jueves, 8 de noviembre de 2012

Desde muy muchacho

(Fotos de la película "Don Segundo Sombra")

Apenas si habría emplumao,
y en los años de la infancia
me llevaron pa la estancia
como a un petizo prestao.
Sin estar bien palenquiao
cabrestiaba al madrugón,
y entre dormido y sobón
saltaba del catre abajo,
pues fue mi primer trabajo
cebarle mate al patrón.

Si él tuzaba -por placer-
yo le traiba las tijeras,
y pa abrirle las tranqueras
me llevaba a recorrer.
Hombre gaucho al proceder
pero servero pa un fallo,
y en mi recuerdo lo hallo
cuando andaba en un lobuno,
sin permitir que ninguno
fuera a ensillarle el caballo.

Haciéndole mucho caso
cuando me entraba a explicar,
con él aprendí a ensillar
y aprendí a volcar el lazo.
A curar el mal del vaso,
a sobar un maniador,
y hoy por él, sin un error,
si pongo el apuro en juego
le bajo el poncho a un borrego
sin que me iguale el mejor.

Después, primero a los tumbos,
como cualquier principiante,
me hice sereno y constante
tropiando a los cuatro rumbos.
El trueno en fuertes retumbos
-como pa dirme probando-
me fue en la güeya templando
y aura a mi oficio me rindo,
¡porque no hay nada más lindo
que el de salir reseriando!