martes, 15 de mayo de 2012

La vida del puestero

(Pintura: Carlos de la Torre)

Al otro lau del bañau
ande empieza el pajonal,
metido entre aquél sauzal
hay un rancho jorobau
con un corral al costau,
atrás un estaquiadero
ande se secan los cueros
que faltan de la majada
que ha pasau por la tiznada,
la familia del puestero.

Con cuatro alambres cercau
y las varillas torcidas
que le demuestra enseguida
lo viejo del alambrau,
el esquinero ladiau
por los años y los tirones
por culpa'e los empujones
se arrastra la tranquera
y un charco que es bañadera
pa la chancha con lechones.

Adelante, no muy lejos,
del rancho justito al frente
se ha transformau en palenque
la yanta de un carro viejo.
Al centro: un ombú ya añejo
y a la sombra están los cueros,
riendas, bozal y el talero,
bastos, mandil, sudadera
y hasta un morral de arpillera
que le han sacau al nochero.

Después que un rato ha sestiau
vuelve a ensillar el puestero,
va a recorrer los potreros
que a la mañana ha dejau;
acomoda en el recau
metido en las bajeras,
el frasco'e curabicheras
por si precisa unas gotas
y entre una caña de botas:
llave, tenaza y tijeras.

Una oveja mal caída
la levanta a la pasada
como ya está acalambrada
dispara medio torcida.
Las vacas que están reunidas
alrededor de una laguna,
las recuenta una por una,
le agrega unas osamentas,
¡salió redonda la cuenta!
porque no falta ninguna.

Al pasar pa'otro potrero
ve los chimangos volar
así es que puede encontrar
una osamenta con cueros,
fijándose bien primero
la ve que ya está pasada,
sin andar con titubiada
la tapa bien con basura,
esas son las travesuras
que aprendió en las mensualiadas.

También le echa una mirada,
a algunos torniqueteros
que suelen ser rascaderos
de las caspienta torada.
Se fija bien las pisadas
si anda algún zorro mañero
que le lleve los corderos
que los agarra al nacer
y él está pa'defender
riquezas del estanciero.

Cuando el sol viene bajando
y ya la tarde mató,
derecho al rancho agarró
al trotecito y chiflando,
de pasada viene arriando
la vieja vaca lechera;
en el palenque lo espera
la china que es su mujer
y encuentra en cada volver
el beso de la puestera.


(Foto: Celine Frers)

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