martes, 15 de julio de 2014

P'ajuera

(Pintura: Tito Saubidet)


Que es muy pobre mi destino
la gente, por áhi, comenta.
Mirando como yo miro
van erraos en la cuenta.
Abierto a tuitos los rumbos
mi ranchito de "P'ajuera"
me hace dueño soberano
de una fortuna inmensa.

El río "Las Conchas" linda,
por un lao, mi campito:
semeja que lo besara
dispacio, muy dispacito.
Al norte, camino abierto
pa que lleguen los amigos;
al este, Molina Campos,
el dueño de "Los Estribos".

Mi pobre rancho figura
que es un ventanal abierto;
dende él diviso la pampa,
dende él me asomo al cielo.
Sumando a esos beneficios
las prendas que tiene dentro:
¡ranchito de "paja y barro"
cualquiera te pone precio!

¿Cuánto vale mi morocha?
Mis dos hijos, ¿cuánto valen?
Prenditas del alma mía
¡no hay tasador que llas tase!
Y esta mañana divina,
y este divino pisaje,
y este sosiego del alma
¿es posible valorarles?

A naide pido permiso
si quiero mirar p'arriba,
que el cielo no tiene dueño
y es sólo del que lo mira.
Que otros posean la tierra
mi derecho no limita:
pa ser dueño de la pampa
basta tener güena vista.

Conozco ricos señores
muy pobres en su riqueza;
yo soy rico, siendo pobre,
en mi rancho de "P'ajuera".
A naide cambio fortuna
por más fortuna que tenga;
mirando como yo miro
lo que no tengo me suebra.