sábado, 9 de abril de 2011

El overo de Aguilar

(Foto: Eduardo Amorim)
Si habrá volteao domadores,
el overo de Aguilar,
¡Qué animal pa'corcovear,
Ja, una máquina señores!
Y pa'hacer las cosas peores
sin sujetarse un instante,
se voleaba por delante
dentre las mesmas costillas,
así partió'a las islillas
al correntino Escalante.

Y a cuántos más no estropeó
diganló los Alderetes,
dos hermanos muy jinetes
que eran del "Rincón de Ajó".
A uno cuasi lo mató
largándolo como globo,
y si no es el peón de Cobos
que salvo la vida a gatas,
pues lo abarajó en las patas
y al largarlo en un corcovo.

Corcoveando por derecho
y gritando a lo lechón,
cada brinco es un cimbrón
de esos que dejan deshechos.
Se volcaba al poco trecho
y la crin toda revuelta,
la cabeza floja y suelta
lo mismo que un remolino,
se apretaba aquél indigno
para corcoviar a vueltas.

Lo conocí al reservao
en "El Tala"'e los Ocampos
como a diez leguas de campo
de las costas del "Pescao"
Ahí funcionaba el Juzgao,
había posta y pulpería;
dos veces al mes solía
pasar yo con la galera,
cuando estaba en la carrera
de Juarez a Lobería.

Y allí lo dejó Aguilar,
al pasar con un arreo,
que llevaba según creo
pa'las costas de la mar,
y no lo volvió a buscar
el pobre ánima bendita,
porque a causa de una cita
un tal Liborio Collazo,
lo mató de un trabucazo
allá por la Mar Chiquita.

Y cuadró que en esa ocasión
que al pasar yo por "El Tala"
viene, pues, y me regala
ese caballo el patrón.
Nunca suebra un mancarrón
a un mayoral de galera,
pues sea ese como quiera
igual le saca provecho,
con la lanza atao al pecho
o en una cuarta cualquiera.

Y allí me lo até también
sin que me diera trabajo,
pues era de manso de abajo
y cabresteaba muy bien.
Cuando arrancamos recién
macaqueó un poco el overo,
pero como iba'e ladero
en una cuarta de atrás,
tuvo que seguir nomás
mansito como un cordero.

Que con buenos postillones
y en un camino apropiao,
al sotreta más porfiao
se lo hace entrar en razones.
Cuestión de algunos tirones
en el momento preciso,
pa evitar un estropicio:
¡guasca nomás andequiera!,
eso lo sabe cualquiera
que haiga sido del oficio.

Con el overo enterito
llegamos a la otra posta,
que estaba junto a la costa
'e la laguna "El Chorlito".
En la esquina'e Gorosito,
seguía como si tal,
y al mudarlo en "San Pascual",
estancia del vasco Esquerro,
amagó a cociar un perro,
que lo torió en el corral.

Resultó guapo endeveras,
cansarse ese pingo ¿cuándo?
si se hizo como jugando
doce leguas bien enteras.
Y eso entre cuestas tan fieras
como por allí se ve,
por el camino va bien
entre la sierra'e "La Tinta",
y se estira como cinta
por las lomas del Quequén.
(Foto: La Chata de Garbiso)

1 comentario:

tete boh dijo...

Gracias por difundir nuestro patrimonio!