jueves, 8 de noviembre de 2012

Tríptico gaucho a un amor correspondido

(Pinturas: Molina Campos)


Tranco 1


Le viá cantar -ya sabe-, como pueda,
pero ha de ser pa’usté, todo mi canto
que anque no soy zorzal, de tanto en tanto,
entretejo una endecha que la enrieda.

Ya no me siento potro. Nada queda
del ansia salvajona que’ra encanto
de hacer jareta las cruces del quebranto
y echar corriendo, el dos, cuando se rueda.

Me ha sosegao… su cara… su figura,
lo dulce de sus ojos, la mirada,
y ese andar cimbriador de tal lindura.

Ya ve… m’he arrocinao… como si nada.
¡Si me tiene embramao con la ternura
de’sa su donosura inmaculada!



Tranco 2

¿Ve usté mi “moro”, la que ayá me’spera…?
Pues sepa que dende aura es “su patrona”,
la moza vivaracha y querendona
que ha de yenarlo ‘e mimos, salamera.

Se me hace ya que a la potranca overa
los cueros l’he de echar, porque’s lindona
y ha de ser “la de andar” de la Ramona,
diabla pa’ enhorquetarse, ¡muy campera!

Ya falta poco pa’ entibiar la cuja
y hacer crujir los güesos, de cariño,
sabiendo que’s amor lo que se’struja.

Si hay un amanecer al que me ciño,
hay un mañana que a soñar me’mpuja
y habrá futuro… que será pa’ un niño.




Tranco 3


Este’s su rancho “Niña”, el que le dije
qu’he levantao feliz, sin que me cueste,
ande tan solo falta que usté apueste
ese don de mujer, que a más la esije.

Pa’ que su fina mano lo emprolije
al frente, le puntié la tierra agreste
pa’ que’n flores de rosas y celeste
tenga un cantero que la regocije.

(Y así pasó nomás. Tal lo refiero.
Vide’l jardín… y el rancho florecido
y al “moro” abichocarse’n el potrero.

Tuvo el patrón, tropiya pa’ un envido;
eya tuvo seis hijos, seis ¡te quiero!
¡Un puro y crioyo amor correspondido! )