domingo, 7 de abril de 2013

Cardo salvaje


(Foto: Alejandra Cruz)

No me van a ver de traje
ni andar luciendo corbata,
de bombacha y de alpargata
ese es mi criollo linaje.
Soy como el cardo salvaje,
crecí en el campo nomás,
nunca doy un paso atrás
y se aguantar los rigores:
¡pa los amigos las flores
y espinas pa'los demás!

Soy pobre no via negar
y no es verguenza ninguna,
porque mi mayor fortuna
no es dinero pa contar.
Sólo tuve que cuidar
la herencia que Dios me dio
mi padre que la sembró,
mi madre que a luz la daba:
la plata sucia se lava
pero la decencia no.

Por eso que a mi pobreza
la llevo con dignidad,
que pa'andar con la verdad
no necesita riqueza,
porque el oro 'e la franqueza
no cualquiera la tendrá:
decencia, sinceridad,
por donde quiera que ande
y es el tesoro más grande
vivir con honestidad.

Como el cardo soy nacido,
solo pincho si me tocan,
y alguno si me provoca
¡no me caigo de un soplido!
La envidia del resentido
es un espejo del mal,
yo respeto a cada cual
que le falte o que le sobre
¡pensar que nací tan pobre
pero me envidian igual!

No me suelo doblegar
por eso he sobrevivido,
aunque el viento embrabecido
a veces me hace doblar.
Tormentas que al azotar,
me hicieron estremecer
y debo reconocer
a pesar de mi lamentos:
¡que pueden más que los vientos,
los ojos de una mujer!

Soy como el cardo salvaje,
arisco pa'la ciudad,
me gusta la soledad
y la quietud del paisaje.
Sin secarse mi ramaje
se vuelve más blanquecino
cuando me sopla el destino
su gris negrura de tul
dejaré una flor azul
al final de mi camino.