domingo, 24 de julio de 2011

Vecindario

(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Venga amigo, atraquesé
que lo v'ia dir endilgando
y ansina, desembuchando
lo que d'este pago sé.
Aquel monte que se vé,
de paraísos y uncalitos,
jué uno'e los primeritos
que se alzaron en el pago,
ahi pobló el finao Sayago
casao con Ulalia Britos.

¡Ah, qué Señora ladina!
Mejorando lo priesente
y entreducida en la gente
como piojo en la gallina.
Era güenaza la china,
pero en tocando a las hijas,
se aprontaba las valijas
como queriendo marchar
y seguro qu'iba a echar
la cincha por las verijas.

Les cuidaba la pollera
pero al ñudo, Amalio Sosa
mensual de "La Barrancosa"
se alzó con la Baldomera.
Y áhura la cosa está fiera
p'al que se atraque a las casas,
ya se ha quemao en las brazas
y la empacha la cuajada,
la vieja está repunada
y no la engañan con masas.

Los muchachos son gauchones
pero el mayor qu'es Hilario,
se les hizo un perdulario
sin motivos ni razones.
Y así son estos varones
si uno no los rigorea;
yo a los míos la manea
no se las he mezquinao,
porque el mancarrón maneao,
más fácil se le campea.

Y orillando aquel uncal
como quien v'a lo'e Barbosa
está la tapera'e Sosa
que se ha hecho un vizcacheral.
¡Tá, qué rodada fatal
pegué una noche emponchao!...
Se me dió güelta un rosao
marca'e los López Carmelo
y hecho un botón en el suelo
quedamos acoyaraos.

Yo confié mi suerte en Dios
porque de pilchas rechoncho,
al pialarme con el poncho
no le pude echar el dos;
como gorgojo en arroz
quedamos negriando el cuero;
yo sacudía el sombrero
y él con la jeta pelada,
miraba la tierra arada
al estilo chacarero.

Jué una rodada al sereno
como pa entrar en calor
y pa que juera más pior
me hizo pedazos el freno.
En cuanto compró terreno
yo lo hubiera degollao...
Estaba tan enojao
que hasta el cuchillo tantié...
y por no quedar de a pié
se salvó de ser finao.

Olvidemos las amargas
y sigamos el relato,
porque entuavía hay pa rato
y las tristuras son largas.
Cuando el finao Justo Vargas
pelió con el pampa Rosa
ande áhura están los Barbosa,
también supo haber boliche
y hasta el paisano "más piche"
peliaba por cualquier cosa.

Y jué pal mil ochocientos
qu'en el boliche "La Luna"
el zurdo Ramón Laguna
mató a los pardos Barrientos.
Hoy sólo quedan los cuentos
de tuito lo acontecido
y como medio me olvido
porque el asunto es muy largo,
para otra güelta me encargo
de contarle el sucedido.

Y volcando a la derecha
camino pa Chascomús,
entuavía está la cruz
que endica lugar y fecha.
No se precisa una mecha
que alumbre tanto dolor,
porque siempre alguna flor
Dios puso en el campo santo,
pa que no pierda su encanto
la condición del valor.

Anda hay yeguas, potros nacen
dice un refrán muy campero
y pa defender el cuero
güeno era que lo probasen.
A mí pa que me achurasen
se les iba a poner feo,
porque hoy mesmo si peleo
debe saber bien el otro,
que tengo garras de potro
y entuavía corcobeo.

Ah tiempos... dijo un moreno
qu'era postre la quajada,
pa los de áhura ya no hay nada
de aquello que jué tan güeno.
Pa ellos lo antiguo es veneno
y pa mí, una bendición
yo he criao hijos "en montón"
y todo el pago lo sabe,
con las posturas del ave
y la leche a discreción.

Y en aquel monte pelao
el más pelao d'esos trés,
supo anidar un francés
que vivía acoyarao.
El le había regalao
a su prienda, un güen birloche
y ella sentada entr'el coche
era la raina "julana",
pero fiera la paisana
como susto a media noche.

Güeno Don... anoticiao
con todo lo que ha sabido,
se ha de dar por bien servido
después de haberme escuchao.
Y si me he desparramao
como verdolaga en güerta,
sepa que dende hoy la puerta
de una amistá verdadera,
será pa'usté una tranquera
que siempre la hallará abierta.

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