sábado, 20 de septiembre de 2014

Las botas de Secundino



Que cosas tiene el destino:
hallé pendiendo de un gancho
bajo el techo de un rancho
de un viejo Gaucho Argentino,
las botas de Secundino
me hiciera de un crudo enteco.
¡Con qué lujo cerró el hueco
del pié con botón de ombligo!
me las guardaba un amigo
en San Antonio de Areco.

Me dijo el viejo al sacar
las botas criollas del gancho
que bajo el techo e´su rancho
me las supo guardar...
-"No se las quise mandar
por miedo que se perdieran!
me pidió que las pusiera
en sus manos, Secundino,
ahura  tienen su destino
después de una larga espera".

Cuando las tuve en mis manos
sentí como un "no se qué",
un rezo corto ensayé
por el alma del paisano;
pensé que desde el arcano
me miraba Secundino
pero al volverme al camino
pa mi pago de regreso,
le dejé en las manos un beso
al viejo Gaucho Argentino.

Que guardó con tanto esmero,
pa´mi el regalo de un muerto
madurao en el abierto
terrotorio Chubusero
desde que tengo aparcero,
ese obsequio campesino
ahi ando por los caminos
con las patas engarradas ;
entre unas botas sobadas
por el VIEJO SECUNDINO !