lunes, 8 de septiembre de 2014

El reservado

(Foto: Eduardo Amorim)

Sólo se oyen las mentas del reservado,
ya lo traen pa'l medio, viene bufando...
no hay jinete que'l potro no haya bajado
y va corriendo ese solo comentario.

Un criollo muy diestro será encargado
de afirmarse en el lomo del pingo fiero...
se ajusta las espuelas, medio asustado,
es su único "rebusque", pues muenta en pelo.

Cubre los ojos del flete con las manos
y el domador de un salto, está enhorquetado...
bufa el chuzo, se estira, y en el revuelo

el paisanaje observa tanta proeza,
pero luego lo saca por la cabeza
y el crédito del pago, rueda por el suelo.