martes, 27 de noviembre de 2012

En la rueda


(Foto: Antonio Fernández)

Dicen pues que andan diciendo
qu'el criollo más altanero
fue por tu amor padeciendo
por todo un calvario entero.

¡Oigalé!...Que aprenda el fuerte
y el débil deje sus males,
que pal amor y la muerte
son todos fuertes, iguales.

Hay quien le añade también
que olvidao y sin fortuna,
lo mató al fin tu desdén
en una noche de luna;

que con palabras y yuyos
te hacés querer con cualquiera...
Yo... con ver los ojos tuyos
sé que son de primavera...

Charamusquitas del cielo,
flores de lindo color,
con las que al lao de un anhelo
se enciende todo un amor.

Rescoldo en que se deshacen
los que quieren... y no quieren,
donde mueren los que nacen,
donde nacen los que mueren.

Yo, ni altanero ni flojo
-en el camino del medio-
Pa mí... tu mate de abrojo
me viene como remedio.

Labios que son maravillas,
alas pa subir al cielo;
oro, que de las cuchillas
se desparramó en tu pelo.

Ojos llenos de ternura
-frescas cachimbas de encanto-
de una mirada tan pura
como una gota de llanto.

Dicen pues que andan diciendo...
y hay que dejarlos decir,
que yo, pa morir juyendo
quiero de frente morir.

Siga la rueda en la güeya
de alegría y juventú
y sigan rodando en ella
mi amor, mi esperanza, y tú!