jueves, 18 de octubre de 2012

Mi rebenque perdido



Tengo un rebenque perdido
en una reunión que había,
me quitó la policía
creyendo que era un bandido.
Nunca falta un comedido
que tenga mala intención,
soplón que había un rincón,
donde la fiesta se armaba,
y en la noche se escuchaba
bombo, guitarra, acordeón.

Y cayeron en tropel,
entraron atropellando;
dirigía aquél comando
un tal Aldo San Miguel:
-"¡Nadie se mueva!", gritó él,
y entraron a revisar.
Quedó un vino sin tomar
y unas damas asustadas
y unas cartas orejeadas
en la mesa sin cantar.

Secuestraron la bebida,
los músicos fueron presos
y yo mirando todo eso,
primera vez que en la vida
después de aquella salida
me había pasao algo así;
me preguntaron allí:
quién era, qué años tenía,
me han sitao al otro día
y allí a declarar me fui.

Y le dije la verdad:
"que era una reunión muy sana
que todo fin de semana
nos encontrábamo'allá".
Pa esta oportunidad
yo ensillaba un redomón
y un petiso compadrón
que lo apodaban "el coya",
me sacó la prenda aquella
que estaba abajo el peyón.

En cuantito lo nombré,
lo mismo que leche hervida
se me levantó enseguida...
¡pa que contar lo que fue!
-"¡Qué tiene que hacer usted",
me dijo, "en las pulperías?"
Ese señor no sabía
las cosas que a mí me encantan,
y todo chico que canta
sueña con ser grande un día,

Salí pensando impotente:
¿porqué nos prohiben reunirnos?,
¿porqué hasta pa divertirnos
debemos pagar patente?
En el campo, nuestra gente,
jamás tuvo otra elección,
jamás otra diversión
queriña,  futbol, cuadreras,
taba, truco, verdulera
y un grito...¡Viva Perón!

Una ley dura regía
y opacaba las conciencias
frustrando la independencia
que todo pueblo tenía.
Después de aquello venía
el gobierno del Juarismo,
que venía a ser lo mismo
si opinabas diferente,
te hacían trasladar urgente
al borde del cataclismo.

Nosotros los campesinos,
siempre fuimos explotados,
pa votar nos han usado
por un choripán y un vino
a uno cambió ese destino,
sigue el  ñoqui, el obsecuente,
el testaferro indecente
y nos parece genial
un burro de consejal
y un títere de intendente.

Por eso estamos así,
se que un día cambiará
aunque nunca volverá
el rebenque que perdí,
que debe estar por ahí
pa adorno de un oficial,
hoy sería servicial
después de tantos fracasos
pa'agarrarle a rebencazos
a la injusticia social.