jueves, 23 de junio de 2011

Y le sacó el invicto

(Foto: Eduardo Amorim)
Hoy que el hombre se ha tupido
De pelos blancos las sienes,
Se haya feliz porque tiene
Lo que siempre había querido:
Un hijo que le ha salido
De su cría fuerte y sana
Y que se afirma con ganas
Al bagual que más se alabe
Y de su fama se sabe
Entre la gente paisana.

Anduvo siempre a su cola
De que empezó a caminar,
Y fue aprendiendo a lidiar
Con sogas, lazos y bolas;
Como tiro de pistola
Salió para el yeguarizo,
Bien de a caballo, macizo,
Pa aguantar cualquier revez,
No había cumplido los diez
Y ya amanzaba petisos.

Así fue que al poco andar
Ganó fama de jinete,
Y el que a la huella se mete
Ha de ser para tranquear.
Hoy lo han venido a invitar
Al viejo pa que lo vea
Va a ser brava la pelea
Pues va a subir a uno malo,
Pero si el padre va al palo
Clavao que no lo voltea.

Y ansina llegó el domingo
Del día de la jineteada,
Y temprano, de madrugada,
Diba cada uno en su pingo,
En el boliche del gringo
Se bajaron de pasada,
El mozo no tomó nada
Solamente alzó tabaco,
Y el viejo, de un solo taco,
Se despachó una quemada.

Al rato estaban los dos
Dentro d’ el campo’e la fiesta
Escuchando alguna apuesta
De: -“¡Voy al flete!”,“¡yo a vos!”,
-“será lo que mande Dios”,
Dijo el dueño’el reservao,
Y siguiendo pa un costao
Padre e hijo ya caminan,
A los laos de la cantina
Pa hacerle un tiro al asao.

Cuando llegó el momento
De encararlo al reservao,
Le dijo el viejo: “Cuidao
Y atienda los movimientos”,…
Salió el flete como viento
Y en cuanto le abrió las dos patas
Se hizo un ovillo y a gatas
Le aguantó el primer revuelo,
El padre miró pa’l cielo
Y otros gritaron: “¡lo mata!”…

Pero al ratito cambió
El pensamiento’e la gente,
Porque el muchacho valiente
Nada al chuzo le aflojó,
La lonja se la asentó
De revés y de derecho,
De las verijas hasta el pecho
Le hizo correr las de fierro,
Y el padre dijo: -“¡No le erro
Que no lo baja es un hecho!”

Por su instinto de bagual
Y no entregarse vencido,
Aunque ya era pan comido
Siguió bravo hasta el final,
Y al cambiarse de animal
Para el del apadrinador,
Le cupo al mozo el honor
Por su clase de jinete,
Sacarle el invicto al flete
Por su baquía y valor.

Y rodeao por los mirones
Padre e hijo frente a frente,
Se abrazaron de repente
Cruzando los corazones,
Se vieron dos lagrimones
Sobre la cara correr
Del viejo que con placer
Dijo fuerte y sin empacho,
-“¡Hijo’e tigre mi muchacho…
Overo tenía que ser!”.

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