miércoles, 16 de mayo de 2012

El viejo Irala



Era un viejito barbudo
que nunca podré olvidarlo;
los pelos sabían taparlo
de tal modo al infeliz
que pa´verle la nariz
era preciso soplarlo.

A mentir y a refranear
naide el tranco le seguia
y tan lindo refería
las cosas que yo me réiba,
y sus bolazos me créiba
sabiendo que me mentía.

De mozo, asigún contaba,
había sido payador,
bailarín y peliador,
calavera y andariego,
y tan entregao al juego
como al trago y al amor.

Por defender a un amigo
que se llamaba Facundo,
recibió un tajo profundo
de un tal Cerapio Tabuada,
pero él le hizo la gauchada
de mandarlo al otro mundo.

Tuvo prisión por diez años
y al salir...¡que mala suerte!
se topó con otro juerte
que le había soplao la prienda;
pelearon, y en la contienda
pagó la segunda muerte.

Dispués que volvió a salir,
quiso llamarse a sosiego,
mas, jugador y andariego,
con un taura se trenzó
y áhi nomás lo basureó
por una trampa en el juego.

-¡La pucha que ha muerto gente!
- le dijo una vez un peón
al oir la rilación
que le hacian los demás,
y él dijo: Y no maté más
por no mellar el facón...

Los días que se alunaba
se apartaba de los piones,
y pu atrás de los galpones
solía pasiarse solito
llenándonos dispacito
de insultos y maldiciones.

Pero a la hora de comer
terminaba su fajina
y el vapor de la cocina
le aventaba el mal humor
del mesmo modo que el sol
sabe aventar la ñeblina.

Agarraba pa´las ollas
con su tranco renguiador
y metía el asador
sin darle al tacho la cara,
pero priesa que él pinchara
era siempre la mejor.

Dispacioso se sentaba
en un tronco de espinillo
y arrancando del cuchillo
con la carne que había ensartao,
se hacía las cerdas a un lao
y ya le hincaba el colmillo.

Yo no sé con qué argumentos
el viejo se daba maña;
lo cierto es que en su compaña,
en habiéndose enllenao,
buscaba acomodo al lao
del peón que tenia más caña.

Y era altivo y desigente
hasta pa'usar lo ajeno;
si el frasco no estaba lleno
se le agriaba la saliva...
Todo el que pita de arriba
desige tabaco güeno.

Una vez que lo invité
con poca caña en el frasco,
me lo devolvió con asco
dispués de dejarlo güeco
diciendomé: -¡A campo seco
no lo regués con chubasco!

Amoscao por su rezongo
me hice tráir al otro día
un frascazo en el que había
pa mamarlo a un regimiento,
y en cuanto llego el momento
yo me dije: ¡Esta es la mía!

Se le prendió a lo mamón
hasta dormirse en el trago.
-Mucha caña es mucho halago
-me retrucó cumplidor
mas yo soy güen bebedor
y lo que chupo lo pago.

-Vení, seguime al galpón
añadió muy sonriyente
y como perro obediente,
áhi nomás le dije: -¡Vamos!
Y en cuanto al catre llegamos
se armó la de San Clemente.

Tomó otro trago estirao
como miada* de güey viejo,
acomodó sus trebejos
y dispués que se sentó,
de esta manera empezó
a indalgarme sus consejos.
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* Héctor del Valle dice en su grabación "chorro", en el original de Vacarezza dice "miada".

(Continua en "Consejos del Viejo Irala" de Alberto Vacarezza de su libro "La Biblia Gaucha)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que maestro justo estaba buscando esta versión (La de Hector del valle" Por favor decime que tenes el resto del LP.

gauchoguacho dijo...

¡Tengo!...