentío
con el agua de por medio:

"Salió un sembrador a echar
al voleo la semilla;
cayó parte en las orillas
y los tordos la comieron;
cayó parte en las gramillas
que la augaron por entero".

"Parte en terreno piegroso
ande la tierra es arena,
pero, sin ráices apenas,
no soportó la sequía;
cayó parte en tierra güena
y rindió con lozanía".

Como algunos se quedaron
sin que hubieran entendido,
le pidieron el sentido
que había en la comparancia,
y Jesús, a sus istancias,
les rimedió su pedido.

"Toda palabra de Dios
la semilla viene a ser;
la oye uno sin entender,
viene el diablo y se la quita;
la oye otro, pero el placer
de la vida la marchita".

"La oye uno con mucho gusto,
pero no dentra en verdá,
y en cualquier contrariedá
la deja por cobardía;
la oye otro con valentía
y le rinde en cantidá".
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La semilla de la fe
es el brote de la vida;
el cristiano que la cuida
lo tiene a Dios por cosecha,
pues la fe va dirigida
direta a Dios como flecha.

La fe es el poncho enrollado
contra el filo del facón;
el demonio como lión
no de balde nos persigue,
sólo pa ver si consigue
quitarnos tal proteción.

El coraje de la fe
hace espalda en la esperanza;
pero el triunfo sólo alcanza
si tiene la caridá;
¡qué vale tener la lanza
si es manca la voluntá!

Hay que sembrar nuestro amor
en Dios y en las cosas güenas;
quien siembre en cosas terrenas
tenga por cierto y ricuerde
que hasta la semilla pierde 
el que siembre en tierra ajena.