domingo, 19 de junio de 2011

Escuela de baile


(Pintura: Molina Campos)


Aunque de chico soñé
ser bailarín como tata,
salí más duro de pata
que mi yegua pangaré.
Pa peor me enamoré
de Prospolapia Carrizo,
una mujer: todo hechizo,
joven, coqueta y ladina
y la mejor bailarina
de los pagos de Chamiso.

Por eso en cualquier lugar
que sonara una'cordeona,
no había un solo varón
que no la juera a invitar.
y ella, pa no despreciar,
bailaba la noche entera,
yo nunca entraba en carrera
porque mi pobre bichoco,
me resultaba muy poco
para tan buena parejera.

Tuitos formaban pareja
y yo por ser maturrango,
andaba como un guarango
bostezando entre las viejas.
Aunque al ver las muchachejas
se me hacía agua la boca,
sofrenando mi ansia loca
masqué fuego en más de un baile,
siempre haciendo las del fraile
que mira pero no toca.

Y pa remediar la cosa,
me decidí sin temor,
consultar el profesor
de una academia famosa.
Vendí la vaca barrosa
y los tamangos de goma,
le dije a mi paloma:
-"Ahura pienso ser por fin
tuito un señor bailarín
con autoridad y diploma".

Con mi ponchito oriental
y mi rastra dominguera,
viajé sentao en primera
con rumbo a la capital.
Me apié en la estacion central
y en eso vino a mi encuentro,
un hombre, gordo pa dentro,
uniformao de chofer
en su coche de alquiler
me ofreció llevarme al centro.

Le amostré la dirección
que mi Mama y tío Jacinto,
habían guardao en mi cinto
apuntada en un cartón.
Oservó la inscribición
y me llevó hasta una casa
con una puerta machaza
y unas cortinas de lujo,
con chorretes y dibujos
tuitos de color mostaza.

Apenitas toqué el timbre,
apareció una belleza,
con cara de actríz inglesa
que se arqueaba como un mimbre.
Le dije: -"No se desimbre
porque no aguanto el corcovo,
y retrucó: -"no sé a cómo
que no soy hombre de broma",
mientras mascaba una goma
formando con ella un globo.

Cuando llegué a comprobar
que aquello era el profesor,
avergonzao por mi error
dije pa'disimular:
-"Vengo a'prender a bailar
si no es mucho lo que cobra"...
-"Tenemos tiempo de sobra
para hablar del presupuesto",
dijo: "¡Bien dispuestos
piecesillos a la hora!"...

-"Le daré para empezar
algunas lecciones básicas,
¿prefiere las danzas clásica
o está por lo popular?
-"Mire, yo quiero rumbear"
le dije, "aunque más no fuera
un chotis y una ranchera
pa bailar a rienda suelta,
y un valse de vuelta y vuelta
y una polca rastrojera".

Se riyó con tantas ganas
que el globito del chiclé,
saltó contra la pared
salpicando las persianas;
y me dijo: "Esas macanas
son del tiempo de Falucho,
aura lo que se usa mucho
es el paso caballito,
el canguro y el patito
y la danza del serrucho.

-"Yo enseño piezas modernas,
contagiosas y animadas,
y no cosas antiguadas
del tiempo de las cavernas".
Escarranchó bien las piernas
en posición de descanso,
y camiando a lo ganso
al compás de un disco loco,
comenzó a avanzar de a poco
como quien planta garbanzos.

Viéndolo tan papanata,
no pude soportar eso,
y tomé un tren de regreso
pa'la tierra Malagata,
al llegar le dije a tata
que tocara el acordeón,
y en una sola lección
sin profesores de fama,
aprendí a bailar con Mama
la polca y el pericón.


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