jueves, 18 de abril de 2013

El mañana


(Pintura: Francisco Madero Marenco)

El temporal de la vida

que m’hizo garuar el techo,

me ha dejao medio desecho

con la sesera transida;

deseguro una subida

encararé pesaroso

porque… pa’ salir del pozo

y poder vencer el mal

certero ha de ser el pial

que’l mal… es bicho tramposo.

Y acá estoy, solo y pensando,
pensando y solo en las casa’,
queriendo avivar las brasa’
que’l rescoldo jué’mpolvando.
Nu’es cuestión de’starse estando
ni quedarse ataperao,
que’l pecho, como un soldao
está siempre de servicio
y dejarse’star… de vicio,
un’es rimedio… pa’un golpiao.

Hay que acomodarse’l traje
y hacerle al dolor jareta
que si la vida es trompeta
seré trompeta ¡y a ultraje!
Nunca me faltó coraje
y aura lo voy a tantiar,
que si alto debo templar
pa’ probarlo al istrumento
como que renazco siento
si alguito empiezo a entonar.

Busco -del chala que pito
más por costumbre que ganas-
en el humo que dimana
me traiga el saber no escrito,
que si estoy triste y contrito
habrá que saber guapiar
que aprendiendo a’pechugar
curte’l hombre su corambre.
(Nu’es cuestion, por tener hambre,
de atorarse al mordisquiar).

Cuando la noche apacigua
sus sombras y las diluye,
el sol, otro día arguye
y p’hacerlo… no averigua.
Y si la vida atestigua
que tuito güelvo a empezar
¿por qué ansí voy a entregar
manso, mi vida orejana…?
¡Como el sol: sueño un mañana
al que poderle cantar!


La Plata, 8 de Marzo de 2013