jueves, 18 de septiembre de 2014

Camino y fogón



Quiero andar por el camino
amargo de los recuerdos…
desandar con pasos lerdos
la ruta del peregrino.
Mi corazón argentino
corcovea de emoción,
hoy desfilan en malón
las bellezas del pasado
que están vivas, a mi lado,
gracias a la evocación.

¡Si habrán chapaleado barro
en las huellas del camino
“El Plus Ultra”, “El Sin Destino”
y “El Pueyrredón”, otro carro…
Veo a Domingo Navarro
que es de mi pueblo un destello,
Polo Cisnero, los Cuello,
Morales, Junco, Losada…
¡Bella época pasada!
¡Qué lindo era todo aquello!

Tranco a tranco en el camino
siguiendo su derrotero
marchaba el pobre carrero
rumbo al progreso argentino.
Casi errante y sin destino
como siguiendo una estrella
y dejando en cada huella
un pedazo de su vida,
¡cómo una emoción prendida
junto a un fogón que destella!

Giñazú y Nuñez al tranco
de su buena caballada,
Maldonado en la jornada
va repechando el b arranco.
Yo del ayer los arranco
como flor de siempreviva
para mi emoción cautiva
por ser parte de la historia,
porque son de la memoria
una parte que está viva.

Mientras, marcha por la huella
con rumbo de inmensidad
por la eterna soledad
junto al fogón de una estrella.
Y de la época aquella
en mi verso lo detallo,
cuando tan solo el caballo
era el rey de los caminos,
los carreros argentino
.trabajaban sin desmayo.

Sin aflojar para nada
con paso firme y constante
por el camino adelante
marcha la tropa cansada,
pa’ llegar a “La Blanqueada”
hay veintidós leguas largas,
y son horas muy amargas
pero hay que marchar igual
y a pesar del temporal
llevar bien seca las cargas.

La cadena de la vida
va eslabonando los años
y un collar de desengaños
nos deja el alma prendida.
Al final de la partida
después de tanto coraje
nos queda como bagaje
en este mundo imprevisto,
el saber que ¡estamos listos
ya, para el último viaje!