lunes, 28 de julio de 2014

Sentencias del Tata Viejo



Pongan el oido paisanos
a lo que voy a decir,
porque les quiero alvertir
que del mundo, en el concierto,
les conviene hacerse el muerto
pa' que los dejen vivir.

Cuatro edades cumple el hombre
al cabo de haber vivido:
la inocencia, en que ha nacido,
poco después, la esperanza,
la dicha, que nunca alcanza,
y por último, el olvido.

Por desdenes en amor
se achican siempre los flojos,
y hay mujer muerta de antojos
que no da consentimiento.
Güena china y perro hambriento,
dicen que sí con los ojos.

Las curanderas de empacho
conocen midiendo ombligos,
otros aprecian el trigo
por el peso de sus granos,
yo digo que es mal cristiano
quien siempre muda de amigos.

El dolor educa al hombre
y es lo que lo hace más juerte
no te quejís de la suerte
ni andís llorando querellas,
si al fin y al cabo, las huellas
llevan todas a la muerte.

La mulata hace jugar
pa' su amor en' la cocina
mas, cuando vuelve una china
del honor, por sus cabales,
al ñudo son los candeales
 y los caldos de gallina.

Cantan poco y comen mucho
gorriones, loros y tordos.
No li hagai los oídos sordos
al hambre de tu aparcero:
come poco, al matadero
llevan antes a los gordos.

El del chancho es mal ejemplo,
imitarlo no debes,
pa' mi ver: vive al revés
por la malicia del hombre.
Que lo engorde, no te asombre,
pa' comérselo después.

De noche en la pulpería
pasan muchos divertidos,
pero sabe el buen marido
que' eso mata la alegriá
Ave que canta de día
busca temprano su nido.

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