sábado, 13 de octubre de 2012

Los perros de Manuel



Manuel Gomez era español
y Ramón Ñanco, argentino.
Amigazos y vecinos
y compadres por la Sol...
Los dos cumplían el rol
de puesteros en sus destierros,
hombre de pampas y cerros,
de inmensos campos de Dios
y muy astutos los dos
para adiestrar a sus perros.

Don Ramón Ñanco alardeaba
que su perro, el "Comadreja",
era para las ovejas, un sabio
si él lo mandaba.
A las chivas las cuidaba
y de noche era un corral,
y entre las vacas, el mensual
mejor que tenía en los bretes...
¡le faltaba ser jinete
y aprender a echar un pial!

Y en cuestiones de rastrear,
decía, - "'ta entre las piedras,
rastrea y es como hiedra
trepando a cualquier lugar.
Si hasa lo he viste rodear
a los choiques en cuadrilla
y con dos señas sencillas
que yo le encaje sin tregua
¡capaz que se va dos leguas
a buscarme la tropilla!".

Después habló de otro caniche,
de otro perro el "Catriel",
que mientras sestiaba él,
el "Catriel" le traiba piche.
Y con más cuidao que un chiche
se los apilaba bien,
y en un tambor  y recién
cuando el sol caiba en su estío,
le traiba truchas del río
porque pescaba también...

Manuel Gómez no aguantó
y habló de los perros de él:
del "Pastor" y del "Infiel"
que juntos los enseñó.
Sentenciando -"Cuando yó,
salía sólo a jinetear,
cada perro sin chistar
tuvo que aprender con resto
cuando al bagual del cabresto
me lo tenían que agarrar".

"Y la vez que un lindo equino
un león me mató en los cerros,
de no creer que mis perros
me trajeron al dañino.
Era un tremendo felino
que por más que pataleaba,
el "Infiel" lo zamarreaba
del morro como a un enano,
y el "Pastor" como un cristiano
de la cola lo cimbraba".

"Y al más bravo jabalí
si no era un gigante, el chancho,
me lo traían hasta el gancho
pa'que yo carneara allí...
Pero hace un mes los perdí
tras de un terrible hocicudo;
tan grande y tan cormilludo
que al verlo pensé al instante:
que sería con elefante
medio cruzao el cerdudo.

"Cuando lo ví medio al trote
de cruce en un descampao,
el "Pastor" iba colgao
del codillo del grandote.
El "Infiel" sobre el cogote,
medio a caballo en el bruto
después el campo y su redu'to
entre azules hondonadas,
y la noche en su avanzada
negra como alma'e corrupto" .

"Pa'colmo empezó a tronar
y a media noche llovía,
y, vecino, al otro día
fue en vano querer rastrear.
Por eso si llega a hallar
a un jabalí como cerro,
que le cuelgan como fierros,
dos calaveras ha de ver
no olvide que puede ser
la cabeza de mis perros".

-"Sería lindo, Manuel!"
dijo don Ñanco sonriente,
"poder conservar los dientes,
de su "Pastor" y su "Infiel".
Y con palabras de miel
se despidió aparatoso,
pensando como un chismoso,
para adentro desde ya:
"¡Pero por don Satanás
qué gallego mentiroso! ".

1 comentario:

Accesorios para perros dijo...

Qué texto tan curioso y pobres perros que en fauces cayeron