lunes, 8 de abril de 2013

Coplera de madrugada



Dicen que me estás matando
vino de la madrugada,
el vino me entra en el cuepro
como un grito de esperanza.

En el fondo de la copa
está mi suerte sellada,
y a cada trago que apuro
mi alma florece y canta
cuando besan las estrellas
las cuerdas de mi guitarra.

Apuro y apuro el tranco
buscando ganar distancias,
de gusto canso el caballo,
mis penas van enancadas...
dicen que me estás matando
vino de la madrugada.

Cuando me avanza una pena
y sus espuelas me clava,
me siento menos que un perro
y se añuda mi garganta.

Porque el hombre más curtido
que abrazaba una esperanza,
si un viento se la voltea
afloja como si nada,

por eso los dejo que hablen
del vino y mis madrugadas,
¡las penas también destruyen
pero eso todos lo callan!

El vino pega a lo macho,
de frente la puñalada,
si he de dejar mi osamenta
las penas no han de llevarla.

Dicen que me estás matando
vino de la madrugada.