martes, 14 de agosto de 2012

La yegua "Ranita"



Era la yegua "Ranita"
animal de muchas mentas,
y que llevaba en sus cuentas
por muchas montas, invicta.
Preferida, favorita
de su dueño un campechano
que al bajar tantos paisanos
en las fiestas lugareñas
convertíase en la dueña
de los campos entrerrianos.

Pero había un Oriental,
llamado Ramón Fernández
que nació para ser grande
más bien dicho un inmortal,
él, que en su patria natal
como caso positivo,
lo registran los archivos
como algo sensacional,
campeón internacional
cuatro años consecutivos.

Y al hacerle un desafío,
el dueño del animal
aceptaba el Oriental
de montarla en Entre Ríos.
Y causando el albedrío
de todo el pago entrerriano,
llegó a montarla el paisano
por una suma de pesos
con un tiento del pescuezo
prendido a una sola mano.

Y llegaron de ambos suelos,
Argentinos y Orientales
para ver a esos rivales
en aquella lucha en pelo
y encontrándose en un duelo
que no era de darse tregua
gauchos que de muchas leguas
por presenciarlo llegaban,
tanto al hombre le apostaban
como al lomo de la yegua.

Y ese domingo el gauchaje
solo esperaba el momento,
de aquél acontecimiento
nunca visto en el paraje.
La yegua tenía el pelaje
brilloso de tal manera
que ágil como una pantera
al traerla embozalada
más que una reservada
parecía una parejera.

Así al palenque llegó,
el hombre y el animal
y de un salto el Oriental
sobre el lomo le cayó.
Más de un paisano pensó,
equivocado quizás,
que aunque Ramón era audaz
y la yegua no fallaba,
aquella tarde bajaba
sin duda otro gaucho más.

Pero Ramón que se empeña
un triunfo más conquistar
está dispuesto a pelear
como gato entre la leña,
y ella que siempre fue dueña
de los campos argentinos
con un instinto felino,
ni bien se sintió enganchada
sacudiendo una patada
arrancó a los remolinos.

Tal vez la contaba en robo
la yegua, ni bien salió,
ya que sin clina quedó
en los primeros corcovos.
Mientras un gaucho con su trovo,
unos flores hacía,
el hombre con valentía
después de darle un azote,
del tientito del cogote
tan solo se sostenía.

Era increíble ver
del hombre la valentía,
y ella el empeño que hacía
pa poderlo desprender,
su intención era vencer
según su costumbre vieja
y en lucha cruenta y pareja
cuando el hombre se inclinaba
a ocasiones le tocaba
con el pecho las orejas.

En la lucha encarnisada,
del hombre y del animal,
se veía que el Oriental
no le aflojaba por nada.
Y entre aquella paisanada
que ardiente lo ovacionaba
al ver que el hombre la andaba
prendido a una sola mano,
tal vez no faltó un paisano
que en silencio lagrimeaba.

Hubo aplausos y emociones
de gente que lo elogiaba
al tiempo que bocinaban
los coches y los camiones,
latían los corazones
fuertemente emocionados,
y después de haber luchado,
el hombre con gran valor
junto a un apadrinador,
de un salto cayó parado.

Así luchó la "Ranita"
con la potencia de un buey
pa perder en buena ley
sus largas mentas de invicta.
Más por eso no le quita
que se merece elogiarla
que aunque Ramón pudo andarla
todavía le quedan rollos,
por si le toca algún criollo
tiene el gusto de probarla.

Mientras que Ramón Fernández
por su gaucha trayectoria
ha de quedar en la historia
de los grandes entre los grandes.
y yo pienso que Los Andes,
de grandeza colosal
comparao a este Oriental
tienen el mismo tamaño,
pensando que fue cuatro años
campeón internacional.

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