sábado, 6 de septiembre de 2014

Tengo un picazo lucero

(Pintura: Rodolfo Ramos)

Tengo un picazo lucero
para más datos: argel;
se lo negocié a Esquivel,
un viejo amigo puestero.
Lo pagué carito, pero
de muy buena estampa el pingo
pa trabajar lo distingo
del lazo aguanta el cimbrón,
pa'montarlo apuradón
no es pa'chambones ni gringos.

Su capa oscura y brillosa
pa'un 25 de mayo
es apropiao el caballo
pa'echarle pilchas lujosas.
Y mientras mi alma retoza,
medio atravesao arranca
tambièn digo en forma franca
que a María la paisana
por amiga y campechana
se la senté sobre el anca.

 Un domingo había cuadreras
en el boliche de Ariel
y a curiosiar fui con él
entre gente bien campera;
corría el bayo de Aguilera
con el moro de Lizaso,
 y andaba un tostao buenazo
que naides quería toparlo
y le grité pa'probarlo:
-"¡le corro con el picazo!"

La capa blanca y bordada
le sacó el mozo al tostao
y yo le bajé el recao
con las bajeras sudadas.
-"De convite la largada,
le dije, será al momento"...
y preguntaba contento:
-"¿Y a cuántos metros corremos?",
-"Y si le gusta veremos
cuál es mejor en trescientos".

Y apenas emparejamos
al "¡Vamos juntos!", salimos,
y de un viaje nos vinimos
hasta bandear los doscientos;
pero al tostao ¡lo lamento!
se le aplastó su silueta,
y cuando estaba la meta
a unos cuarenta y escasos
le pegué un chirlo al picazo
y le ganó a la paleta.

 Se me enfermó la patrona
en días de temporal
y era tremendo el barrial
que había en la calle angostona;
cuando me dijo tristona:
-"Remedios no me han quedao"...
Le eché ahi nomás el recao
y sin pedirle una tregua
se galopió las seis leguas
de ida y de vuelta al poblao.

 Por eso,  en el verde llano,
cuando lo veo retozando
pa mis adentros, pensando,
le digo: "¡gracias hermano!".
Cuando al bolsillo eché mano
me pareció caro el trato
y hoy con orgullo y sensato
digo: "¡Qué pingo había sido!"
con pesos bien invertidos
tengo picazo pa rato.