martes, 13 de noviembre de 2012

¡Viva la Pepa!



La mesa bajo la parra
traía olor a pan fresco,
la Pepa y sus cinco hijos
rezaban agradeciendo.

"Mil gracias te doy señor
y alabo tu gran poder
por tu caridad y amor
hoy nos diste de comer".

El mayor hacia una seña
se tomaban las manitos
decían: "¡ Viva la Pepa
Que ha cocinado tan rico!"

El ya se quedaba a cargo,
la viuda Pepa al trabajo,
toda la noche silbaba
el suindá volando bajo.

La mala suerte está echada
nadie esperó su partida,
la Pepa se fue de golpe
dolía su despedida.

El mayor tomó las manos
de sus pequeños hermanos
y todos juntos dijeron:
"¡Viva la Pepa!", llorando.

Y se criaron con parientes
hasta elegir sus caminos:
Buenos Aires, dos al sur
otro se hizo embarcadiso.

El más pequeño quedó
pueblero y de mil oficios,
inconstante pero honrado
y se pagaba sus vicios.

Una vez casi insultante,
un muchachón a la siesta,
le dijo para ofenderle
"¡Vos sos un viva la Pepa!"

Y mirándole le dijo:
-"Repetime cuando puedas,
son las palabras mas bellas
que en mis oídos me suenan".

Fue el mas pequeño, el travieso,
que de noche recordaba:
"Mi madre me hacíoa caricias
para mitigar mis nanas..."

"Tal vez por eso elegimos
caminar la buena senda
porque la Pepa merece
aunque no entienda su ausencia.."

"Recuerdo que mis hermanos,
de la mano me tomaron
y todos juntos dijimos:
¡Viva la Pepa llorando!..."

"¡Ay Pepa cuanto daría
al menos por verte un rato,
nunca entendí tu partida,
mi infancia extrañó tus brazos..."

-¡Ay,  Pepa!