martes, 15 de julio de 2014

Hijo e crianza

(Dibujo: Eleodoro Marenco)


Qué por qué ando ansina disganao y triste
y buscando la soledá como campaña?
¡Es cierto! hace días que ando cáido
pero no es cosa e dotor; es cosa'el alma.

Es una herida que me duele tanto
qu'el dolor me hace un ñudo en la garganta.
Saliva amarga que se traga a pucho,
herida que jué hecha en dos palabras.

Había entrao a quererlo igual que a un hijo.
En él cifraba tuita mi esperanza.
Sacarlo un hombre honrao, derecho y güeno
como honrao y derecho jué su tata.

Pero... lo que yo pensé se vino abajo,
y tuito por un reproche, cosa e nada;
jué decirle nomás que aún era chico
pa que en mi presencia se pitase un chala.

Salió corriendo y de la puerta'el rancho
se golpió la boca y me gritó con rabia:
-¡Avise viejo sonso que se ha créido!
¡Si usté pa mí no es náide! ¡No es mi tata!
...................................................................
Y esa es la herida que me duele tanto:
herida que no se ve, pero que sangra.