viernes, 12 de octubre de 2012

La doma

 (Pintura: Rodolfo Ramos)


A Fermín Iribarne. Parish.

Es lindo de tradición
quizás para alguno ver
con alegría y placer
entonar una canción.
Como en otro la expresión
que más le suele agradar
es ver al criollo cantar
en sui guitarra templada
pero para mí no hay nada
más lindo que el ver domar.

Porque el criollo qu'es mentao
como intrépido jinete
tiene que ver como al flete
le coloca su recao;
así, fuese reservao
y más malo que un caín
como lo agarra y al fin
tomándolo de la oreja,
se le acomoda y lo deja
que se sacuda la crin.

Deshacerse del paisano
salvo el caso de rodar
de boliarse o costalar
el conseguirlo es en vano.
Porque el criollo americano
tiene un don tradicional
que al indómito bagual
lo hace mansito y ligero
por arisco y por mañero
que haya sido el animal.

Después que le tiene dado
algunos cuantos galopes
y de rienda unos retoques
tiene el potro dominado
y rápido su chapiado
le suele así colocar
como también enancar
en él a su hermosa china
o sea su bella argentina
para salir a pasear.

Eso es lo que a mí me agrada
como criollo charabón,
no es oír una canción
sino ver una domada
porque al fin de la jornada
como de tantas llegó
el criollo que antes vivió
con alegría en la pampa
hoy no queda ni su estampa
ni el rancho donde nació.